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Ed. Impresa CONFLICTO Detrás del proyecto caminero hay intereses económicos, geopolíticos y sociales que alientan la obra, y factores ambientales y de respeto a los derechos de los indígenas que la rechazan

La carretera por el Tipnis, objeto de debate y pelea

Por A. D. Hans Soria O. - Los Tiempos - 2/10/2011


Indígenas de tierras bajas marchan por un camino en el Beni hacia La Paz, en el inicio de la movilización, en agosto pasado.  -   Apg Agencia

Indígenas de tierras bajas marchan por un camino en el Beni hacia La Paz, en el inicio de la movilización, en agosto pasado. - Apg Agencia

La decisión del Gobierno de Evo Morales de construir el tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el centro del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) no solamente ha generado debate en la población boliviana sobre el tema sino además conflicto y enfrentamiento.

“Los bolivianos estamos viviendo una coyuntura de discusiones políticas frontales respecto a la problemática del Tipnis que ha llegado incluso a afectar la unidad familiar, cuando por ejemplo, entre padres e hijos, entre hermanos o parientes, existen criterios a favor y en contra de la carretera”, dice Carlota Delgado, de la Plataforma de Mujeres.

La discusión y enfrentamientos generados al interior de instituciones, organizaciones sociales e incluso esferas del Gobierno, muestran también que detrás del proyecto caminero por el Tipnis hay una gran cantidad de intereses económicos, geopolíticos y sociales que alientan su construcción, dice Gonzalo Colque, director de la Fundación Tierra.

En ese sentido, el investigador Gustavo Soto señala que existen capitalistas brasileños interesados en vincularse con Bolivia a través de la carretera a Beni como el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social del Brasil (Bndes), que financia la obra a cambio de construir la represa hidroeléctrica de Cachuela Esperanza en el noreste boliviano para exportar energía a ese país.

Para Colque, tras el proyecto caminero “existen razones no públicas” como los intereses geopolíticos de expansión de Brasil y de capitalistas brasileños que controlan alrededor de un millón de hectáreas dedicadas a la producción de soya en el este de Santa Cruz y ganado vacuno, en el norte beniano, según estudios de la Fundación Tierra.

“Es muy difícil desconocer que existen estas interacciones económicas y los intereses brasileños en la construcción de infraestructuras grandes como la carretera al Beni para impulsar su proyecto de expansión geopolítica”, agrega.

Para dirigentes de la Subcentral del Tipnis y de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), la carretera por el parque nacional representa un compromiso político del Gobierno con los cocaleros y colonizadores, que son la base social y sustento del Gobierno, pero también despierta el interés de soyeros y ganaderos del oriente, además de empresas internacionales interesadas en explotar los recursos naturales renovables y no renovables como petróleo, minerales y piedras preciosas y semipreciosas, que abundan en la región.

Postura oficial

Varios de los elementos planteados han sido incluidos en el debate sobre la construcción, mientras el Gobierno ha indicado cuáles son las razones para que la ruta pase por el Tipnis.

El ministro de Obras Públicas, Walter Delgadillo, explicó a Los Tiempos que hay factores históricos, económicos, sociales y geopolíticos para construir la ruta.

En el tema histórico, dijo que ese proyecto fue solicitado por Beni y Cochabamba desde 1826.

Desde el punto de vista social señaló que la carretera tiene aval de varias de las comunidades y en lo económico se pretender promover la producción ganadera y agrícola.

Geopolíticamente, “Beni ha dependido permanentemente de Santa Cruz y nos parece que tiene derecho a un desarrollo autónomo. El asilamiento es la peor manera de hacer país”, agregó Delgadillo.

Para los detractores de la ruta, para el Gobierno de Evo Morales la principal razón para construir la ruta es cumplir con sus bases cocaleras. El Ejecutivo ha negado esto y se ha comprometido en aprobar una ley para evitar los avasallamientos al territorio indígena y erradicar la coca que ya fue sembrada en el área protegida.

