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Ed. Impresa POSICIÓN | La huelga general fue dirigida por el otrora aliado del Gobierno Hugo Moyano, quien reclamó a la presidente Cristina Fernández “dejar de lado la soberbia”

Gremios agudizan tensión con el Gobierno argentino

Por Agencias - Agencia - 28/06/2012


Hugo Moyano pronuncia un discurso durante la manifestación, ayer en Buenos Aires.  -   Efe Agencia

Hugo Moyano pronuncia un discurso durante la manifestación, ayer en Buenos Aires. - Efe Agencia

Buenos Aires |

Hugo Moyano, el combativo líder de la principal central sindical argentina, ratificó su total distanciamiento de la presidenta Cristina Fernández, antaño fiel aliada, al exigir ayer a la mandataria que deje de lado su "soberbia" para atender los reclamos laborales de los trabajadores.

El poderoso sindicato de camioneros que encabeza Moyano y otros gremios que le son afines en el seno de la Confederación General del Trabajo (CGT) realizan un paro nacional de un día que ha tenido como acto central una movilización en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, donde el gremialista dio un discurso muy crítico con Fernández.

"No le costaría nada a la señora presidenta... dialogar con los trabajadores o con otros sectores... eso demuestra la grandeza de quienes conducen los destinos del país, y espero que con la capacidad e inteligencia que da a entender se dé cuenta que no puede seguir con esa soberbia abrumadora", dijo Moyano ante miles de trabajadores que lo vitorearon en la céntrica plaza, donde se encuentra la sede del gobierno.

La mandataria optó por viajar durante la jornada de protesta a la provincia de San Luis, en el oeste, para inaugurar una planta de procesamiento de fiambres.

"Necesitamos una Argentina donde se discutan ideas con argumentos y queden atrás agravios y descalificaciones y valoremos lo logrado", dijo Fernández en ese acto.

La protesta que encabeza Moyano es la primera de este tipo desde que el kirchnerismo llegó al poder en 2003. Moyano era hasta hace unos meses aliado de Fernández e incondicional de Néstor Kirchner, antecesor y fallecido marido de la mandataria, pero en los últimos meses su relación con la presidenta empeoró y el diálogo entre ambos está roto.

Una de las principales demandas que planteó Moyano en su acto en la Plaza de Mayo es que el Ejecutivo aumente el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias que se aplica a los salarios, un viejo reclamo de Moyano para que mejore el poder adquisitivo de los trabajadores ante una inflación anual de 25 por ciento.

El sindicalista también exigió que los subsidios que reciben desempleados y trabajadores con bajos ingresos o informales –por sus hijos– sean extensibles a todos los empleados.

"Se discrimina cruelmente a los hijos de los trabajadores", dijo.

A la huelga se adhirieron los sectores de transporte de mercancías, de combustibles, de recolección de basura, de materiales peligrosos y de caudales, así como los distribuidores de alimentos y de periódicos, bajo la órbita del sindicato de camioneros.

El paro no tuvo un impacto fuerte porque el transporte de pasajeros -trenes subterráneos, taxis y autobuses- y los comercios funcionaban casi con normalidad en Buenos Aires y otras ciudades importantes como Rosario y Córdoba, por corresponder a gremios de la CGT contrarios a la conducción del líder sindical.

RESPONSABILIDAD

La presidenta Cristina Fernández pidió a los trabajadores responsabilidad en sus reclamos en medio de una crisis internacional que está afectando la economía del país.

El martes, fustigó a Moyano y señaló que no hará cambios en su política impositiva.

“Quiero llevar a todos los argentinos la tranquilidad de que esta Presidenta va a seguir trabajando incansablemente y todos los días. No habrá extorsión, amenazas, insulto o agravio que me aparte del camino que me he fijado”, escribió en Twitter.


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