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Ed. Impresa SECUELAS | Cochabamba vivió en la última semana una ola de denuncias de violaciones a niños y adolescentes. Mucha gente cree que estos niños olvidarán la agresión, pero los expertos dicen que eso no ocurrirá y que estos hechos les marcarán de por vida

14 chicos desenmascaran a 4 depredadores sexuales

Por Vásquez Katiuska - Los Tiempos - 27/07/2009


La niña flagelada y violada el día que fue rescatada en su casa de Palta Orko. - James Daniel  Los Tiempos

La niña flagelada y violada el día que fue rescatada en su casa de Palta Orko. - James Daniel Los Tiempos

La historia de las 14 víctimas de violación, siete adolescentes y siete niños, vejados por sus padres y un sacerdote, reveló su gran vulnerabilidad frente a la violencia sexual y permitió desenmascarar a cuatro depredadores sexuales, que hasta hace poco estaban ocultos y lejos de la mano de la justicia.

Giancarla, con un año y siete meses, vivió junto a su padre y agresor durante meses en la última casa que hay en el botadero de K’ara k’ara. Es la niña flagelada y una de las 14 víctimas. Sus cicatrices, por las que le dieron más de 60 días de impedimento hablan de la situación que le tocó vivir hasta que el 8 de julio pasado tocó a su puerta la Fundación Voces Libres y la rescató con ayuda de la Brigada de Protección a la Familia.

Aún lejos de su agresor y de su madre (David Rojas y Cintia Aguanta), su sanación puede durar toda la vida. La psicóloga del Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE), especializado en atención a víctimas de violencia sexual, Verónica Roque, explica que “se piensa que cuando una agresión ocurrió a temprana edad las víctimas no recordarán lo que pasó y es mejor que olviden. Sin embargo la bibliografía y la experiencia nos demuestran que los daños son tan fuertes que los síntomas aparecen en diferentes momentos de la vida”.

Restaurar una vida atravesada por la violencia sexual requiere de terapia permanente, porque la agresión tiene un “efecto multiplicador”. “Si no se atiende a las víctimas en su momento, el daño puede manifestarse en un futuro bajo otras sintomatologías, como adicciones, prostitución, suicidio, depresiones o repetir las conductas aprendidas”, añade la psicóloga. 
Al igual, que Giancarla, hay seis niños de entre tres y 11 años agredidos presuntamente por su abuelo, Eduardo Virreira (48) y su padre, Jimmy Virreira (25). Una de las víctimas, de seis años, contó cómo su abuelo la exponía a vídeos pornográficos y luego imitaba las escenas con ella y otras víctimas. Desde que su denuncia llegó a oídos de la Defensoría de Villa México fue apartado de los sospechosos. Pero, debe estar en terapia para superar lo sucedido.

Para el director de CUBE, José Miguel de Angulo, “las agresiones sexuales a niños y adolescentes siempre han existido, pero, afortunadamente, en las últimas décadas, se ha generado un movimiento para llevar a la corte a estos agresores”. En unos seis meses, los padres y abuelos agresores irán al banquillo de los acusados, además, del sacerdote y ex párroco de San Benito, José Mamani Muñoz (48), desenmascarado por siete adolescentes y  detenido por los cargos de violación, guarda ilegal de 16 menores de 18 años y explotación laboral.

Las agresiones sexuales permanecen ocultas por mucho tiempo, debido a que ocurren en el ámbito familiar. “Cuando una víctima revela el secreto elige a una persona que le ins-pira confianza y esperan de e-llas que su relato les resulte creíble, sin embargo generalmente los agresores son personas cercanas a las familias. Eso dificulta la denuncia temprana”, explicó Verónica Roque.

Aunque es difícil precisar desde cuándo los niños fueron agredidos por las huellas físicas y emocionales se presume que soportaron violencia por mucho tiempo. Según la Defensoría de la Niñez las víctimas que acudieron a la institución reciben terapia psicológica.

Activistas
La Red Contra la Violencia Sexual a niños, niñas y adolescentes y la Red Contra la Violencia a la Mujer conmemorará el 9 de agosto el Día de la Solidaridad con las Víctimas de la Violencia Sexual.

