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Ed. Impresa Un muerto que “hizo volar por los aires” la camilla, humillaciones y “malas caras” constantes y hasta una amenaza de muerte, hecha hace poco por una docente de Medicina, no espantan a esta mujer que afirma que hay que ser de hierro para no dejarse pisotea

Rosario Zurita, de mujer policía a encargada de la morgue

Por Arias San­dra - Los Tiempos - 8/11/2009


Rosario Zurita (centro) en la morgue. - López Gamboa Carlos  Los Tiempos

Rosario Zurita (centro) en la morgue. - López Gamboa Carlos Los Tiempos

Basta escuchar su voz para imaginar cómo es Rosario Zurita, “seca y dura”, como ella misma se define y agradece su carácter a su formación en un estricto internado religioso. “Si no me comporto así, si uno no se comporta así, cualquiera viene y te puede hacer un puré en el piso”, dice, convencida de que el coraje no sólo es necesario en un trabajo como el suyo, donde debe lidiar con la muerte, sino en la vida cotidiana.

Hace dos años que Rosario está encargada de la morgue del hospital Viedma, en turnos con un compañero varón, aunque ya son 11 años los que trabaja en ese hospital.

“Hacemos turnos de 24 horas, día por medio. Cuando llego, recibo de mi compañero la lista de de muertos, cuántos son del hospital y cuántos son de la calle. Los que son del hospital son los legales, con nombre y apellido y tenemos que entregar a los parientes, de los otros no se sabe, son NN”, explica.

Ver a los familiares romper en llanto cuando encuentran ahí a un ser querido, es algo que a Rosario ya no le conmueve. “Yo tengo que hablarles fuerte y claro, gracias a Dios tengo este carácter fuerte, les trato secamente porque es mi trabajo, pero muchos se quejan de que les trato mal”, dice.

Cuenta que fue una de las primeras mujeres policía, aunque no revela hace cuánto, pero dice que dejó la profesión por sus hijos. Ahora que ellos ya crecieron y se casaron, Rosario parece vivir para su trabajo y no oculta su orgullo por tener un trabajo para el que se necesita agallas y sangre fría.

De día, mucha gente transita por el lugar; pero de noche, Rosario se queda a solas con la muerte y en la oscuridad, porque hace tiempo que la morgue no tiene luz. “No tengo miedo del muerto, sin del vivo porque es el que te puede matar”, sentencia.

"En la noche se oye ‘ay, ay, ay’ y el ruido de las palomas asusta, pero no pasa nada. Lo que quiero es que la Alcaldía ponga luz"

Rosario Zurita

Conociendo al personaje

SU INFANCIA
Rosario evita dar detalles de su infancia, salvo la referencia al internado de monjas, pero habla con orgullo de sus tres hijos y sus 12 nietos.
Tiene un varón y dos mujeres, todos mayores y ya casados. Aunque ninguno vive con ella.
UNA HIJA
Toda la rudeza se le diluye cuando habla de ellos, en especial de una de sus hijas, que sufrió una caída que le dejó daño cerebral y que, además, fue secuestrada a los 12 años, en la puerta de un centro de terapia, cuenta con lágrimas en los ojos.
SU FUTURO
Pero inmediatamente recobra la apostura al preguntarle su estado civil. “Nunca me casé, he tenido a mis hijos por deber, por no ser árbol seco. Uno tuve por zonza, el otro por arrepentida y el otro por muy zorra”, remata con una carcajada.

Comentarios - 1

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  • 1

    ALEJANDRO CORDOBA08-11-2009 14:57

    Excelente reportaje, nos saca un poco de nuestra fijacion con la politica, personaje interesente el de Rosario Zurita, una historia simple y admirable al mismo tiempo, con mucho menos de esto se hicieron unas cuantas peliculas, Gracias reportera Arias.

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