Ed. Impresa ESPECIAL | Los estudiantes chilenos que protagonizan un enconado pulso con el Gobierno de Sebastián Piñera, desde hace tres meses, han logrado obtener más del 80 por ciento del apoyo de la ciudadanía
Estudiantes chilenos ponen en jaque al Gobierno de Piñera
Por Alfredo Jiménez Pereyra - Los Tiempos - 22/08/2011
Una mujer lleva un cartel que indica los días en que se encuentran en huelga de hambre varios estudiantes. - Efe Agencia
Desde hace tres meses, los estudiantes chilenos están movilizados por una profunda reforma educacional que exige al Estado que asuma la educación pública de manera más inclusiva, de calidad y que ponga fin al lucro que ha convertido a las universidades privadas en verdaderas empresas.
Tras una decena jornada de marchas, manifestaciones y enfrentamientos con las fuerzas del orden, el movimiento estudiantil ha logrado tener más del 80 por ciento de apoyo de la población.
Pamela Marabolí Guerrero, residente chilena en Bolivia, indicó que los jóvenes superaron los vicios y el liderazgo de los partidos políticos para hacer de Chile un país diferente, donde ellos tienen el rumbo del nuevo destino.
Según el Índice Duncan de Disimilitud (Duncan Dissimilarity Index, DDI), Chile es el segundo país con mayor segregación social del mundo, es decir, los ricos estudian con los ricos y los pobres con los pobres, por lo que el sistema educativo en este país se convierte en un mecanismo para acrecentar las desigualdades.
En el vecino país, solamente el 25 por ciento del sistema educativo es financiado por el Estado, mientras que el 75 por ciento depende de los aportes de los estudiantes y sus familiares. El Estado garantiza únicamente la gratuidad en el nivel básico.
La educación en Chile se sustenta en bases erigidas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, que redujo el papel del Estado -a partir de la promulgación en 1990 de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza-, a ser un simple regulador y la delegó al sector privado.
¿Qué exigen?
El fin de este sistema "municipalizado" en que el aporte es proporcional a la cantidad de alumnos por establecimiento es una de las principales exigencias de los estudiantes secundarios, que son los continuadores de lo que en 2006 se conoció como "revolución pingüina".
Por el lado de los universitarios, una demanda clave es el fin del lucro en la educación superior, donde desde principios de la década de 1980 existe un importante número de instituciones privadas que se benefician de una ley que prohíbe obtener ganancias a costa de la enseñanza.
"El alto nivel del endeudamiento de los estudiantes se aproxima al 174 por ciento de su sueldo anual estimado y los índices de morosidad llegan al 50 por ciento", afirma a BBC Mundo el economista de la Universidad de Chile, Marcel Claude.
Oferta gubernamental
El nuevo ministro de educación, Felipe Bulnes, dio a conocer una propuesta de 21 puntos para responder a las exigencias de los estudiantes, destacando una reforma constitucional que asegure "la calidad" de la educación, y la "desmunicipalización gradual" de la enseñanza básica y secundaria.
El Gobierno además propuso crear una superintendencia que vigile el cumplimiento de la ley y transparente el lucro.
Los estudiantes rechazaron la iniciativa por considerar que es ideologizada y no responde a sus exigencias, y la administración conservadora de Sebastián Piñera decidió entonces acudir al Congreso para buscar ahí los acuerdos.
Con datos de: Efe, Ap e Internet
Creciente apoyo ciudadano
El sociólogo Carlos Livacic, de la Universidad Central de Chile, explicó a BBC que las demandas de los “pingüinos” (así se denominan a los estudiantes) es un movimiento cohesionado que es transversal y un poco remueve el Chile que se tenía por un supuesto modelo exitoso.
El tipo de educación que existía antes del golpe de Estado (1973) era gratuita, entonces el pagar enormes cantidades de dinero por la educación es un contraste en una sociedad donde la brecha entre ricos y pobres es cada vez más profunda.
La semana pasada, el presidente Piñera afirmó que “nada es gratis en esta vida, alguien tiene que pagar”, en referencia a la demanda de una educación gratuita. Estas declaraciones causaron estupor en la sociedad chilena por lo que el movimiento estudiantil adquirió mayor apoyo.
PLEBISCITO, UNA ALTERNATIVA
Dirigentes estudiantiles y políticos propusieron la realización de un plebiscito nacional para solucionar la crisis educacional.
Giorgio Jackson, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, dijo a Associated Press que "necesitamos lograr cambios esta semana o la próxima" porque hay cerca de 40 escolares en huelga de hambre y porque los secundarios arriesgan perder el año por inasistencia.
