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Ed. Impresa ENERGÍA | Las posibilidades de Bolivia de lograr nuevos mercados para su principal recurso hidrocarburífero y ampliar los actuales se van extinguiendo debido a que los países de la región avanzan en otras alternativas y miran a otros proveedores

Chile recibe GNL por mar y se cierra al gas boliviano

Por Ma­ría Ju­lia Oso­rio M. - Los Tiempos - 28/06/2009


Terminal Quintero, Bahía de Quintero, Chile. Vista de la construcción -  Área Muelle. 25 de abril de 2008. - | GNL Quintero Agencia

Terminal Quintero, Bahía de Quintero, Chile. Vista de la construcción - Área Muelle. 25 de abril de 2008. - | GNL Quintero Agencia

Hasta fin de este mes, el barco Methane Jane Elizabeth llega desde Trinidad y Tobago hacia el terminal de recepción y regasificación de la bahía de Quintero, con el primer embarque de Gas Natural Licuado (GNL) para Chile, unos 145 mil metros cúbicos que abastecerán la zona central de ese país.


Muy pronto, el norte chileno también contará con el energético tras la construcción de una estación similar en el puerto de Mejillones con lo que se prevé que el uso del gas que llega de Argentina –que a su vez recibe de Bolivia—sea cada vez más marginal.


Con estos proyectos hechos realidad y a pesar de su alto costo – más de mil millones sólo en el terminal de Quintero-- las posibilidades de que Bolivia llegue directamente con gas natural al mercado chileno prácticamente han desaparecido así como poco a poco se va extinguiendo la perspectiva de convertirse en el centro de abastecimiento regional debido a que sus potenciales clientes y los actuales avanzan en nuevas alternativas y miran a otros proveedores como Trinidad y Tobago y Venezuela.


Tres analistas coinciden en que Bolivia perdió no sólo un mercado en Chile, también el “arma” de negociación “gas por mar” y se le acaba el protagonismo regional.


El experto y ex ministro de Hidrocarburos Carlos Miranda explica que Chile tuvo que optar por gas extra regional por el total incumplimiento argentino en sus contratos de provisión, los condicionamientos bolivianos de que la provisión de gas esté ligada a negociaciones de retorno al Pacifico y la sorpresiva acción peruana de replantear las fronteras marítimas cerrando el frente de gas de Camisea.


“El mercado natural para el gas boliviano es el norte de Chile, al cual no se ha sabido ingresar en su debido tiempo entre los años 2000 a 2003.  El momento en que Tocopilla al igual que Quinteros, se abastezca con GNL, la posibilidad que gas boliviano abastezca a Chile, obteniendo mejores términos de negociación, para una salida al Pacifico, prácticamente ha desaparecido. Quedaría tan solo la opción de gas en tránsito a ser licuificado en la costa para ser exportado a ultramar, en una situación jurídica parecida a la planta que tenemos en Arica”, indicó.

Sin protagonismo
El analista Carlos Delius señala que la llegada de GNL a Chile aleja las posibilidades del gas natural boliviano de acceder al Pacífico y, por lo tanto, de ser proveedores extra regionales.


“Nuestro gas, por falta de seguridad de suministro, no puede constituirse en una opción para países serios como Brasil y Chile; el primero busca y pronto conseguirá la autosuficiencia, el segundo no sólo busca su gas de otras regiones sino que cambia y reduce su dependencia en este energético”, indica.


Delius apunta que esta situación deja a Argentina como único mercado aún abierto, pero en riesgo debido a que el gas natural licuado venezolano o de otro proveedor puede desplazar el energético boliviano.


“Resulta que la política de gas por mar anunciada por el ex presidente Carlos Mesa Gisbert resulto profética, el gas para Chile le llega por mar”, agrega.


El director ejecutivo de la Fundación Milenio, Napoleón Pacheco, considera que la mala política del Gobierno de Evo Morales en materia de hidrocarburos ha provocado que Bolivia ya no tenga más posibilidades de aprovechar el gas natural y no se ve en el futuro cercano un cambio considerando la fuerte caída de las inversiones en el rubro que han llevado la producción al límite.


“El tema de fondo es que Bolivia definitivamente ha perdido la oportunidad de convertirse el centro distribuidor de gas natural en el cono sur debido a la nacionalización de los hidrocarburos”, añade.