FACTOR AMBIENTAL

El factor ambiental tiene un lugar importante en la discusión. Informes de científicos y ambientalistas dicen que si el Gobierno insiste en construir la carretera por el Tipnis, el asfalto sobre una plataforma que tiene 7,30 metros de ancho y bermas de hasta dos metros a ambos lados de la carretera destruirá la flora y fauna silvestre; reducirá la cantidad peces y animales de monte; disminuirá drásticamente la capacidad de generar humedad en toda la región y deforestará grandes volúmenes de maderas preciosas.

El punto de partida para la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, de 306 kilómetros, denominada también Ruta F-24, data del 1º de agosto de 2008, cuando mediante resolución administrativa de la ABC adjudica la construcción de la obra a la empresa brasileña OAS.

VISIONES SOBRE EL CONFLICTO, INTERESES E IMPACTO DEL PROYECTO

Walter Delgadillo, Ministro de Obras Públicas

La construcción de la carretera tiene intereses históricos, económicos, sociales y geopolíticos.


En el histórico, si se revisa, esta carretera ha sido solicitada repetidamente por Beni, por Cochabamba, en 1826. En muchos casos sólo cívicos, en muchos casos empresarios, intelectuales, pero en muchos casos indígenas también.


Desde el punto de vista social, vaya a esos lugares, vaya a Beni, aquí en Cochabamba, socialmente esa carretera está suficientemente avalada, especialmente en Beni y especialmente en la zona de Moxos, allí es unánime no hay uno que se opone a la carretera, en San Francisco, San Lorenzo, Moxos, todas son comunidades en realidad indígenas. Podemos demostrar que se han publicado pronunciamientos y ellos quieren la carretera.


Desde el punto de vista económico. Sólo en ganadería Beni tiene 3 millones de cabezas de ganado. Se calcula que el 15 por ciento, 600 mil por año, se trasladan hacia Santa Cruz para el engorde, para faenarlas, para traer hasta el occidente. Desde el punto de vista económico será fundamental para la seguridad alimentaria especialmente en lo agropecuario.


Pero además incorporará a toda la zona de Moxos, a todas las zonas donde hay producción de arroz y otros productos a toda la producción nacional agropecuaria y vamos a mejorar ampliamente la seguridad alimentaria. Y geopolíticamente, Beni ha dependido permanentemente de Santa Cruz y nos parece que tiene derecho a un desarrollo autónomo, serio. El asilamiento es la peor manera de hacer país. En ese sentido geopolíticamente también es muy importante el camino.

Gonzalo Maldonado, Presidente de Asieme

El gran debate nacional sobre la problemática del Tipnis que inicialmente fue económico, luego ambiental y actualmente político, tiene algunas interrogantes y vacíos de carácter técnico que necesariamente deben observarse.


La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) licitó la obra de construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos sin disponer de un proyecto formal de ingeniería, tal como lo verificó el Senado Nacional y la Contraloría General del Estado.


En franca contravención a la legislación ambiental vigente se dividió el proyecto caminero en tramos, cuando el estudio de evaluación de impacto ambiental debería ser único e integral de los 306 kilómetros de longitud entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos.


Ya han transcurrido más de tres años desde que el proyecto fue adjudicado a la empresa brasileña OAS y la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) aún no ha mostrado un proyecto formal habiéndose limitado a presentar simples borradores.


En procura de definir una solución que vincule Cochabamba con Beni, la Asociación de Ingenieros Eméritos Cochabamba considera que producto del análisis de alternativas técnicas, económicas y medioambientales, la ABC debe presentar un proyecto integral con estudios a diseño final de la carretera al Beni y ceñido estrictamente a normas internacionales de inversión, respecto a dólares por kilómetro construido.

Jhonn Zambrana, Presidente del Focomade

Las organizaciones defensoras de la naturaleza y el medioambiente estamos muy preocupadas y creemos que también deben estarlo todo los bolivianos porque la construcción de una carretera por medio del Parque Nacional Isiboro Securé tendrá un impacto altamente negativo sobre los ecosistemas y biodiversidad de la zona.


