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Ed. Impresa ACCEDIÓ A SU “MAYORÍA DE EDAD” Y SE EMANCIPÓ DE MOROCHATA

Cocapata creció y ya es el municipio 46

Por Internet - Agencia - 22/03/2009


Vista panorámica de la población de Cocapata, convertida en el municipio 46 de Cochabamba. | Fotos: Daniel James - Internet   Agencia

Vista panorámica de la población de Cocapata, convertida en el municipio 46 de Cochabamba. | Fotos: Daniel James - Internet Agencia

Recuperar Colorado, zona de explotación maderera ilegal, es una de las primeras tareas que se han impuesto los pobladores de Cocapata, uno de los seis nuevos municipios del país creados el mes pasado y que a pesar de pertenecer a Cochabamba tiene más relación con La Paz y Beni.

Cocapata, que ahora es el municipio 46 de Cochabamba, está a casi 150 kilómetros de la ciudad, por un camino sinuoso y pedregoso. El pueblo tiene viviendas sencillas y poca vegetación. En la mañana parece un lugar abandonado porque la gente se marcha al campo. Todos saben la buena nueva de que tendrán Alcaldía, pero también están conscientes de que la falta de comunicación, y que el mal estado de los caminos seguirá siendo parte de sus necesidades.

Con 93 comunidades agrupadas, era parte del municipio de Morochata, y luchó por separarse de éste desde 1965 ya que sus necesidades más elementales no eran atendidas.

Son sólo 700 habitantes, pero ocupan más de 50 por ciento de la extensión de Morochata, según el director de la Unidad Educativa Cocapata, Renato Villarroel, mapa en mano.

“Un cerro nos separa de Morochata y siempre hemos sido sus entenados (“hijastros”), hay un sector dominante sindicalmente que toma las decisiones a nivel de provincia en Morochata, no teníamos representación, nos marginaban. Desde que nací escuché las discusiones buscando la separación”, cuenta Villarroel, que ya bordea los 45 años.

Cocapata tiene variedad de productos agrícolas gracias a sus tres pisos ecológicos en los que se cultivan arroz, maíz, fruta o café de excelente calidad. La papa es uno de sus productos más apetecidos y la tierra es tan fértil que produce tres veces al año, aunque su mercado está en La Paz y Riberalta. “Hay lugares, como Sequerrancho, de donde hay que hacer un día de camino que hace subir el costo y la fruta llega maltratada. Así no se puede competir”, dice Villarroel.

La explotación maderera que hacen empresarios benianos y paceños es un tema pendiente para las autoridades del nuevo municipio, ya que en lugares como Sequerrancho, Kullucueva, Santo Domingo, Gualberto Villarroel y Colorado hay tala indiscriminada de árboles.
El área que bordea el río Cotacajes, que luego cambia de nombre a Santa Elena, fue deforestada, según cuentan algunos pobladores y lo confirma una expedición realizada por el párroco Aarón Kawanski hace dos años, y la ausencia de la presencia estatal se acentúa con los casi siete días que separan Cocapata de Colorado.

En la zona existe un pequeño hospital, un teléfono, un colegio y un internado en el que muchos de los alumnos son de la provincia Inquisivi de La Paz, a quienes les es más fácil estudiar en Cochabamba por la cercanía. A diferencia de ellos, los maestros salen por La Paz y viajan hasta Cochabamba, cada dos meses, para cobrar su sueldo.

BUSCADORES DE ORO

A pesar de que la fecha de fundación y el origen de su nombre se perdieron en el tiempo, lo que sí saben los cocapateños es que fue una zona invadida por los buscadores de oro. La leyenda cuenta que la “Llajtapierdesqa”, similar a la mítica ciudad de El Dorado, podría encontrarse en Cocapata. Esta leyenda atrajo a muchos buscadores de oro que tuvieron que ser expulsados de Cotacajes debido a que llenaban de huecos el lugar, cuentan los pobladores.

También tienen el cerro de Tres Tetillas, llamado así porque a lo lejos se ven tres promontorios como pezones entre la niebla, pero no se llega nunca a ellos.

ALIANZAS

La alianza entre municipios, Prefectura, una ONG y la comunidad es la única salida viable para proteger los recursos naturales y la biodiversidad de Cocapata, según Simón Choquevillca, concejal del municipio de Morochata y uno de los gestores de la creación de Cocapata como municipio.

“Hay que bloquear la salida por el río Santa Elena y nombrar guardias forestales. El municipio tiene que dar apoyo técnico, la Prefectura recursos económicos y técnicos, la ONG capacitación en manejo del medioambiente y la comunidad tiene que proveer los guardias forestales y socializar el objetivo”, dice Choquevillca.



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