09:48 LA RECONSTRUCCIÓN DEL CRIMEN REFLEJÓ LA CRISIS EMOCIONAL DE ARTEAGA
Defensa: Arteaga puede ser liberado
Por Redacción Central - Los Tiempos - 6/03/2010
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Con el objetivo de hallar las claves que llevaron al padre de Alex Arteaga (24), Jorge Arteaga Maldonado (54) a dispararle ocho veces al asesino confeso de su hijo, Jorge Guzmán Carvalho (28), el 1 de octubre de 2009, ayer se realizó la reconstrucción de los hechos y se confirmó que el joven Guzmán se burló en dos ocasiones del dolor de la familia Arteaga, según el relato de testigos y el acta de la última audiencia cautelar.
La provocación, más la crisis emocional en la que cayó Jorge Arteaga reforzaron la teoría de la defensa sobre un “homicidio por emoción violenta” pero además que el acusado podría ser declarado inimputable por la justicia previo un peritaje psicológico y psiquiátrico neutral, que arroje más luces sobre el trastorno que impulsó el crimen, expresó el abogado defensor, Rolando Ramos.
Sin embargo, la acusación persiste en su hipótesis de que Arteaga no solo quiso matar a Jorge Guzmán sino que también intentó eliminar a su abogada, Rocío Peñaranda, que presentó en 11 audiencias un certificado de trabajo fraudulento y que era el motivo de la última audiencia.
Pero, la reconstrucción reflejó que Jorge Guzmán le hizo una seña obscena (le mostró el dedo medio) a Jorge Arteaga. La agresión no sólo fue vista por los asistentes a la audiencia sino que también quedó registrada en el acta de audiencia. Al acabar la sesión Arteaga y Guzmán se retiraron pero volvieron a verse por la San Martín y Bolívar. Ahí Guzmán se habría dado la vuelta para reírse y le volvió a hacer el gesto.
Al ver la mofa Arteaga reaccionó, siguió a Guzmán y sacó su pistola de su maletín y le disparó ocho veces. Después, bailó alrededor del moribundo y luego se entregó al primer policía que llegó al lugar y le ordenó que alce las manos frente al muro.
En cambio, Rocío Peñaranda cayó en contradicciones. En su primera declaración a las dos horas del crimen dijo que Arteaga le disparó dos veces a Guzmán y ella entró a una cabina y no volvió a salir. Después, amplió su testimonio para acusar a Arteaga de querer dispararle exhibiendo un libro, perforado por un balazo. Ayer, dijo que después de los dos disparos contra Guzmán el acusado le disparó a ella y que la bala rozó su pierna.
La Policía halló en el lugar del crimen solo ocho vainas y un proyectil intacto, que posiblemente se derramó. Por lo que, se desconoce de dónde salió el décimo proyectil que habría rozado a Peñaranda ya que la víctima tenía ocho balazos.
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