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Ed. Impresa LA POLICÍA REALIZÓ UNA GIGANTE OPERACIÓN BAJO LOS PUENTES, EN LA CIRCUNVALACIÓN Y LA CORONILLA

Descubren a niñas cleferas embarazadas

Por Katiuska Vásquez - Los Tiempos - 12/11/2009


Inhaladores de clefa en la Unidad Táctica Operativa (UTOP) aguardan su desayuno, después de que sus datos personales fueran registrados. - Daniel  James Los Tiempos

Inhaladores de clefa en la Unidad Táctica Operativa (UTOP) aguardan su desayuno, después de que sus datos personales fueran registrados. - Daniel James Los Tiempos

Más de un centenar de “hijos de la clefa”, denominativo para las tres generaciones que viven en la calle respirando el pegamento, fueron desalojados por unas horas de sus “pahuichis” (paraderos) como efecto del “megaoperativo” que la Policía, junto con la Defensoría de la Niñez y el Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), realizó debajo los puentes, en La Coronilla y la Circunvalación en cercanías de la avenida Villarroel.

El operativo, sin embargo, sirvió más para develar la situación de varias adolescentes de 12 y de 13 años embarazadas viviendo en la miseria y que no daban señales de querer insertarse en algunos de los hogares para esta población, pese a la invitación formulada ayer (pues no se los puede obligar). La mayoría de los detenidos, tras recibir el desayuno y aseo en la Policía, decidió regresar al sitio donde fueron capturados.

Desde que la Policía levantó la primera carpa, se destapó una realidad de abandono, miseria, violencia, suciedad, enfermedad y adicciones. En medio de la inmundicia que rodea las carpas, estas niñas convivían con alcohólicos cuarentones con las caras marcadas de cuchillazos. Entre ellas, había varias a punto de ser madres que, venciendo su timidez, pidieron ayuda a la Defensoría de la Niñez para encarar su nuevo rol sin dejar su vida entre la clefa y el alcohol.

La defensora, Cira Castro, dijo que, pese a las limitaciones legales, la prioridad son los niños y los bebés que están en la calle. Si bien sus padres pueden elegir ir o no a un hogar no pueden arrastrar con ellos a sus hijos. Dijo que de detectarse a lactantes entre la población adicta iniciarán los trámites de pérdida de autoridad materna y paterna.

Añadió que los padres que están por perder la tutela se esfuerzan un tiempo por dejar las drogas y recuperar a su hijo, pero casi como si fuera regla se rinden y dejan de luchar por su hijo. Si estaban en un hogar se escapan, vuelven a la calle y tienen más hijos.

Operativo Solidaridad 

A diferencia de otros operativos, esta vez la Policía se propuso extenderles la mano por un día en el operativo Solidaridad a los cerca de 486 adictos que existen en las calles de la ciudad, Quillacollo y Sacaba según el último censo.

“Lo que más ha sorprendido —dijo el jefe de la Policía, Carlos Quiroga-— es que estén durmiendo en el suelo y tengan heridas impresionantes. Seguramente en la condición en que se encuentran se accidentan o lastiman y se curan como los animalitos. Y eso no puede ser. Tenemos instituciones que pueden atenderlos”, enfatizó el jefe de la Policía.

Los adictos confluyeron en la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), donde, como pocas veces se ve, recibieron un taza de café y un pan preparados por la Policía. Comían como si nunca hubiesen probado alimento, pero, según la directora del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), Miriam Cadima, la facilidad que tienen para alimentarse en la calle ya sea por mendicidad o por el asistencialismo de las instituciones perjudica el proceso de rehabilitación.

Clefa e indigencia

Pobreza

Las menores embarazadas descubiertas tienen entre 12 y 13 años y viven en total miseria

 

Dura batalla

El Sedeges informó que los adictos a la clefa se resisten a dejar las calles y cambiar de vida


Volvieron a lo mismo

El Sedeges informó que hay muchas barreras legales que impiden internar a los niños en hogares y que la prioridad es encontrar a sus familias para reintegrarlos. La directora, Miriam Cadima, apuntó que si bien se hace un trabajo de persuasión en las calles los adictos se resisten a cambiar de vida y el problema se complica cuando se trata de adultos porque no hay dónde llevarlos.


Al respecto, la Defensoría de la Niñez planteó al Sedeges que, al estar en una etapa de transición, se trabajen en modificaciones que permitan llevar a los niños a un centro cerrado, debido a que se trata de poblaciones que tienen que ser desintoxicadas antes de encarar un proceso de rehabilitación.


Mientras dura el debate legal y persiste la falta de albergues especializados, los niños, adolescentes y adultos volvieron a sus “pahuichis” a sobrevivir de la limosna, los parabrisas y el robo, jutno a sus perros y sus hijos.


El jefe de la Policía hizo un llamado a las instituciones a no darse por vencidas y de aquí en adelante trabajar en una solución a través de comisiones.



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