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"El Lucifer", huellas de pandilla, cárcel y muerte

Por Redacción Central - Los Tiempos - 23/04/2008


El cuerpo de  El Lucifer  con el nombre de la pnadilla Mara Salvatrucha y otros símbolos. | Los Tiempos - Redacción Central Los Tiempos

El cuerpo de  El Lucifer con el nombre de la pnadilla Mara Salvatrucha y otros símbolos. | Los Tiempos - Redacción Central Los Tiempos

kvasquez@lostiempos-bolivia.com

"El Lucifer", de 23 años, de nombre Sergio Arze, está acusado de liderar la pandilla ADX, de matar a dos personas y de herir a otras en la popular avenida Pando, además de tener un largo prontuario en Estados Unidos. Cayó al menos tres veces preso, una en Estados Unidos por robo, y dos en Cochabamba, la primera por atraco, y la segunda por doble homicidio, según datos oficiales de la Policía.

Su historia es una vida ligada a la Mara Salvatrucha 13 (MS-13), aquella pandilla que, según las referencias, nació en El Salvador, pero se extendió a toda Centroamérica con ramificaciones en Estados Unidos.

Su cuerpo está lleno de tatuajes que hablan de su vida en la MS-13. "Lucifer" se marchó de Bolivia a Estados Unidos a los ocho años de vida, pero fue deportado hace dos, luego de estar recluido en una cárcel estatal por robo. Al volver al país, fue acogido por una tía materna. Desde entonces, vivió de despachar camiones con aceite a Perú y como productor musical de reagueton.

Se incrustó con la pandilla ADX, a cuyos miembros traspasó las reglas de la MS-13 hasta hacerse el líder sin dejar de estar atado a la Mara Salvatrucha, la pandilla en la que se inició y de la cual conserva un enorme tatuaje cerca del pecho. Su conexión con el grupo se hizo evidente cuando fijó como sus adversarios a la pandilla cochabambina Mentes Criminales (MC), con la que desde hace dos semanas se disputa a tiros la hegemonía de la zona norte, según explica el vocero de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, Boris Bellido.

Los hijos de familias prominentes, que integran los MC, se convirtieron en los blancos favoritos del "Lucifer" y su grupo. Desde hace meses corrían los rumores de que ADX mandó al hospital a más de un joven tras propinarles una golpiza. Entre esas víctimas figura un adolescente que fue arrastrado con un vehículo por media cuadra hasta que se desmayó.

"El Lucifer" mostró su lado más oscuro la madrugada del domingo pasado en El Prado cuando, junto a otros cinco jóvenes, emboscó a los líderes de Mentes Criminales: "El Rasco" y "El Vikingo" (Óscar y Christian), con quienes se enfrentó a tiros. En la balacera salieron ilesos los adversarios, pero murieron Vanesa Vega Delgadillo (23), que se encontraba en el lugar y Jaime Pérez (29), según el expediente abierto por la fiscal, Janeth Álvarez, que no levantó cargos contra los otros detenidos, compañeros de "El Lucifer".

Después de la balacera y las dos muertes, se conoció que "El Lucifer" estuvo preso en la cárcel de San Antonio por atracar a un hombre en el lenocinio "La Garza", desde el 18 de octubre al 21 de diciembre. Bastaron tres meses para que el fiscal, Óscar Guzmán, diera por extinguido el proceso con el argumento de que el daño fue reparado, según el vocero de la Felcc.

Así, "El Lucifer" volvió a las calles. El 12 de abril se vio envuelto en una balacera en la avenida Pando, en la que salió herido un hombre de 39 años que aún se repone de tres tiros. El domingo, 20 de abril, trasladó el pleito de las pandillas ADX y MC a El Prado, por lo que ahora está nuevamente detenido en la cárcel de San Antonio.

Símbolos en la piel

Casi no queda un lugar libre de tatuajes en el cuerpo de "El Lucifer". Las figuras, según declaró él mismo en audiencia del pasado lunes, hablan de su existencia atravesada por el poder, la pena y la muerte, simbolizadas con el número 13, payasos y lágrimas.

Basta con mirarlo de frente para ver una lágrima grabada en su mejilla izquierda, que, según "El Lucifer", significa la pérdida de su mejor amigo. Para la Policía, sin embargo, son una manera de contar las víctimas que lleva en su haber y de representar que cumplió con una de las exigencias para entrar a la MS-13, que es dar muerte a un ser querido.

Bajo su mejilla derecha, hay tres lágrimas grabadas, que para "El Lucifer" significan la vida descarriada que lleva. Sin embargo, la Policía sostiene que en realidad son sus víctimas fatales.

En los brazos, además tiene inscripciones del barrio del que procede.



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