Nueva apuesta
Los principales países consumidores de gas de Sudamérica, que hasta hace pocos años apuntaban a Bolivia como abastecedor de gas natural, apuestan ahora al GNL pese a su mayor costo. Además de Chile, Brasil y Argentina, tienen proyectos pese a que el transporte costará 22 mil millones de dólares más que por ductos, indica Gas Energy, consultora sobre hidrocarburos.


De acuerdo a la consultora, en 200 existían unos nueve proyectos de interconexiones de gas natural, en los que Bolivia figuraba como principal y tal vez único abastecedor. Actualmente sólo existe el anuncio de un proyecto: el gasoducto al Noreste Argentino (GNEA) cuya ejecución aún no comienza.

Para chile es un hito histórico

Un proyecto de más de mil millones de dólares

El 8 de junio pasado, zarpó desde el Terminal Atlantic LNG en Trinidad y Tobago hacia el Terminal Quintero el primer barco con GNL que abastecerá a Chile después de una “travesía” en proyección y construcción con un costo de más de mil millones de dólares.


El barco metanero “Methane Jane Elizabeth” con una capacidad de 145 mil metros cúbicos de Gas Natural Licuado (GNL) proveídos por BG Group, realiza un viaje sin escalas por el Atlántico hasta el Terminal de GNL Quintero en los próximos días, informa el portal de GNL Quintero, la sociedad responsable del proyecto.


El barco permanecerá en Quintero entre 45 y 60 días y, posteriormente, se prevé que los buques que abastecerán al centro de Chile llegarán con intervalos de dos a tres semanas.


Las autoridades gubernamentales y empresarios de Chile ven con como un hito histórico el arribo del barco porque permitirá, dicen, abastecer de gas natural a la zona central del país en forma “segura e independiente”.


Sin embargo, hay voces en contra que señalan el alto precio del GNL como una seria desventaja. Este combustible ha escalado desde 6 dólares el millón de BTU (una unidad calórica) hasta los 13 dólares recientemente.

 

ANÁLISIS

“Gas natural: Bolivia perdió soga y cabra”

“Ni una molécula de gas para Chile” vociferó el personaje de triste recuerdo —y las masas ignorantes aplaudieron— pensando que Chile se quedaría esperando que algún día nos diera la gana de venderle gas. 


No ocurrió así. Chile optó por invertir en plantas regasificadoras de Gas Natural Licuado (GNL) para comprar gas del mercado libre —así fuera a un mayor precio— para no depender del gas boliviano aunque éste fuera triangulado por Argentina.


¿Qué ocurrió con Brasil, nuestro mercado cautivo? “Queremos socios y no patrones” se proclamó al inicio de la “nacionalización” de los hidrocarburos en mayo de 2006; tres años más tarde la respuesta desde Brasil fue: “Bolivia nos ha hecho el gran favor de inducirnos a valernos por nosotros mismos y a buscar nuestro autoabastecimiento energético”, algo que logrará gracias a las tres plantas de regasificación de Gas Natural Licuados construidas, y a los ingentes campos petrolíferos y gasíferos descubiertos gracias a un plan de inversión por 20 mil millones de dólares programados coincidentemente hace tres años, sin contar con los combustibles alternativos incentivados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. 


Con Argentina no nos fue mejor. El no haber cumplido con los compromisos de entrega de gas que tenía Bolivia sembró tal grado de desconfianza, que este país también optó por la construcción de una planta regasificadora para importar Gas Natura Licuado incluso a un precio mucho más elevado.


Además de esto, varias provincias argentinas no quieren que se construya un nuevo ducto, porque no quieren depender de nuestras vicisitudes.


Así, el país perdió soga y cabra. No sólo la posibilidad de convertirse en el centro distribuidor energético en Sudamérica, con ingentes inversiones de por medio, sino algo más preciado: la confianza en la fe del Estado, algo que costará muchísimo tiempo recuperar y que implicará pagar un alto precio.


¿Seguiremos vendiendo gas a Brasil y Argentina? Sí, pero cada vez seremos menos indispensables para ellos, aunque ellos cada vez serán más indispensables para nosotros.

Gary Rodríguez | Gerente del Instituto de Comercio Exterior

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