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11:27 Abarrotan el Hospital Manuel Ascencio Villarroel

Niños quemados: triste infancia en Cochabamba

Por Rojas Isabel - Periodista Invitado - 14/04/2010


Niños quemados: triste infancia en Cochabamba. - Agencias   Agencia

Niños quemados: triste infancia en Cochabamba. - Agencias Agencia

COCHABAMBA |

Carla llevaba una vida tranquila, igual a la de cualquier otra pequeña jugando y estudiando sin mayores preocupaciones, pero a fines de agosto del año pasado, su historia cambió trágicamente. Un chofer que conducía borracho chocó con el coche en el que viajaba con sus padres. La pequeña de apenas 11 años, perdió a su madre en el incendio que se produjo, y quedó con el 80 % de su cuerpo quemado.

El presidente del área de quemados del Hospital Manuel Ascencio Villarroel , Oscar Romero, explica que ingresan al Pabellón, cinco niños por semana, lo que significa que por mes suman 20 los menores quemados como promedio.

“Tenemos 15 camas que tienen una ocupación del 20 por ciento, eso muestra que siempre existen más niños de los que podemos acoger”, explica el galeno.

En los rincones de esta ciudad y en sus provincias  debido a la pobreza, la falta de educación y a la cultura misma, los progenitores usualmente son los responsables de los accidentes que derivan en quemaduras de riesgo en niños pequeños.

Causas que producen las quemaduras en los niños

Una madre de 16 años, agotada por la pesada jornada que le tocó vivir, decidió tomar una siesta en aquella pequeña casa de adobe con un solo ambiente dejando una olla hirviendo en el piso. Su hijo de apenas unos meses sin poder conciliar el sueño empieza a gatear hacia atrás metiendo sus piececitos al fuego.

“El mayor porcentaje son lactantes menores y mayores, estos pacientitos se queman en la casa porque tienen un solo ambiente donde ahí mismo trabajan, cocinan, duermen. El mayor tipo de ingresos son estos tipos de accidentes domiciliarios que se producen por descuidos de los progenitores”, manifiesta Rivero.

En otro caso, las comadres vecinas aconsejan a una madre preocupada que le siente a su hijo de cinco años en un ladrillo caliente para que “de una vez deje de orinarse en la cama”. La madre sigue el consejo, pero sólo logra que el niño quede gravemente lesionado: con el trasero chamuscado.

“Las quemaduras también se producen por castigos, ésos ya son intencionales. Pero gran culpa de que ocurran estas cosas, es por la educación que es terrible, hay gente que pone barro negro encima de las quemaduras o excremento de animales. Eso hace que empeore la herida que se contamine más  y el paciente termina muriendo”, explica el doctor.

 Tratamiento que recibe un niño quemado en el Hospital Manuel Ascencio Villarroel

“Asustados, traumados, el mismo hecho del accidente los tiene así, lloran todo el tiempo, tienen miedo”, informa la psicóloga del hospital, Alejandra Medina. Los “gran quemados” (de 30 a 80 % de su cuerpo) reciben un tratamiento especial desde su llegada al hospital. Los doctores sacan el tejido muerto que se encuentra adherido a la piel del paciente, es doloroso y da opción a realizar injertos y trasplantes de piel para la restauración del afectado.

“Las secuelas no se ven ese mismo rato, sino con el paso de semanas o meses se conocen los dolores que tiene el paciente, una vez que ya se conoce las limitaciones de sus movimientos se procede a tratar de acelerar el proceso de cicatrización realizando sesiones en el agua, eso les relaja y es menos doloroso”, explica la fisioterapeuta Andrea Zurita.

El tratamiento en pacientes quemados es un proceso lento que requiere de mucha atención de parte de los doctores y que exige a realizar el tratamiento en cada niño, pues cada uno tiene su propio trauma y su proceso de avance y mejoramiento.

Consecuencias en su vida futura

Ever (14) es un gran quemado por electricidad, perdió tres dedos en el pie derecho y un dedo en el izquierdo, tiene serias limitaciones para mover su brazo izquierdo y se encuentra tendido en su cama mirando a la nada como esperando que todo lo que vive sea simplemente una pesadilla.

“Hay progenitores que dejan a su hijo y no los vienen a visitar más, pero hay otros padres de familia que hasta duermen fuera de las instalaciones esperando a ver mejoría en su hijo, esto depende del lazo de cariño que se tenga”, informa Zurita.

Los pacientes se encuentran postrados en cama, con vendas por casi todo su cuerpo y con deformaciones físicas. “Las secuelas siempre van a perseguir al paciente, muchos piensan que cuando el niño crezca las cicatrices van a desaparecer, pero esto no es así, el paciente está obligado a estar en rehabilitación de por vida. Además que la imagen corporal los afecta mucho no lo soportan y prefieren morir”, informa el doctor Rivero.

“Su cuerpo ya no es el mismo, al paciente le cuesta mucho en un principio aceptar su condición e incluso aceptar la pérdida de algún familiar. Su estado anímico no es el mismo de antes, incluso una vez que salen del hospital tienen que soportar a  la sociedad que al ver una persona diferente es mirado y hasta a veces rechazado”, informa la psicóloga Medina. 

Carla tiene  la cara quemada, los labios pegados entre sí, el brazo derecho carbonizado y con vendas en el cuello. Con la voz apenas comprensible, la niña pide a la población que “cuiden a sus hijos, que ya no haya niños quemados, ni borrachos que arruinen nuestras vidas”.

 



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