Ed. Impresa INDUSTRIA DE UREA Y AMONIACO
Gas: lento avance de industrialización en el trópico
Por A. D. Hans Soria O. - Los Tiempos - 14/06/2009
Instalaciones de Repsol, que será el principal proveedor de materia prima para la planta de urea y amoniaco. - Carlos Lopez Los Tiempos
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La construcción de la primera industria de urea y amoniaco en el municipio de Entre Ríos del trópico de Cochabamba, concebida hace dos años por técnicos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) Cochabamba, se encuentra entrampada en la etapa de estudios de factibilidad y le resta mucho camino por recorrer.
Según datos técnicos a los que Los Tiempos tuvo acceso, se estima que la recientemente constituida Sociedad Anónima Mixta entre YPFB de Bolivia y Petroquímica de Venezuela (Pequiven), tiene previsto concluir en julio próximo los estudios de factibilidad del proyecto iniciados hace dos años, comenzar en agosto la ingeniería básica de diseño de la planta para terminarla en febrero de 2010, suscribir el contrato de construcción en agosto de ese año y recién arrancar con la producción a principios de 2012.
De esta manera, la tan anunciada industrialización está postergada y depende de superar los escollos burocráticos y técnicos para avanzar.
Un grupo de técnicos bolivianos y venezolanos de la SAM YPFB-Pequiven trabaja desde hace un año en la implementación del proyecto en instalaciones de la Gerencia de Industrialización de YPFB, dando cumplimiento a los acuerdo de complementación económica suscritos hace dos años entre los presidentes de Bolivia y Venezuela.
El proyecto, que actualmente se encuentra en el nivel de pre factibilidad, establece que la planta industrial, a construirse con una inversión que fluctúa entre 900 y 1.100 millones de dólares, tendrá capacidad instalada para producir 760 mil toneladas de fertilizantes al año, en una superficie mayor a 250 hectáreas, adquiridas recientemente al municipio de Entre Ríos. Del total de la producción, un 33 por ciento cubrirá la demanda nacional y el restante 66 por ciento los requerimientos del mercado internacional.
Proyecto
La planta industrial será instalada en Entre Ríos, una zona que cuenta con abundante agua; infraestructura vial que une oriente con occidente; suficiente materia prima (metanol) procedente de la empresa Repsol y muy cerca de los principales yacimientos; y reservas de gas, que abaratarán los costos operativos.
Su primer impacto, según los previsto, se verá en la agroindustria de Santa Cruz, Cochabamba y Tarija, que progresivamente incrementará su consumo promedio año de 250 mil toneladas de fertilizantes actuales a 400 mil toneladas en los próximos cinco años, según la Estrategia Boliviana de Hidrocarburos.
Se estima que los beneficios económicos serán enormes para los agroindustriales nacionales que podrán adquirir fertilizantes nitrogenados hasta en 300 dólares la tonelada, es decir 700 dólares menos de lo que pagan actualmente.
El resto de la producción nacional cubrirá los requerimientos del mercado brasileño, que actualmente importa 5 millones de toneladas de Ucrania a razón de 860 dólares la tonelada del producto, puesto en San Paulo.
“Que Bolivia ofrezca a Brasil 500 mil toneladas de fertilizantes a 700 dólares el millar de kilos puestos en frontera, resulta un negocio millonario, porque TGN recibirá 350 millones de dólares al año”, indicó una fuente de YPFB.
EL GOBIERNO SUSCRIBIÓ CONVENIOS CON VARIOS PAÍSES
Varios acuerdos sin resultados
Desde 2006 a la fecha, se han suscrito acuerdos y memorándums de entendimiento con varios gobiernos y empresas de Argentina, Brasil, Venezuela e Irán para promocionar y desarrollar la industrialización del gas (extracción de licuables y petroquímica), pero aún sin resultados concretos.
El 26 de mayo de 2006 fue firmado un memorándum entre YPFB y Pequiven para instalar una planta de amoniaco y urea en la provincia Carrasco de Cochabamba.
El 27 de septiembre de 2007 fue suscrito otro acuerdo entre el ministerio de Hidrocarburos y Energía de Bolivia y el ministerio de Petróleo de la República Islámica de Irán. Producto de este convenio, hubo otro acuerdo el 24 de enero de 2008 entre YPFB y la National Petrochemical Company International (NPCI) de la República de Irán, para instalar otra planta de amoniaco y urea en la provincia Gran Chaco del departamento de Tarija.
Posteriormente, el 17 de diciembre de 2007, YPFB y Braskem SA de Brasil acordaron levantar una planta de etileno y polietileno en la provincia Gran Chaco del departamento de Tarija, proyecto supuestamente en plena etapa de implementación.
Entre otros proyectos que utilizan el gas natural como insumo, se encuentra la explotación, industrialización y operación del Complejo Minero-Siderúrgico del Mutún en el departamento de Santa Cruz que está destinado a obtener acero.
ANÁLISIS
“Exportar gas sin valor agregado ya no es rentable”
Todavía muchos recordamos el principio de siglo cuando se hacían debates a nivel nacional sobre el futuro del potencial hidrocarburífero que se había descubierto en nuestro país, con las inmensas reservas de gas natural, y uno de los principales temas fue la industrialización.
Aunque hayan pasado varios años de idealizar el proceso de industrialización del sector hidrocarburífero, especialmente del gas natural, tanto para la exportación como para la venta interna, contando con la participación de varios profesionales nacionales y expertos internacionales, es importante haber empezado a cristalizar algunas ideas como construir una planta de urea y amoniaco, que está en proceso de ser instalada en los próximos años en nuestro departamento.
Lastimosamente, en breve será una década de haber comenzado los debates sobre las propiedades que tiene el gas natural boliviano, sobre los distintos usos que se puede dar al gas y los derivados que se pueden obtener, uno de e-llos los fertilizantes, con pocos, pero alentadores avances.
Seguir exportando gas natural sin valor agregado, es decir sin haber aprovechado la extracción de sus derivados para el desarrollo de nuevos productos nacionales, significaría dejar que otros lo hagan en lugar de nosotros, restando la posibilidad de crear nuevos empleos para el país, de atraer nuevas inversiones al sector con orientación transformadora, de desarrollar nuevas tecnologías y, finalmente, seguir dependiendo de pocos mercados que compran nuestros recursos naturales en bruto sin lograr procesos de diversificación de exportaciones y destinos, por lo menos en este sector de la economía.
Desde hace varios años que nuestro departamento tiene como uno de sus principales sectores económicos al sector hidrocarburos, esencialmente por las instalaciones del trópico de Cochabamba y la producción que generan.
Entonces no estamos comenzando con un proceso distinto, sino que lo estamos reforzando y logrando innovación productiva, que en términos generales es un resultado que ha guiado con éxito varios emprendimientos a nivel mundial y que los cochabambinos no debemos dejar pasar.
Rodrigo Paniagua | Director del Consejo de Competitividad
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