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Ed. Impresa CELEBRACIÓN | Casi todas las culturas en el mundo tienen celebraciones por el día de los muertos y han sufrido tal cantidad de influencias y mezclas que prácticamente ninguna podría considerarse originaria. Sólo los musulmanes carecen de una celebración

Emerge la cultura universal en la fiesta de Todos Santos

Por Gisela Alcócer Caero - Los Tiempos - 31/10/2010


Un grupo de niños eleva oraciones por el alma de algún difunto a cambio de “masitas” y alimentos, en la fiesta de Todos Santos de 2009, en el Cementerio General.  - Hernán  Andia Los Tiempos

Un grupo de niños eleva oraciones por el alma de algún difunto a cambio de “masitas” y alimentos, en la fiesta de Todos Santos de 2009, en el Cementerio General. - Hernán Andia Los Tiempos

Los ritos y celebraciones que los seres humanos le hacen a la muerte probablemente son tan antiguos como la propia humanidad, pues en todas las culturas se han encontrado vestigios que demuestran la existencia de al menos un día que se dedicó a esta celebración. Estas costumbres, al igual que la sangre, la religión o la raza, se han mezclado e influido entre las diferentes culturas modificando creencias, actitudes y costumbres, tanto entre las tradiciones europeas como en las andinas.

Así ocurrió en el imperio romano cuando los celtas influenciaron con su celebración del samhaim a la fiesta de la cosecha que celebraban en fechas similares y que posteriormente recibió la influencia católica cuando dos papas intentaron convertir esta fiesta (que celebraba la llegada de la oscuridad) en una fiesta religiosa en la que se alabe a Dios y a sus santos seguidores.

Una situación similar ocurrió en Bolivia, particularmente en Cochabamba, donde se mezclaron tradiciones y ritos mortuorios quechuas, aymaras y españoles, pues según el arqueólogo Walter Sánchez, las actuales tradiciones que se celebran en todo el país son construcciones culturales que se realizaron durante la colonia.

Las realmente originarias tradiciones cochabambinas respecto a la muerte ya no se practican y fueron poco difundidas, pues los primeros habitantes de estas tierras, que eran los cotas, chuis, sipe sipes y qavis, indígenas de arco y flecha que se presume hablaban el idioma yuracaré, tenían otras tradiciones que se perdieron porque fueron invadidos por los incas, quienes trajeron alrededor de 14 mil agricultores andinos (aymaras, chiles, urus, etc.) para poblar el fértil valle de Cochabamba.

Según las pruebas de carbono 14 que se efectuaron sobre los restos arqueológicos más antiguos que existen de los quechuas en Bolivia, el inca y su ejército habrían llegado a esta tierra aproximadamente el año 1450, que son sólo 42 años antes de la llegada de Cristóbal Colón a América y un poco más de 80 años antes que los españoles a lo que hoy es nuestro país (1538).

Por esta serie de invasiones que sufrió el valle que ahora conocemos como Cochabamba, la mayoría de las tradiciones culturales que celebramos no pueden ser categorizadas como “originarias” pues son fruto de una serie de mezclas culturales y los ritos del día de los difuntos no son la excepción.

Según explicó el arqueólogo, las tradiciones que se celebran en la fiesta de Todos Santos en Cochabamba en realidad tienen relación directa con la agricultura, que abre ritualmente el período de lluvias y se cierra en Carnaval. “En Todos Santos no llegan sólo muertos, también vienen los ancestros y los diablos, que están sueltos especialmente en el norte de Potosí, en un período que se llama la mank’a pacha, que llegan al mundo de los hombres para ayudarlos en el proceso de fecundidad”, dijo Sánchez.

En Alaj Pacha (que se ubica en otra época del año) están todos los santos católicos, que también son un sincretismo cultural en el que las deidades indígenas adoptaron nombres cristianos, que es opuesto a la mank’a pacha, en la que están las divinidades andinas que prácticamente quedaron en el mundo de la oscuridad, escondidas, por la fuerte presión que ejercía la religión católica frente a la celebración de ritos que ellos consideraban paganos. Esta condición no tiene ninguna relación con la maldad pues “el mundo andino es dual, nadie es bueno o malo y la muerte está ligada a la vida, todo tiene sus dos mitades”, según el experto.

En esta época la gente empieza a tocar el pinkillo para propiciar la lluvia y en Carnaval, que es la época en la que se cierra la etapa, se empiezan a tocar las tarkas que sirven para llevarse las lluvias. También empiezan las coplas y las wallunk’as, que con su vaivén representan la duda, “pues en esta época no terminamos de entrar a las lluvias y es un período peligroso porque podría venir una sequía”, sostuvo.

