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El Sillar, la carretera más costosa del país

Por Redacción Central - Los Tiempos - 11/01/2009


debilidad | en el ganado. Vaquitas cansadas soportan las inclemencias del clima, el hacinamiento en el que se encuentran y la falta de alimento que ha provocado que algunas caigan. Más de cuatro dÍas detenidas en el lugar.  - Redacción Central Los Tiempos

debilidad | en el ganado. Vaquitas cansadas soportan las inclemencias del clima, el hacinamiento en el que se encuentran y la falta de alimento que ha provocado que algunas caigan. Más de cuatro dÍas detenidas en el lugar. - Redacción Central Los Tiempos

La llegada de las lluvias trajo consigo millonarias pérdidas económicas al Estado y enormes gastos a los transportistas y pasajeros que transitan por la carretera nueva a Santa Cruz. Cada vez que en este lugar hay derrumbes, como el último que se ha registrado hace una semana, perjudica a miles de viajeros y choferes.

Año tras año, El Sillar sufre hundimientos y derrumbes a causa de las fallas geológicas de la zona, y la reparación y rehabilitación de la ruta le cuesta al Estado aproximadamente unos 9 millones de dólares.

Y esta situación preocupa a la Sociedad de Ingenieros que no entiende cómo el Gobierno no se esfuerza por destinar ese dinero a una solución estructural y definitiva a este problema que se repite.

El representante de la Sociedad de Ingenieros en Cochabamba, Fernando Delgadillo, dijo que lo que se gasta cada año en la reparación de los derrumbes podría financiar la construcción de una nueva vía.

Si a ello se suman los costos de estudios (el último fue de 2,7 millones de dólares) en los últimos tres años y los de las rehabilitaciones temporales del tramo en los últimos 10 años, el Estado gastó en los trabajos de reparación tres veces más de lo que costó construir el camino.

El costo indirecto

Pero no es sólo el Estado el que pierde sumas cuantiosas por las fallas de El Sillar.

La carretera nueva a Santa Cruz se constituye en una de las principales rutas de circulación nacional e internacional. Productores, transportistas, exportadores y viajeros en general dependen de ella.

Desde el pasado sábado en la zona se han suscitado dos derrumbes y el hundimiento de una plataforma de 200 metros en el sector de Sirindango a 115 kilómetros de Cercado, lo que ha impedido la libre circulación vehicular tanto del transporte liviano como pesado y ha provocado pérdidas al sector del transporte y a los viajeros en general. Por si fuera poco existen otras zonas en la misma ruta con el riesgo de hundirse.

Drama humano

Entre la incesante llovizna, el barro y el reducido espacio del camión, las vacas caen una tras otra.

 Es el hambre, ya se me ponen malas, aquí no hay nada para darles de comer , cuenta Víctor Guzmán, quien traslada ganado de Santa Cruz a Cochabamba.

Guzmán dice que ha perdido 15 mil bolivianos.

 No se puede regresar a Santa Cruz, son 400 kilómetros de recorrido lo cual significa mayor gasto, además me están esperando en Cochabamba con las reses , sostiene.

Al igual que Guzmán, Aurelio Peña aguarda para que la Policía Caminera le permita pasar junto a su camión. Él se traslada a Sucre.

 Estoy con mi familia ya no tenemos ni plata, estamos sin comer, incluso ya me hice invitar coca , comenta.

 A nosotros nos descuentan por llevar la carga de soya dañada , cuenta, por su parte, Marcelo Hinojosa, quién traslada en su trailer cargamentos de soya.

Ingenieros rechazan informe

Ingenieros de la Administradora Boliviana de Caminos (ABC) atribuyen el problema a las fallas de la naturaleza y afirman que este tipo de situaciones no se pueden prever lo que justifica la falta de acciones por parte de la entidad antes de que ocurran hundimientos y derrumbes.

La afirmación es rechazada por Fernando Delgadillo, quien manifiesta que no se puede engañar a la población con el discurso de los fenómenos naturales cuando precisamente la ingeniería se encarga de estudiar las fallas y modificar sus efectos.

