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Ed. Impresa ESPECIAL | Si los golpistas pensaban -como argumentó CNN el 4 de julio pasado- que el presidente hondureño Manuel Zelaya tenía sólo el 30 por ciento de los votos, ¿por qué no dejaron que se votara ese 28 de junio si iba a perder?

El golpe en Honduras es una alerta para la región

Por Al­fre­do Ji­mé­nez Pe­rey­ra - Los Tiempos - 20/07/2009


Manuel Zelaya Rosales - Los Tiempos Foto | Los Tiempos

Manuel Zelaya Rosales - Los Tiempos Foto | Los Tiempos

 


El golpe de Estado en Honduras, perpetrado el 28 de junio pasado, y la represión contra los opositores volvió a traer al primer plano de la vida nacional los tiempos en que las dictaduras militares y los escuadrones de la muerte sembraron el terror en la región.


A fines de los años 90 y, especialmente en el siglo XXI, el surgimiento de nuevos gobernantes, que se escapan del encuadramiento de la “Guerra Fría”, provocó otros intentos golpistas fracasados, como el de Venezuela en abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez o los intentos aparentemente “cívicos” con fuerzas paramilitares detrás, o como lo actuado contra el presidente boliviano, Evo Morales, con la formación de grupos terroristas al mando de Eduardo Rosza, en 2008.


El politólogo, Roberto Covarrubias Núñez, indica que la crisis golpista que se vive en Honduras es traumática para los países latinoamericanos.


Advierte de que si no se revierte la asonada golpista hondureña podrían darse golpes militares en América Latina.


 “A los gobiernos como Estados Unidos no les conviene que los pueblos de Latinoamérica hayan enrumbado sus propios y legítimos procesos de desarrollo en libertad rompiendo el ‘establishment’ norteamericano”, sostiene Covarrubias Núñez.


Según el analista, la administración estadounidense intenta dar oxígeno y tiempo suficiente a los golpistas para crear las condiciones que permitan su consolidación y posteriormente convocar a elecciones para que de éstas surja un Presidente de derecha que comulgue con ellos.


Por su parte, la historiadora y abogada venezolana-americana, Eva Golinder, apunta directamente a Estados Unidos como partícipe de la asonada militar en Honduras.


En un artículo publicado en Liberación, Golinder indica que el Departamento de Estado tenía conocimiento previo del golpe. El Departamento de Estado y el Congreso de Estados Unidos financiaron y asesoraron a los actores y organizaciones hondureñas que participaron en el golpe.


Finalmente, el Pentágono entrenó, capacitó, financió y armó al Ejército hondureño que perpetró el golpe, afirma la abogada.

La estratégica Palmerola


Los golpes duros o “suaves” se multiplican en la tarea demoledora de desestabilizar gobiernos contando con el apoyo la National Encowment Foundation (NED) y la Agencia Internacional para el Desarrollo (Usaid), es decir la CIA estadounidense, responsable también de la guerra contra Nicaragua y la invasión a Panamá en 1989, entre otras actuaciones “memorables” en la región, señala Golinder


Estados Unidos mantiene una presencia militar muy grande en la base de Soto Cano (Palmerola). En los años 80, Soto Cano se utilizó por el coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la "Contra", las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la CIA, encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Estados Unidos puede vigilar el Caribe, desde sus bases en Honduras.

LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS

Crecimiento
En 2008 la economía hondureña tuvo un crecimiento del 6 por ciento (uno de los más sobresalientes en Latinoamérica) lo cual señala una línea ascendente la cual comenzó en 2004 durante la administración del presidente Ricardo Maduro, según el informe anual de la Cepal.

Presión
Desde principios de 2009, el Fondo Monetario Internacional (FMI) presiona al gobierno de Zelaya a que Honduras devalúe su moneda para poder darle préstamos y mantener una certificación de acreditación, es una medida que incrementaría la pobreza y aumentaría la riqueza de unos pocos.


Zelaya se ha negado a esto porque considera que no hay motivo para devaluarla y afirmó que: “Hay reservas internacionales con mas de 2.000 millones de dólares y se han bajado los precios de los combustibles a más de la mitad.


Al final lo más importante es evitar la devaluación de la moneda, ya que afecta a todos los hondureños.

Plan anticrisis
En el último año, el Gobierno de Zelaya puso en marcha un plan anticrisis que tiene varias medidas para menguar los efectos de las crisis económicas que se presenten.


Evitó la devaluación de la moneda (lempira), aumentó el salario mínimo para elevar el consumo interno, aumentó la ayuda al sector agrícola y ganadero y mejoró la inversión pública.


La taza de desempleo disminuyó de un 4,5 por ciento que estaba en 2005 a un 3,3 por ciento en 2006.


Sin embargo, el país es miembro del acuerdo energético Petrocaribe, junto a otros países de la región, mediante el cual Venezuela ofrece petróleo y derivados en condiciones de pago convenientes.

LOS TRATADOS  COMERCIALES

Sistema Generalizado de Preferencia (SGP) con la U.E.


Es un tratado comercial que Honduras tiene con la Unión Europea permite exportar productos como banano, camarón, café, melón y textil, sin pagar aranceles


Este tratado es válido por un período de tres años, luego tiene que ser renovado por la Secretaría de Industria y Comercio (SIC), el primero se realizó en 2005 y finalizó en 2008. El próximo tratado durará desde 2009 al 2011.


Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).


Es un tratado comercial entre Venezuela, Cuba, Bolivia, Honduras, Ecuador, República Dominicana, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Bermuda.


Tratado de Libre Comercio (TLC)
Consiste en un acuerdo comercial regional o bilateral para ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países participantes: Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Panamá, y otros.
Plan Puebla Panamá.


Es una propuesta de los nueve países mesoamericanos para fortalecer la integración regional e impulsar los proyectos de desarrollo social y económico en los estados del Sur-Sureste de México y el Istmo Centroamericano. Participan los países centroamericanos: Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, y Panamá; y también, los estados del Sur-Sureste de México: Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

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