Jackson recomendó la realización de un plebiscito porque "si hay algo que se necesita es que en las soluciones puedan ser partícipes los chilenos y las chilenas".
La constitución, heredada de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) no contempla plebiscitos para este tipo de situaciones.
Por su parte, el senador Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, uno de los dos partidos de la alianza de Gobierno, sostuvo a radio Agricultura que teme a un plebiscito porque "en el actual ambiente es peligrosísimo, una cosa disolvente, claramente subversiva, no está en el sistema legal".
Pero el titular del partido socialista, Osvaldo Andrade, opinó en diálogo con radio Bío Bío que "cuando hay posturas tan contrapuestas, hay que preguntarle al soberano".
Camila Vallejos, vocera de los estudiantes universitarios, declaró a la prensa que si no obtienen respuestas favorables es "bueno que sea la ciudadanía... la que decida si quiere un sistema nacional público, de calidad y gratuito".
El Gobierno ha señalado que si los estudiantes rechazan retomar el diálogo, enviarán al Congreso los primeros proyectos de ley. Algunos diputados han advertido que no legislarán a espaldas de los jóvenes.
Los alumnos demandan gratuidad de la enseñanza, mayor calidad y el fin del lucro en los planteles superiores privados.
CRONOLOGÍA
Estas son las fechas más significativas del conflicto:
12 de mayo - Primeras manifestaciones masivas en Santiago y otras ciudades. En la capital se reúnen unos 20 mil estudiantes universitarios y de enseñanza secundaria.
26 de mayo - Miles de alumnos protestan en Santiago y advierten al Gobierno de que si no responde a sus peticiones convocarán un paro nacional el 1 de junio que podría convertirse en indefinido.
1 de junio - Unos 15 mil estudiantes marchan en Santiago desde la Universidad de Santiago hasta el Ministerio de Educación. La protesta se convoca también en otras ciudades chilenas.
11 de junio - Estudiantes de secundaria comienzan a ocupar colegios.
16 de junio - Unos 80 mil universitarios y de secundaria, según los organizadores, se manifiestan en Santiago. También hay marchas en otras ciudades de Chile hasta totalizar unas 120 mil personas, según cifras oficiales.
23 de junio - Unos 20 mil estudiantes se manifiestan en la capital. El ministro Joaquín Lavín se reúne con dirigentes de secundaria y les entrega varias propuestas, entre ellas la reestructuración del actual sistema municipal de enseñanza.
26 de junio - Los estudiantes rechazan la propuesta de Lavín y anuncian que seguirán con las movilizaciones.
28 de junio - El Gobierno decide adelantar dos semanas las vacaciones de invierno, y extender hasta enero el año escolar en centenares de colegios que permanecen ocupados.
5 de julio - El presidente Sebastián Piñera propone un gran acuerdo nacional por la educación, dirigido a la educación superior, con un fondo de 4.000 millones de dólares.
6 de julio - Los estudiantes rechazan el plan de Piñera por considerar que no aborda su principal demanda, que es terminar con el lucro en la educación, y piden una reforma total del sistema.
8 de julio - Estudiantes de secundaria ocupan la sede de Unicef.
14 de julio - Los estudiantes desafían a las autoridades de Santiago, que habían prohibido el recorrido solicitado, y volvieron a marchar desde la plaza Italia hasta La Moneda.
18 de julio - Piñera remodela su gabinete con cambios en ocho ministerios, que incluyen la salida de Lavín en Educación, que queda en manos de Felipe Bulnes.
19 de julio - La oposición pide al Presidente una reforma tributaria para financiar cambios en el sistema educativo. Estudiantes de secundaria inician una huelga de hambre en distintos centros. Con el transcurso de los días, llegarán a sumar una treintena.
27 de julio - El ministro de Educación se reúne por primera vez con representantes de estudiantes y profesores. Hasta entonces había exigido que cesaran las movilizaciones para dialogar.
1 de agosto - El Gobierno propone 21 medidas, en respuesta a las demandas presentadas la semana anterior por los estudiantes.
En los días posteriores, varias federaciones universitarias rechazan el plan gubernamental.
4 de agosto - El Gobierno prohíbe dos marchas de estudiantes por la Alameda, la principal arteria de la capital. La policía reprime a los jóvenes, se suceden escenas de violencia y la jornada termina con 874 detenidos en todo el país.
7 de agosto - Miles de personas se manifiestan de forma pacífica en Santiago.
18 de agosto – Pese al frío y la lluvia, miles de estudiantes salen nuevamente a las calles para protestar pacíficamente.
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