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Ed. Impresa ALERTA | El coordinador de la Pre Cumbre, René Orellana, alerta sobre las consecuencias de un posible acuerdo en la Décimo Sexta Conferencia Climática de los Países

Cumbre de abril busca frenar acuerdo catastrófico en México

Por Ballivián Eliana - Los Tiempos - 31/03/2010


Representantes de los movimientos sociales en la inauguración de la Pre Cumbre. - Portugal Noé Los Tiempos

Representantes de los movimientos sociales en la inauguración de la Pre Cumbre. - Portugal Noé Los Tiempos

La celebración de la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que se celebrará en Cochabamba el próximo abril, tiene también el propósito de frenar un acuerdo que se pretende aprobar en la Décimo Sexta  Conferencia Climática de los Países en diciembre próximo en México, considerado como catastrófico para países costeros.

La explicación fue brindada por René Orellana, coordinador de los ejes temáticos de la pre conferencia que los pueblos indígenas y organizaciones sociales de Bolivia celebraron el lunes y martes en esta ciudad, para construir una propuesta única a ser presentada ante la cumbre que se realizará en Tiquipaya del 19 al 22 de abril.

Orellana explicó que la Décimo Quinta Conferencia Climática en Copenhague, no fue un escenario propicio para generar un consenso, debido a que en lugar de acoger, promover  y alimentar una discusión conjunta y productiva de los más de 190 países en el marco de las Naciones Unidas, un grupo pequeño de países (29 en aquel momento) decidió elaborar un documento en paralelo a la conferencia.

Dicho documento, al no ser aprobado en la plenaria, “no obstante la insistencia vía el uso de maniobras que expresan la falta de voluntad democrática de los países que lo presentaron”, fue asumido como un “acuerdo” o “entendimiento”, al que se adhirieron los países proponentes, respecto del cual la Conferencia de Copenhague aplicó la figura de “tomar nota” (take note) de su existencia.

El acuerdo establece un fondo eventualmente de 30 mil millones de dólares hacia el año 2012, es decir, 10 mil millones de dólares por año, para ser invertidos en procesos de adaptación y mitigación, aunque el origen de ese dinero podría provenir de especulaciones financieras.

El acuerdo también propone una temperatura máxima de dos grados Celsius, misma que debería reflejarse en un conjunto de compromisos a ser definidos por los países firmantes de este entendimiento que implicarían porcentajes específicos de reducción de gases de efecto invernadero, hasta el pasado 31 de enero. Según Orellana, el documento fue duramente rechazado por varios países incluyendo Bolivia, ya que el incremento de la temperatura arriesga la existencia de países costeros, nevados, islas y otros pueblos vulnerables al incremento de la temperatura.

“Incluso, un representantes de Tuvalu, país vulnerable a la crecida de los mares debido al proceso de deshielo por el incremento de temperaturas, dijo que este acuerdo sin la participación conjunta de los países miembros de las Naciones Unidas, ponía en riesgo la existencia de sus islas y se negó a reconocerlo como una “decisión” de la plenaria de países”, indicó.

Orellana explicó que Bolivia fue muy crítica a este documento, el mismo que motivó que el Presidente boliviano invite y organice esta Conferencia Mundial que se celebrará en Cochabamba.

Reveló que la Comisión Europea ratificó plenamente la preocupación de varios países, incluyendo Bolivia, pues establece que para mantenerse con una temperatura por debajo de dos grados, las reducciones de gases de efecto invernadero, por parte de los países desarrollados debería estar en un rango de 25 a 40 por ciento, “lo cual no ha sucedido hasta el 31 de enero pasado”.

“El compromiso individual y global de los países firmantes del acuerdo no garantizan esta temperatura, pudiendo incluso incrementarla hasta 5 ó 6 grados. Incluso el documento establece que el acuerdo está muy por debajo de la ambición y propuestas de la comunidad europea”, sostuvo Orellana.

Sin espacio atmosférico

Los países no industrializados reclamarán por la transferencia tecnológica y su derecho a desarrollar sus industrias, sin el mismo impacto ambiental con el que se desarrollaron las naciones industrializadas.


René Orellana , coordinador de los ejes temáticos de la pre conferencia que los pueblos, explicó que hasta el año 2050 los países deben tener emisiones negativas, es decir rebajarlas hasta el nivel cero, ya que cuentan con tecnología para absorber gases y para desarrollar su industria con energía alternativa.


“Ellos están en la obligación de ayudarnos transfiriéndonos esa tecnología, porque nosotros hemos perdido un costo de oportunidad.


Ellos ya han sobrellenado el espacio atmosférico, estamos en un límite de gases de dióxido de carbono”, indicó Orellana.


Explicó que ese límite debería ser de 350 partes de dióxido de carbono por millón de partículas que se encuentran en la atmósfera y actualmente el planeta se encuentra en un nivel de 387.

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