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Ed. Impresa EL AÑO PASADO CUMPLIÓ CIEN AÑOS DESDE EL INICIO DE SU ÚLTIMA RECONSTRUCCIÓN, PERO SUS ORÍGENES SE REMONTAN POR LO MENOS HASTA 1585

San Ildefonso, 4 siglos de historia en Quillacollo

Por Eliana Ballivián - Los Tiempos - 16/08/2009


Vista del templo de San Ildefonso de Toledo, en la plaza 15 de Agosto, de Quillacollo. - Daniel  James Los Tiempos

Vista del templo de San Ildefonso de Toledo, en la plaza 15 de Agosto, de Quillacollo. - Daniel James Los Tiempos

El templo de San Ildefonso celebró en 2008 cien años de su reconstrucción, pero su origen data de mucho más, cuando se instituyó el Curato de San Ildefonso de Quillacollo, entre 1585 y 1600, dando origen a poblaciones coloniales que ya desde entonces celebraban la fiesta patronal de la Virgen de la Asunción en advocación de Urkupiña.


Sobre el templo antiguo, los documentos proporcionados por la Casa Parroquial de San Ildefonso hacen referencia a una narración de Francisco de Viedma, en su informe al Virrey de Buenos Aires, Nicolás Arredondo, en 1788: “En uno de sus frentes está la iglesia: es de adobes y cubierta de tejas; su  capacidad regular y medianamente adornada, pero de poca consistencia por los malos cimientos “.


Unos 60 años después, un voraz incendio consumió todo y no se tiene otro antecedente hasta 1855, en un informe del presbítero Eduardo Caballero, que señala que el año del incendio, el resto del templo “se ha desatado” (demolido) bajo la inspección de la Junta Municipal, a la cual le atribuye la responsabilidad por los materiales del templo.


Actas de la municipalidad de Quillacollo refieren de la construcción de las torres en presencia de “vecinos notables del pueblo”, con la colocación y bendición de la primera piedra de la torre que construyó la Junta en 1895 por su cuenta para alojar el reloj público y un campanario.


En 1906, la Junta autorizó la reconstrucción del templo y en 1908 el párroco Fructuoso Mencía colocó la primera  piedra, pero la idea de reconstrucción varió completamente para emprender una obra nueva de reminiscencia renacentista y fachada ecléctica, materializada en 1922 con el actual templo.


Los pobladores trasladaron material, piedra por piedra, desde canteras distantes para levantar los muros y los pilares de las tres naves principales.


Quedó sin concluir la ornamentación interior y exterior hasta 1943, cuando el párroco Francisco Cano Galvarro impulsó la conclusión definitiva, más la construcción de la Cripta del Santo Sepulcro. En 1947 se consagró solemnemente el templo.

FRESCO

En el templo de San Ildefonso, el altar mayor y la cúpula fueron enriquecidos con dos espléndidas pinturas del artista quillacolleño José Antonio Quiroga y Torrico, el célebre “pintamonos”, máxima expresión de la pintura clásica y natural de Bolivia.


Una de ellas, la del altar mayor, refleja la leyenda católica de cómo la Virgen de la Asunción se presentó en el cerro de Cota ante una pastora, que, junto al pueblo, la vio ascender. Pero las obras de Quiroga no sólo quedaron grabadas en San Ildefonso, sino también en la Catedral y en el Templo de San Francisco de Cochabamba.

ESTILOS

Según una reseña de la parroquia de San Ildefonso, el templo constituye el hito arquitectónico sobresaliente de todo el campanario religioso, corresponde a una planificación físico-espacial de tipo damero, caracterizado por el lenguaje neoclásico, coronado de pináculos al estilo neobarroco.


En el interior del templo se puede apreciar la combinación de estilos arquitectónicos, como la exquisitez del estilo neoclásico y sus componentes de los estilos neogótico, neobarroco y corintio, compuesto como ningún otro similar en la provincia. San Ildefonso constituye una joya arquitectónica.



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