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Ed. Impresa EN EL BARRIO SAPENCO DE QUILLACOLLO EL AGUA ESTÁ CONTAMINADA

Damnificados piden atención

Por Redacción Central | - Los Tiempos - 4/02/2012


Una de las calles inundadas en la zona de Cerro Blanco, al sur de la ciudad.  - Carlos  López Gamboa Los Tiempos

Una de las calles inundadas en la zona de Cerro Blanco, al sur de la ciudad. - Carlos López Gamboa Los Tiempos

Las familias de Cerro Blanco en La Tamborada han duplicado, sin resultados, los esfuerzos para sacar el agua de sus casas, patios y calles, luego de que las últimas lluvias anegaran también gran parte del vecindario.

“Estamos durmiendo en la ducha. La Alcaldía viene a ayudarnos, pero sus bombas (de extracción) no tienen mangueras”, contó una de las afectadas. Son al menos 20 las familias que desde el lunes viven en medio del lodo, la humedad y que apelan a baldes y utensilios de cocina para deshacerse del barrial, que ha convertido sus calles en lagunas.

Al respecto, el alcalde Edwin Castellanos dijo que “están nuestras bombas trabajando, especialmente en La Tamborada. Hemos controlado las torrenteras. No hubo desbordes. Sin embargo, es una zona plana donde no tienen desagües a donde pueda ir el agua. Una hora de lluvia ha sido suficiente para que se inunde esta zona, pero los estamos socorriendo”. 

Quillacollo

Aunque ayer la Gobernación concluyó los trabajos de emergencia en la OTB Libertad Sapenco —afectada por el desborde de los ríos Rocha y Tacata— con la fumigación del sector, aún persiste el riesgo de la aparición de enfermedades. 

Según el jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos de la Gobernación, Óscar Soriano, “fueron ocho días de intenso trabajo, en los sectores que fueron afectados por el desborde”. No obstante, este viernes concluyeron los trabajos de emergencia con la fumigación de viviendas en la zona de Sapenco.

Como sucedió con la inundación de 2011 en Quillacollo, el desborde de los ríos provocó el colapso de los pozos ciegos. Tras el rebalse de los depósitos, el agua de pozo, de la cual se abastecen los pobladores, quedó contaminada y su consumo es peligroso, por lo que se requiere dotarles de agua potable.

Según la directora del centro de salud Urkupiña, Mireya Zapata, “el agua está contaminada y puede generar epidemias, por eso planificamos las visitas en este sector; también vamos a realizar la vacunación contra el tétanos, porque los afectados pueden sufrir cortaduras”.

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