Según la Evaluación Ambiental Estratégica del Tipnis – EAE – 2011, encargada por el Sernap, que fue pagada con recursos públicos, pero todavía no publicada por el Gobierno por falta de transparencia, establece con absoluta claridad que la carretera ocasionará pérdida y degradación del bosque subandino yungueño.


Además de la pérdida irreversible de especies valiosas de fauna y flora; la degradación y pérdida de las comunidades biológicas yungueñas del subandino; el asfalto ocasionará la pérdida de recursos naturales derivados de la biodiversidad y la invasión a especies exóticas y plagas.


En resumen, no hay beneficio alguno para las comunidades indígenas de mojeños, chimanes y yuracarés del Tipnis. Al contrario, es una amenaza porque implica la “desculturización, desestructuración y extinción de grupos indígenas itinerantes en el subandino”.  Es decir, estamos delante de un etnocidio acelerado, que debería ser evitado como lo recomienda ese mismo documento oficial, mediante políticas públicas adecuadas al modo de vida y la cultura de esas comunidades.

Martín Leva , Federación de Cocaleros

El tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos debe construirse una vez que concluyan los procesos de consulta en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure y referéndum en los departamentos de Cochabamba y Beni, debido a que solamente resta abrir una senda de 27 kilómetros entre las comunidades de San José de Angosta y Santo Domingo, según dirigentes campesinos de Cochabamba.


Las seis federaciones productoras de coca del trópico no pueden renunciar al desarrollo y progreso que representa construir el II tramo de la carretera, toda vez que existe camino carretero entre Isinuta y San José de Angosta del lado cochabambino y entre San Ignacio de Velasco y Santo Domingo del lado beniano.


Exigiremos la aprobación de una ley que prohíba y sancione drásticamente cualquier avasallamiento de colonizadores o asentamiento de cocaleros en comunidades por donde cruce la carretera.


Los ejecutivos de la Federación Única de Campesinos, Manuel Mamani y de la Federación de Regantes, Carlos Camacho, también respaldan la propuesta del presidente Evo Morales de convocar a un debate nacional o referéndum en Cochabamba y Beni para definir si la carretera debe cruzar el Tipnis. Ambos dirigentes dijeron que socializarán entre sus bases las ventajas que traerá la carretera al Beni en salud, educación, servicios básicos y comercio para miles de familias indígenas que habitan el Tipnis.

Adolfo Chávez, presidente de la Cidob 

Las comunidades indígenas de mojeños, chimanes y yuracarés que habitan el territorio indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure están muy preocupadas porque temen que bandas nacionales e internacionales de narcotraficantes utilizarán la carretera que proyecta construir el Gobierno para trasladar sus laboratorios de cristalización de cocaína a zonas alejadas de su territorio, en complicidad con los productores de coca.


Esta preocupación es válida porque hasta ahora ellos son dueños de su territorio y el momento que ingresen los colonizadores, con la facilidad de tener una carretera, los productores de coca, los ganaderos, los madereros y los narcotraficantes, los indígenas perderán sus tierras poco a poco y se irán refugiando en los bosques hasta perder su integridad como familia o comunidad. Por eso, se oponen cerradamente a la construcción del tramo II.


Pero también los compañeros del Tipnis se verán afectados en su diario vivir, porque irá disminuyendo la caza, la pesca, que son actividades de las que se alimentan, y el aprovechamiento de especies forestales que serán arrasadas por empresas madereras, tanto de Bolivia como de Brasil.


Tenemos información que a corto plazo algo más de medio millón de árboles de especies preciosas será destruido y que en 18 años desaparecerá el 65 por ciento de nuestros bosques.


En todo caso, el famoso acceso a los servicios básicos de salud, educación y comunicación, que pregona el Gobierno, serán a costa de la destrucción de su medio ambiente y de la selva más bella del mundo.



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