Local

Jueves 23 de mayo del 2013. Actualizado a las 22h57 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa URKUPIÑA | Con la llegada de miles de feligreses hasta Quillacollo, los comerciantes ambulantes deciden asentarse temporalmente con el objetivo de sacar rédito económico y recuperar su inversión

Creatividad y variedad en la oferta comercial de la fiesta de Urkupiña

Por Gabriel Caero Rodríguez - Los Tiempos - 19/08/2012


Un comerciante de camiones en miniatura oferta su mercadería en Quillacollo.  - Hernán  Andia Los Tiempos

Un comerciante de camiones en miniatura oferta su mercadería en Quillacollo. - Hernán Andia Los Tiempos

Artículo(s) relacionado(s)

Sobreviviendo pese a las adversidades

A lo largo del recorrido, y desde muy temprano, los comerciantes buscan los puestos más cómodos para ofrecer sus servicios y productos. El objetivo es cumplir con las demandas de la población, por ello aprovechan que la fiesta de la Virgen María de Urkupiña tiene una masiva convocatoria de feligreses que acuden hasta Quillacollo y al cerro de Cota.

Durante los tres días de fiesta, principalmente el 16 de agosto, día de El Calvario, los comerciantes que se ubican desde la avenida Blanco Galindo hasta el cerro de Cota ofrecen una gran variedad de productos como  gaseosas, cerveza, comida rápida, sombreros, agujas, manillas, recuerdos, juguetes y otro tipo de artículos que son adquiridos por los feligreses que visitan Quillacollo.

A estos productos se suman los servicios de cuidado de vehículos, donde los dueños de terrenos en inmediaciones de la zona de El Calvario deciden habilitar sus tierras para que sirvan de parqueo de autos de los devotos de la Virgen.

No obstante, si para algunos esta fiesta representa una gran ganancia, para otros se convierte en una simple actividad de sobrevivencia.

 

Extracción de piedras

Una de las tradiciones muy arraigadas que pervive con el paso de los años dentro de la festividad religiosa de la Virgen de Urkupiña es la extracción de piedras en el cerro de Cota. Para efectuar esta acción, en el mismo yacimiento en el que se encuentran las piedras están los comerciantes, quienes cobran 20 bolivianos por extraer la piedra y el uso del combo con el cual realizarán esa acción. A esto se suman otros vendedores, que pueden ser los mismos, que ofrecen a los feligreses botellas de cerveza para ch’allar sus piedras. Por cerveza cobraron desde 15 bolivianos.

En inmediaciones del cerro de Cota están presentes los yatiris, sacerdotes aimaras, que bendicen las piedras extraídas mediante rituales en los que utilizan serpentinas, mixtura, cerveza y sahumerios. El costo de los artículos para la ch’alla oscila entre 15 y 20 bolivianos, además de la propina que entregan los feligreses.

 

Venta de cerveza

La cerveza parece ser uno de los elementos infaltables en cualquier tipo de celebración de la sociedad boliviana. Al ser casi de carácter imprescindible durante la extracción de piedras en el cerro de Cota, varios comerciantes ofertan esta bebida alcohólica a los feligreses, los cuales no escatiman esfuerzos en invertir algunos pesos.

Este producto es adquirido mediante los distribuidores, los cuales venden la cerveza al por mayor, es decir, por cajas y no así por unidades.

Golpe a golpe, los devotos arremeten contra las piedras mientras la dueña de ese pequeño yacimiento ordena que sus hijos alcancen un par de botellas a Lidia y Álex, dos feligreses, que llegaron hasta El Calvario para conseguir su pedazo de piedra.

 

Miniaturas y terrenos

Los comerciantes expertos en ventas para la fiesta de la Virgen de Urkupiña trasladan todos sus productos y artesanías hasta la zona de El Calvario, ofertando miniaturas como casas, automóviles y amuletos de la buena suerte, además de títulos universitarios, de propiedad de inmuebles y otros.