Musulmanes no celebran la muerte

Entre las celebraciones religiosas y culturales de los musulmanes no existe ninguna fiesta en honor a los espíritus, las almas o el más allá, pues ellos consideran que la vida en este mundo es solamente una prueba y que la verdadera existencia empieza después de la muerte de la carne y a lado de Alá. Por esta razón, los musulmanes fundamentalistas consideran que es un deber morir por defender a Alá y al Corán cuando se sienten atacados por otras religiones, según informaron algunos musulmanes consultados por Los Tiempos. La concepción que tiene el Corán respecto a la muerte es muy diferente a la que se expresa en la Biblia, pues no existe el concepto de resurrección cristiana.

Las prioridades musulmanas son distintas y respecto a la espiritualidad, la principal celebración que tienen es la del Ramadam, que busca promover en los musulmanes un estado de paz que promueva el estado de conciencia divina. Se celebra el noveno mes del calendario musulmán y en ella todos los adultos fuertes deben practicar el ayuno durante 12 horas, lo que significa que no pueden comer en el día, pero pueden alimentarse en la noche. En esta época ellos están en la obligación de entregar alimento a los más pobres.

Judíos tienen fiesta por no haber muerto

Muchos confunden la celebración hebrea el Purim, con la de Halloween, pero en realidad estas dos celebraciones no tienen similitud, aunque en ambas la causa de la fiesta es la cercanía de la muerte.

Un día alegre

El Purim es considerado uno de los días más alegres del calendario hebreo, pero en él los judíos tienen la obligación de ayunar y orar en la víspera, pues se celebra en recuerdo de los judíos persas que ayunaron y oraron a Dios para que les salvara del inminente conflicto que los llevaría a su aniquilación y exterminio por parte de Hamán y sus seguidores en el Ejército del poderoso Imperio persa.

El milagro de Esther

Este milagro fue relatado en el libro de Esther, que es uno de los 24 libros de los que está compuesta la biblia judía (Tanaj), que es llamada por los cristianos como el antiguo testamento de la Biblia de la religión católica.

Celebraciones del contacto con el mas alla

1. Llega la oscuridad

Desde hace más de 3 mil años los celtas que poblaban las islas britanas en Europa celebraban el final de la temporada de cosechas con una fiesta denominada Samhaim, que era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo.


Se calcula que se celebraba entre el 5 y el 7 de noviembre, fecha en la que empezaba el invierno en los países nórdicos, en los que los días son más cortos y las noches más largas, razón por la cual disminuye la luz y aumenta la oscuridad. Este fenómeno natural les hacía pensar que en esa época las almas podían pasar a este mundo, razón por la cual sus druidas actuaban como “médiums” para contactarse con ellos y obtener una guía para el futuro. Los miembros de esta cultura pensaban que todos los espíritus podían pasar a este mundo, buenos y malos.

2. Roma y la cosecha

Si bien los romanos fueron influenciados por la celebración del año nuevo celta tras la ocupación del imperio sobre los dominios celtas, antes ellos ya celebraban la “fiesta de la cosecha” durante los últimos días de octubre y primeros días de noviembre.


Esta celebración originalmente en Roma se efectuaba en honor a Pomona, la diosa de los árboles frutales, y en ella le daban las gracias por los alimentos recibidos de la cosecha. Esta fiesta consistía en fabricar un muñeco con el trigo, que era elevado y llevado a las fiestas con gran ceremonia, pensando que el espíritu de este cereal permanecía dentro. Los niños salían para pedir frutas, especialmente manzanas. Tradiciones celtas y romanas se mantuvieron incluso después de que el cristianismo invadió al imperio y a pesar de todos los esfuerzos que se realizaron para evitar la celebración de la llegada de lo oscuro.

3. Cuatro almas aymaras

Los aymaras también celebran el reencuentro con lo sobrenatural, pero su concepción de la espiritualidad y del más allá es muy diferente a la del mundo católico, pues mientras los seguidores de Cristo consideran que los seres humanos sólo tienen un alma que espera la resurrección, los andinos creen que cada ser humano viene dotado de más de tres espíritus que tienen diferentes propósitos.
El investigador Milton Eyzaguirre de La Paz, en algunos artículos que publicó explica que estas almas son la Jach'a alma, la Jisk'a alma y la Kamasa, como las principales. Estas almas básicamente representan al bien, al mal, al coraje (que por lo general está definida por un animal) o a la personalidad. Los aymaras también creían que al morir un alma se quedaba con los huesos que se entierran (nadie sabe si es el alma buena o la mala), razón por la cual en noviembre los desenterraban para rendirles un culto.



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