Delgadillo explica que desde hace 10 años se han hecho diversos estudios y proyectos que permitan hallar una solución definitiva a los problemas que se presentan, pero ni la anterior administración del ex Servicio Nacional de Caminos (SNC) ni la actual ABC han logrado concretar un proyecto definitivo. Según la Sociedad de Ingenieros, el último estudio realizado, con un costo de 2,7 millones de dólares, estuvo a cargo del consorcio español, chileno-boliviano Apia 21, que no ha dado una respuesta al problema.

TRANSPORTISTAS

 Somos los más afectados

El problema en la zona de El Sillar pone en alerta al sector del transporte pesado.

 Las pérdidas son incalculables, y lo peor es que cada año nosotros somos los que perdemos más, ya estamos cansados , afirma el principal dirigente de la Federación Nacional de Transporte, Franklin Durán.

El sector de transporte pesado, el pasado jueves, luego de una asamblea nacionales en la ciudad de La Paz con representantes de las federaciones regionales, optó por no pagar el costo del peaje en las carreteras del país, medida de protesta contra la falta de soluciones al estado de las carreteras por parte de la ABC.

 Exigimos a la ABC que nos de un detalle de la inversión que realizan cada año en el supuesto mantenimiento de las carreteras.

No es sólo el Sillar el que presenta problemas , afirma Durán.

El principal dirigente manifestó que la Administradora tiene la obligación de escucharlos y analizar sus demandas. El gremio acordó también en convocar a las autoridades de Vías Bolivia, la empresa que realiza el cobro del peaje a nivel nacional con el fin de contar con la información detallada sobre las recaudaciones de dicha empresa.

Ventana

El alto costo de una vía cerrada

Son 10 años de reclamos, pérdidas, estudios y trabajos de reparación que viene demandando la carretera a Santa Cruz. La Administradora Boliviana de Caminos intenta justificar, una vez más, la solución propuesta por el consorcio APIA-siglo XX, LAhmeyer para la construcción de un par vial, una carretera paralela a la actual por la margen derecha del río Espíritu Santo, con un costo aproximado de 80 millones de dólares. Una propuesta que debe ser rechazada por la población.

El Estado invierte en trabajos de emergencia un mínimo de 15 millones de dólares, en el mantenimiento rutinario en 10 años algo más de 10 millones de dólares y sólo en el último estudio a cargo de Apia 21 se ha invertido 3 millones de dólares, sumadas estas cifras tenemos un costo aproximado de 38 millones de dólares que El Sillar le cuesta al Estado sin que exista resultados positivos.

Las autoridades a cargo se han acostumbrado a adoptar medidas improvisadas, estudios sin bases sólidas, estimaciones, aproximaciones o sea ausencia de ingeniería en todo.

No se hizo un estudio mediante brigadas de ingenieros especialistas en geotecnia, hidráulica-hidrología-geología y topografía, ni un control y seguimiento en cada punto de conflicto existente, detectado y nuevo.

La carretera nueva a Santa Cruz, sobre todo en el sector de El Sillar requiere de obras que incluyen la habilitación de un sistema de drenaje, la instalación de bermas impermeabilizadas, cunetas revestidas, la reconstrucción de alcantarillas, un sistema de protección de taludes inferiores y superiores, zanjas de coronamiento y estalizar taludes superiores con banquinas o terrazas, y obras de encauce con espigones y muros con gaviones y muros de hormigón ciclópeo.

En una primera etapa y con el apoyo económico de Usaid se logro adecuar el tramo con pavimento rígido con un valor aproximado de 10 millones de dólares; sin embargo, los trabajos complementarios a esta adecuación no se realizaron.

Lo que primero se debe hacer es reconstruir la ruta Cochabamba  Santa Cruz,

antes de entrar a otras carreteras, y así consolidar el corredor bioceánico. También desarrollar un plan estratégico para resolver los problemas.

Gonzalo Maldonado | Miembro de Asieme


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