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La Virgen también estrena trajes

Por Redacción Central - Los Tiempos - 6/08/2008


Una tienda de imágenes de la Virgen de Urkupiña en la plaza 15 de Agosto de Quillacollo. | Noe Portugal - Redacción Central Los Tiempos

Una tienda de imágenes de la Virgen de Urkupiña en la plaza 15 de Agosto de Quillacollo. | Noe Portugal - Redacción Central Los Tiempos

Doña Ema Cueto es una de las encargadas de vestir a la Virgen de Urkupiña, pero no se trata de la imagen tutelar que se encuentra en el templo de San Ildefonso, sino a las imágenes que los devotos "cambian" para la festividad. "Una imagen religiosa no se compra ni se vende, se cambia", dice solemne doña Ema. Se la cambia por dinero.

Su taller está en una esquina de la plaza 15 de Agosto. En un reducido espacio, ella, junto a cuatro operarias, trabajan bordando los mantos de la Virgen y su trabajo es de "año redondo", dice.

"Mi esposo hace las vírgenes. Una que mida 80 centímetros, que es el tamaño más grande, que tenga sus ojitos de cristal igual que el Niño, más su vestimenta, todo cuesta 1.500 bolivianos", afirma doña Ema.

No puede evitar hacer una comparación y dice que el mismo trabajo con la imagen del mismo tamaño, en la ciudad (de Cochabamba), llega a costar entre 300 a 400 dólares (equivalentes a 2.100 ó 2.800 bolivianos) y afirma que la gente prefiere contratar artesanos de Quillacollo para abaratar costos.

Mientras ofrece un manto color salmón adornado con pedrería plateada a una cliente, explica que los pedidos de vírgenes llegan en todo tamaño. "Hay de 20, 28, 36, 50, 60 y 80 centímetros y hacemos hasta 300 a 400 vestidos para cada uno de los tamaños", dice.

Sus operarias están ensimismadas en su trabajo, pero no son las únicas que trabajan con doña Ema. Ella dice que tiene contratadas a otras cuatro personas que trabajan a domicilio "para cuidar a sus hijos".

Este oficio también es familiar, prueba de ello es que la madre de doña Ema, a pesar de sus 85 años, todavía se mantiene firme ayudando a su hija a atender el negocio y fue ella quien la introdujo en la artesanía a los ocho años.



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