La jornada será destinada a crear conciencia sobre la “Denuncia de la violencia sexual en las instituciones” (unidades educativas, familia, Iglesia, ins-tituciones militares, Policía, hogares, instituciones públicas y privadas).

Los promotores tienen previsto realizar las actividades centrales el 10 de agosto que incluyen una feria educativa.

Las sentencias

Cuando más joven es la víctima y más cercano el agresor la condena es más fuerte contra el agresor sexual. Los depredadores de víctimas menores de 14 años son procesados por violación a niño, niña o adolescente. Pueden recibir sentencias de entre 15 y 20 años, según el artículo 308 Bis del Código Penal boliviano. 

Si la víctima es mayor de 14 años, el agresor es imputado por violación y puede ser sentenciado a penas de entre cinco y 15 años, de acuerdo con lo previsto en el artículo 308 del Código Penal.

Pero, en ambos casos son determinantes los factores que agravan el hecho y pueden incrementar en cinco años más la sentencia inicial. Son agravantes de las agresiones el trauma psicológico, las lesiones graves o gravísimas y también el grado de parentesco del depredador sexual. La pena máxima para un agresor cuya víctima es menor de 14 años es de 25 años (siempre que la víctima esté viva). En caso que la afectada tenga más de 14 años la sentencia máxima es de 20 años.

señales de alerta

Los niños manifiestan los sucesos críticos o traumáticos de su vida de diversas formas, pero existen algunas pautas que pueden ayudar a identificar a una víctima.
•    Agresividad, aislamiento, temores inusuales, alteraciones del sueño y pesadillas
•    Demostraciones con juguetes o niños de actos sexuales, lenguaje sexual gráfico o conductoras seductoras frente a otros niños
•    La historia del abuso sexual revelada por un niño es la evidencia más importante y debe ser creída
•    Ansiedad
•    Los niños son presa fácil de los depredadores sexuales por su estado natural de vulnerabilidad
•    Un niño es más vulnerable a corta edad

perfil del agresor

•    Nueve de cada 10 casos de abuso sexual de menores es cometido por alguien cercano a la víctima.
•    No existe un perfil del agresor. Sin embargo, se han estudiado algunas características que pueden ayudar a clasificar las conductas:
•    Rechazan responsabilidades de sus acciones y culpan a otros.
•    Tienen un sentido errado de propiedad y derecho
•    Baja autoestima
•    Necesidad de poder y control
•    Falta de empatía
•    Incapacidad de tener relaciones cercanas y maduras con otros adultos
•    Una historia de abuso
•    Una niñez tormentosa
•    Conductas de actitudes sexuales desviadas
•    Abuso de drogas y alcohol

condenas de hasta 25 años

En los últimos años se han dictado sentencias altas para los agresores sexuales, con condenas de hasta 25 años de reclusión. 

AÑO    CIFRA    CONDENATORIA    ABSUELTO    APELACIÓN
2004    1    1    0    0
2005    11    10    1    1
2006    24    23    1    1
2007    40    38    2    2
2008    12    11    1    1
2009    3    3    0    0

Fuente: Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE)

CIFRAS DE LA VIOLENCIA SEXUAL I/2009

La Defensoría Municipal de la Niñez y Adolescencia registró 65 denuncias en lo que va de 2009, relacionadas con la violencia sexual, entre las que resaltan los casos de violación.
DELITO    CIFRA   
Violación    46
Abuso deshonesto    7
Estupro    5
Corrupción de Menores    5
Proxenetismo    2
TOTAL     65

Fuente: Defensoría Municipal de la Niñez y Adolescencia Adela Zamudio

TIPOS DE DEPREDADORES

•    Es complejo clasificar a los agresores. Hay una gran variedad que no se ajusta a las siguientes categorías.
•    Depredador narcisista: hiere a los demás porque tiene una sed interminable de reconocimiento.
•    Depredador insuficiente: no halla plenitud en las relaciones con adultos y se focaliza en los niños.
•    Depredador antisocial: es el individuo que no tiene conciencia, no tiene ningún respeto o valor por los sentimientos de otros. Ve a sus víctimas como objetos.
•    Depredador pedofílico o pederasta. Tiene una inclinación sexual hacia los niños y demuestra una tendencia antisocial.
Fuentes: Depredadores Silenciosos de Nuestros Hijos

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