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Ed. Impresa DESPROTEGIDA | Según una analista, la población anciana está en pleno proceso de crecimiento, sin embargo, se encuentra “invisibilizada” y desprotegida por la sociedad y el Estado

Población de la tercera edad crece pero sigue invisibilizada

Por Violeta Soria - Periodista Invitado - 29/07/2012


Una señora de la tercera  migrante pide limosna a los transeúntes en una esquina del centro de la ciudad.  - Daniel  James Los Tiempos

Una señora de la tercera migrante pide limosna a los transeúntes en una esquina del centro de la ciudad. - Daniel James Los Tiempos

El sonido de una flauta avisa de su llegada. A lo lejos una cabecita blanca sobresale en medio de decenas de transeúntes en plena plaza 14 de Septiembre; mientras tanto, él con los años que le pesan encima, se apresta a ganarse la comida del día a expensas de limosnas de buena voluntad de los transeúntes en medio de las inclemencias del tiempo. 

Se trata de Don Rubén Hidalgo, quien trabaja desde hace 15 años en la plaza 14 de Septiembre tocando su flauta. De contextura delgada, pequeño y ciego, éste asegura que no recuerda su edad, pero atestigua que tiene tres hijos que se olvidaron de él.

“Yo solo me cuido… sino, nadie me cuida”, comentó después de explicar que se alimenta una vez al día con un plato de sopa o lawa a la cual accede durante el almuerzo, desconociendo por completo el significado de las palabras desayuno y cena. 

Don Rubén explicó que el resto de su ganancia la invierte en su pequeño “cuartito” al cual llega al ocaso del día. “Me siento solo porque llego a mi cuarto y no hay nada (…) a veces de hambre me tengo que dormir”, relató. 

Al igual que Don Rubén, don César Colque, un anciano indigente, de lo tantos que existe en el centro de la ciudad, cuenta entre lágrimas que su esposa murió hace dos años y desde entonces está solo y desamparado. 

 Por su parte, Don Orlando Mendoza (62) relató que  no tiene familia y que sus hermanos lo abandonaron tras migrar al exterior en busca de mejores oportunidades, razón por la cual, después de cinco años trabajando en la calle como lustra botas, voceador y limpia vidrios ahora vive en el Centro del Adulto Mayor Caramarca. 

 Con lágrimas en los ojos, Don Orlando cuenta que la vida es la calle es un tormento; sin embargo, después de pasar por la dura experiencia dijo que ya encontró su hogar en el Centro “Caramarca”, lugar donde no le falta techo ni alimentación y que ahí esperará hasta que Dios lo lleve a su presencia. 

De acuerdo a la directora del Área de Humanidades y Género del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU), María Esther Pozo, “la población anciana es un grupo etario que está creciendo silenciosamente en Bolivia, y el Estado, la sociedad y la propia familia no están preparados para garantizarles una calidad de vida honrosa”. 

La analista explicó que a pesar de contar con mayor número de población joven en el país, de acuerdo a estadísticas del INE, la población de más de 60 años en Bolivia está próxima a duplicarse en los próximos 10 años. 

Explicó que incluso ahora ya no se habla sólo de la tercera edad, sino también de la cuarta, que implica a una población de entre los 80 y 90 años, la cual no está siendo considerada y mucho menos tipificada. 

Pozo remarcó en que la población anciana está en pleno proceso de crecimiento y que, sin embargo, se encuentra “invisibilizada” y desprotegida por la sociedad, el Estado e incluso el propio mercado, quien no se adapta a sus necesidad básicas.

Alcoholismo y soledad 

Juan Pablo Vargas, Responsable de la Unidad Generacional, Discapacidad y del Adulto Mayor del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), informó que solo entre junio y julio, la institución identificó a 25 adultos mayores en situación de calle. 

 El estudio fue realizado en la plaza 14 de Septiembre, plaza Colón, calle Aroma, la Terminal de Buses, el sector del mercado La Cancha y Quillacollo; sin embargo, la mayoría de esta población se niega a ser trasladada a centros de acogida, aseveró. 

Entre las razones, se encuentran la cultura de la calle a la que están acostumbrados los adultos mayores inmersos en dicha realidad, la adicción alcohólica que padecen en una mayoría y el rechazo al control de su forma de vida independiente y solitaria, explicó Vargas. 

LAS POLÍTICAS 

La población anciana es un grupo etéreo que está creciendo silenciosamente en Bolivia.

Uno de los problemas del adulto en situación de calle es su adicción al alcohol.

Mucha gente de la tercera edad no conoce los programas de protección que existe.

Una buena cantidad de adultos mayores en situación de calle se rehúsa a ser beneficiada con programas debido a múltiples factores, entre ellos al asistencialismo de iglesias y ONGs.

ANÁLISIS

María 

Esther Pozo,  

Directora 

Humanidades 

CESU

 

“Hay que garantizar una vida digna”

Cada día se incrementa la cantidad de ancianos que piden limosna y que están apostados en varias calles de la ciudad de Cochabamba y la característica de estos es que vienen del campo.

Para la directora del Área de Humanidades y Género del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU), María Esther Pozo, la situación de abandono de los ancianos en las comunidades rurales y su posterior migración a las ciudades tiene su raíz en la instauración de la economía neoliberal instaurada por los años 80 en Bolivia. 

Con la instauración del sistema económico neoliberal las comunidades rurales ya no pueden funcionar tradicionalmente; por lo tanto, pierden la capacidad material e incluso cultural de solventar a los ancianos y niños abandonados, de los cuales se hacían cargo con anterioridad, explicó Pozo. 

“Lamentablemente, eso coincide con la presencia de niños en la calle que antes no había y también de los ancianos”, añadió. 

Según la analista social, otro factor que coadyuva al problema radica en que con el nuevo sistema económico las mujeres, quienes se encontraban al cuidado de los niños y ancianos con anterioridad, ahora ingresan al mercado laboral ocasionando el abandono de esta población. 

Para Pozo otro de los motivos sociales del abandono de los ancianos radica en que hoy “está claro que los modelos ya no son los papás sino que estos se encuentran en los medios masivos de comunicación con seres totalmente ajenos a nuestra realidad”. 

Sin embargo, dijo que el Estado debería invertir en centros de atención exclusivos para esta población además de políticas asistencialistas para garantizar una vida digna. 

 



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