Según Clara, vendedora de estos artículos, los feligreses acuden al puesto para comprar casas, edificios, maletas, terrenos u otras miniaturas que representan sus sueños, dando así rienda suelta a la imaginación de cada uno de ellos. Los precios oscilan entre 10 y 80 bolivianos, dependiendo de la cantidad de pisos que tengan las casas o edificios, el tipo de negocio y otras características.

“Lo mismo pasa con los autos, algunos prefieren camiones, los cuales valen desde 50 hasta 150 bolivianos, dependiendo la marca y el tamaño”, sostuvo la vendedora.

OTRAS ESTRATEGIAS DE VENTA 

Algunos comerciantes han decidido ser más innovadores que otros para ofertar sus productos, lo cual supone una previa inversión que debe ser recuperada cuanto antes para que se adquiera nueva mercadería. 

Para lograr que los devotos adquieran sus productos, el ingenio no ha quedado de lado, siendo que muchos de los comerciantes realizan pequeños espectáculos o demostraciones de sus mercaderías para lograr que las personas se decidan a comprar. Afiladores de cuchillos, revistas, folletos, calendarios y otros son ofertados de esta forma, invocando así a la curiosidad de las personas, que en muchas oportunidades adquieren los productos. Los precios y las ofertas varían desde un boliviano hasta 50. La venta de ropa es parte de la cantidad de productos que son puestos a disposición de las personas.

Entretanto, grandes extensiones de terrenos se divisan a más de 200 metros de la avenida Martín Cárdenas, y desde donde se puede distinguir una gama de diferentes modelos y colores de vehículos, desde deportivos y familiares, hasta camiones y buses de transporte.

Osvaldo, dueño de uno de los terrenos dijo que ésta es la única oportunidad en la que utilizan sus terrenos para un fin que no sea el de cosecha. “Se gana bien, pero también tiene que haber una gran responsabilidad para cuidar los autos”, afirmó el cuidador de vehículos, quien además sostuvo que el monto único de cobró, durante esta fiesta, fue de 15 bolivianos.

Puentes improvisados

No hay barreras para el ingenio y las ganas de obtener ganancias. Algunos comerciantes optaron por armar puentes provisionales para atravesar el río Rocha, todo con el objetivo de brindar opciones a los feligreses que deseen evitar el congestionamiento de los puentes colgantes que están a los costados del paso vehicular. Cobrando 50 centavos, los comerciantes facilitan el paso de los devotos rumbo a El Calvario, atravesando puentes armados con tablas y andamios.

Éxito gastronómico

Es ya una tradición de los cochabambinos presentar una gran variedad de comida típica de la región. Desde un ají de pollo hasta un pique macho, sin obviar a un chicharrón de cerdo.  Las vendedoras de comidas ofertan diversos platos en la fiesta de Quillacollo para quienes decidan comer al paso. Desde los 10 hasta los 50 bolivianos, los visitantes pueden saborear una delicia gastronómica antes de concluir su visita a la zona de El Calvario. Estas comidas pueden ir acompañadas de una jarra de garapiña o un balde de guarapo. 

Protección del sol

Con precios que oscilan desde los 10 bolivianos, los comerciantes de sombreros son una parte fundamental de la festividad de la Virgen de Urkupiña. Muchos de ellos llegan desde el interior del país y argumentan que obtienen poca ganancia, debido a que no todos los feligreses deciden comprar una de estas prendas, puesto que también existe la venta de sombrillas para cuidarse del sol. A pesar de la competencia, el flujo económico es bastante importante, en especial durante estas fiestas.

Bandas musicales 

Al son de una morenada o una emotiva cueca, las bandas de músicos aprovechan la oportunidad para brindar sus servicios a quienes así lo requieren. No importa el cansancio, el objetivo es ganar unos pesos más. 

Los músicos son contratados por los feligreses y cobran desde 10 bolivianos por canción interpretada, la banda musical recorre los terrenos en miniatura para acompañar a los compradores, los cuales adquieren simbólicamente estos predios por 10 o 20 bolivianos.


Últimas noticias