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08:47 UNO DE LOS TRABAJOS MÁS SACRIFICADOS

Barrenderas nocturnas: inseguridad física y falta de descanso, las dificultades de todos los días

Por José Romero - Los Tiempos Digital - 4/02/2013


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Barrenderas nocturnas. - Eloy Galindo Los Tiempos Digital

Barrenderas nocturnas. - Eloy Galindo Los Tiempos Digital

Las barrenderas nocturnas consideran que su  trabajo es una de las  labores más sacrificadas y difíciles que existe por varias razones. Estas trabajadoras son parte del personal de  la Empresa Municipal de Servicios de Aseo (EMSA), cuyo objetivo es la limpieza de  las calles y avenidas del distrito 10 de Cercado.

“Tenemos un promedio de 231 trabajadoras  de barrido. Solamente el distrito 10  se barre todos los días y se lo realiza   de acuerdo a programación” explica María Luz Gamboa, auxiliar del Departamento de Residuos Sólidos de EMSA, argumentando que en los demás distritos se realiza el trabajo de limpieza a solicitud.

Las trabajadoras se dividen en cuatro grupos: villa este, villa sud, villa central y mercados, para abarcar los distintos puntos del centro de la ciudad. Cada grupo tiene su punto de encuentro para la organización de sus tareas donde  el  encargado de cada unidad registra el ingreso de cada una.

Sin embargo, no todas los trabajadores son mujeres, también se encuentran los carretilleros, varones que acompañan su labor recogiendo la basura.

Testimonios

“Para nosotros no hay descanso”

El horario de ingreso es a la 1.00 y la jornada laboral  concluye a las 7.30 aunque podría extenderse media hora más si es  que no se ha logrado finalizar con las tareas asignadas. Se trabaja todos los días de la semana.

Las trabajadoras manifiestan que las dificultades que se tiene con los  horarios nocturnos, tiempo en el que la mayoría de las personas se encuentran descansando, supone una gran carga en el día a día, ya que su quehacer no termina cuando salen del trabajo.

“A veces duermo cuatro horas, a lo mucho así se duerme, como en la noche no es dormir en el día, la bulla, el sol”, expresa  Graciela Aguilar, una de las barrenderas que tiene cuatro hijos a los cuales  lleva al colegio después de su jornada laboral.

“Para nosotros no hay descanso, de nuestras casas salimos a las 12 y una en punto tenemos que estar aquí para salir a nuestros lugares  y dejar limpio el casco viejo, luego salir a las avenidas hasta las  7 en punto.  En la noche en el  trabajo y en el día en hogar, es doble tarea”, expresa Julia Siles, otra de las trabajadoras que lleva  18 años en esta faena. Ella explica que después de enviar a sus hijos a la escuela llegando de su trabajo  tiene que dedicarse a preparar el almuerzo durante la mañana, es por eso que en la tarde duerme un par de horas.

“Pero no se puede hacer el trabajo de día porque hay bastante movilidad y no permiten, el único tiempo que aprovechamos es la noche porque está despejado”, afirma Rosa Olivares, encargada del grupo villa centro.

Por otro lado, Vladimir Fuentes, uno de los barrenderos que trabaja  hace 17 años explica que el trabajar todos los días en la noche representa un gran peligro para su salud y afirma que unas pocas horas de sueño es un privilegio para ellos.

“Para nosotros es un calvario, porque muchos tenemos a nuestros hijos en el colegio  por la mañana, tenemos un poco más de suerte los que están en la tarde, en la mañana uno tiene que irse de aquí como de rayo para poder hacerles el desayuno, alistarles, llevarles, retornar para hacerles esperar la comida, después de eso recién tenemos un descanso”, explica Vladimir.

Riesgos

Otro de los aspectos que manifiestan representa un gran sacrificio en su labor es el tema de la inseguridad en las madrugadas. Temen que algún automóvil les atropelle o que sean víctimas de algún asalto.

“Así como a  animales nos atropellan los autos, yo he sido atropellada igual, cuando he ingresado a trabajar a los nueve meses, de ahí ya no he quedado lo mismo”, cuenta Julia al recordar  cuando tenía 21 años y se encontraba realizando su labor en la  en avenida  Aroma y  la calle Esteban Arce, sufrió el impacto de un auto que según comenta le dejó un daño permanente en sus rodillas.

EMSA explica que la seguridad de sus trabajadoras es un tema de constante preocupación, y es por esto que se alertan a la policía, pero no son atendidos al respecto.

“Hay señoras en diferentes cuadras que están barriendo y los carretilleros están dando vueltas, entonces se protegen entre ellos.   Muchas veces hemos hablado con la Policía, le hemos dicho que nos den algún tipo de seguridad, pero no se da, entonces la forma que hemos visto, es eso, que se protejan entre ellas”, dijo María Fernanda Salamanca, responsable de la unidad de Comunicación y Educación Ciudadana de EMSA.

Rosa Olivares manifiesta que la mayoría de los accidentes son causados por conductores en estado de ebriedad, que no distinguen la ropa de tipo industrial que llevan puestos  cuando se encuentran trabajando en las avenidas, por lo que los atropellamientos por parte de autos es un tema constante.

“Prácticamente nosotros estamos expuestos a diferentes situaciones por la naturaleza del trabajo, debido a que en la noche no tenemos ni siquiera un patrullaje de tránsito, ya hemos tenido varios accidentes”, expresa Rosa.

Vladimir, por su parte, relata  que lo han atropellado tres veces y que también fue asaltado señalando una cicatriz que tiene en el cuello  producto de ese hecho. “Siempre estamos expuestos a muchas cosas, tanto agresiones de antisociales, de las movilidades, las personas que están ebrias  por la calle”, explica.

EMSA ha dispuesto que estos trabajadores cuenten con un seguro de salud y que se tengan buses que los recojan y trasladen a sus puntos de encuentro de trabajo.

Piden colaboración de los pobladores

Este sector pide a la población evite botar la basura al suelo y que exista más conciencia en cuanto al trabajo que generan a otras personas. 

“Nosotros quisiéramos que nos colaboren en no botar mucha basura a la calle, a veces de los techos, de los pisos  están botando y  a nuestras cabezas está cayendo”, manifiesta Julia argumentando que mucha gente no utiliza los contenedores que tiene cerca de sus viviendas.

Solicitan a las autoridades que presten atención a sus necesidades sobre todo  en cuanto a su seguridad.

“Mientras ellos descansan, nosotros hacemos la limpieza  para que ellos estén bien vistos por la población, que nos comprendan, que nos den un poquito más de atención  en cuanto a la seguridad  física del trabajo y también de los horarios, porque tenemos un horario de ingreso  pero no se salida”, afirma Vladimir.

 

 

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