Ed. Impresa ESPECIAL | La dramática situación que vive la ciudad brasileña de Río de Janeiro ha puesto de manifiesto que las facciones criminales, cuando se lo proponen, siguen teniendo la capacidad de sembrar el pánico en la ciudad que será sede de la Copa Mundial d
Violencia pone en jaque a autoridades brasileñas
Por Jiménez Pereyra Alfredo - Los Tiempos - 26/10/2009
Policías brasileños detienen a un supuesto narcotraficante en una favela de Río de Janeiro, el jueves pasado. - Efe Agencia
Tras los violentos enfrentamientos entre pandillas ligadas al narcotráfico con policías en Río de Janeiro, ocurridos la semana pasada, el Gobierno brasileño mostró su preocupación sobre la imagen internacional que pueda dar estos hechos.
El jefe de prensa de la Embajada brasileña en Bolivia, Bernard Kling, señala que el gobierno del presidente de Luiz Inácio Lula da Silva está trabajando conjuntamente con el gobierno de Río de Janeiro para detener la ola de violencia que existe en la ciudad que es sede de dos grandes acontecimientos mundiales.
Según Kling, el Gobierno Federal sigue paso a paso el trabajo de la policía de Río de Janeiro para evitar cualquier abuso por parte de sus efectivos.
Se conoció que funcionarios del Poder Judicial acompañan las redadas de los policías para verificar la legalidad de los arrestos.
El diplomático brasileño fue enfático en señalar que a pesar de que los medios internacionales señalan a Río de Janeiro como una ciudad violenta, los eventos deportivos internacionales programados para los próximos años seguirán su curso.
La capital del turismo brasileño será sede de la Copa Mundial de Fútbol en 2014, y en 2016 acogerá los Juegos Olímpicos.
Kling manifestó que aún falta mucho tiempo para la celebración de esos eventos deportivos de gran importancia, pero que de ninguna manera serán alterados por los hechos violentos que se suceden.
De esta manera el Gobierno brasileño garantiza la celebración de estos magnos eventos deportivos, sostiene el diplomático.
El Ministerio de Defensa del vecino país indicó a Associated Press que por el momento se descarta el envío de militares a Río de Janeiro.
Desde que el pasado sábado comenzaron los enfrentamientos entre bandas rivales de narcotraficantes de la zona norte de Río de Janeiro, y después de la intervención de la policía carioca, ya son mâs de 40 las muertes registradas.
Además de tres policías, miembros de la tripulación de un helicóptero que fue forzado a hacer un aterrizaje de emergencia por los disparos de los narcotraficantes.
El alcalde de la ciudad brasileña, Eduardo Paes, enfrenta grandes desafíos para poner en orden la capital de la zamba.
Paes es consciente de la violencia que vive su ciudad y en declaraciones a la revista “Veja” dijo que nunca ocultaron los problemas de Río antes, durante y después de la designación como sede de los juegos Olímpicos.
Paes dijo a “Veja” que todavía hay mucho que hacer, que existe un largo camino por recorrer y lo que pasó el 17 de octubre es una muestra para que hechos similares no vuelvan a suceder.
Una guerra sin cuartel
Se sabe que las organizaciones criminales cariocas no tienen disciplina interna ni una organización creíble frente a una de las policías mejor entrenadas del planeta en el pantanoso terreno de la guerrilla urbana.
Sin embargo, grupos delincuentes como “Comando Vermelho” (Comando Rojo” o “ADA” (Amigos Dos Amigos) continúan fuertemente armados, algo que les otorga un poder de fuego que preocupa sobremanera a las autoridades cariocas.
La circulación irregular de armas, íntimamente ligada al tráfico de drogas, es una de las facturas pendientes en una ciudad donde los narcos se jactan de tener acceso a armamento antiaéreo.
La ONG Viva Río presentó el pasado jueves en Brasilia un preocupante informe en el que se pone de manifiesto que el control de las armas de fuego que circulan en Brasil es aún muy precario.
La extrema pobreza incide a que se formen nuevas favelas en un país donde la violencia está a flor de piel.
17 millones de armas
J Según datos del investigador Pablo Dreyfus, desaparecido en el accidente aéreo del Airbus de Air France, en Brasil circulan 17 millones de armas de fuego, de los cuales el 90 por ciento está en manos de la sociedad civil, legal o ilegalmente.
J Las cifras demuestran que hasta el submundo del crimen han llegado 3,9 millones de esas armas, el 86 por ciento de fabricación brasileña.
J El informe de Dreyfus tira por tierra las teorías que insisten en que los narcos se nutren de fusiles y pistolas provistas por el tráfico internacional.
J La infructífera política represiva aplicada tradicionalmente por las autoridades de Río de Janeiro para controlar la situación en las favelas ha experimentado un giro durante el último año.
J La puesta en marcha de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), que ya están presentes en las favelas Dona Marta, Jardim Batam, Cidade de Deus, Babilônia y Chapéu Mangueira, ha supuesto un rayo de luz en la difícil gestión de la seguridad pública en Río.
(Con datos de la BBC)
PASAN 80 TONELADAS DE DROGAS AL AÑO
Llevan la droga a Europa vía Brasil
Un estudio realizado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Brasil señala que la cocaína y la heroína colombiana que va para Estados Unidos utilizan la ruta mexicana, pero la que va para Europa tiene a Brasil como base.
La investigación indica que Brasil procesa, importa y exporta varios tipos de drogas. Se volvió un centro de producción y consumo, además de proveer nuevas drogas alternativas y de haberse constituido en una pieza de ingeniería del crimen del narcotráfico internacional.
La droga que se consume en Brasil no suele ser colombiana, por ser ésta muy pura y destinada para mercados de mayor poder adquisitivo.
Buena parte de la cocaína que se consume en el vecino país proviene de Paraguay (marihuana) y de Bolivia (cocaína). También llega droga desde las llamadas “firmas” peruanas.
Según la ONU, el narcotráfico pasa por Brasil 80 toneladas de cocaína anualmente.
El tráfico de drogas, según el representante de Naciones Unidas, genera cerca del 0,4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de todo el mundo. En países productores, como Bolivia, Colombia y Perú, este índice podría llegar al 3 por ciento.
Por su parte, el diplomático brasileño, Bernard Kling, prefirió no comentar sobre el tráfico de drogas en su país, empero reconoció que Brasil es un país de tránsito de estupefacientes que llegan a través de su amplia frontera.
7.000 chicos trabajan para el narco en Río
Pagos
Los menores que integran la facción criminal más antigua de Río de Janeiro, Comando Vermelho, reciben como pago el 20 por ciento de la droga que deben vender.
Pero generalmente, la cocaína que les dan los narcos como forma de pago no es comercializada, sino consumida por los pequeños “soldados” del narcotráfico.
Inicios
Algunos niños comienzan a fumar marihuana y aspirar cocaína a los 10 años.
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