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Ed. Impresa INUNDACIONES EN EL TRÓPICO

Falta plan integral contra desastres

Por Violeta Soria - Los Tiempos - 23/03/2013


Así quedó la comunidad de Jatun Pampa en Villa Tunari, luego de una riada del río Espíritu Santo, que arrasó con 30 viviendas, en febrero de 2011.  - José Rocha Los Tiempos

Así quedó la comunidad de Jatun Pampa en Villa Tunari, luego de una riada del río Espíritu Santo, que arrasó con 30 viviendas, en febrero de 2011. - José Rocha Los Tiempos

Las inundaciones, un problema recurrente en el trópico de Cochabamba. Sólo en 2012, 15.000 familias fueron afectadas por el desborde de los ríos Ichilo, Espíritu Santo, San Mateo, Chimoré, 24 y Chapare. En lo que va de 2013 ya suman a 6.000 los desplazados por la crecida de los ríos y 12.500, las hectáreas de coca, banano, cítricos y arroz destruidas.

La fuerza del agua es capaz de hacer desaparecer poblaciones enteras, como ocurrió en 2011, cuando el río Espíritu Santo arrasó en un par de horas con 30 viviendas de la comunidad de Jatun Pampa en Villa Tunari. Al final de temporada de lluvia y como consecuencia del fenómeno climático de La Niña, 221 viviendas colapsaron en el trópico.

A pesar de los desastres que cada año ocasionan las lluvias en el Chapare, las acciones institucionales se han concentrado en planes de emergencia como el dragado de los ríos, la construcción de defensivos y en cambiar el cauce de algunos ríos.

A ello se suma que entre 2010 y 2013 se han destinado más de 30 millones de bolivianos a la reconstrucción de viviendas, recuperación productiva, la asistencia humanitaria y rehabilitación de caminos.

Para la asambleísta departamental y parte de la Comisión de Madre Tierra, Soledad Delgadillo, ha llegado la hora de encarar el problema de las inundaciones, proteger el cauce de los ríos y frenar la deforestación de los bosques.

El responsable de la Unidad de Cuencas del Chapare, que depende del Servicio Departamental de Cuencas de la Gobernación, Wilthon Alconz, informó que se encuentra en elaboración el “Plan Estratégico Regional para la Gestión de Cuencas y Aguas en el Trópico de Cochabamba”.

 Explicó que su elaboración será el resultado de un ciclo de conversatorios realizados con los municipios de Villa Tunari, Shinahota, Chimoré, Puerto Villarroel y Entre Ríos,  en los que  se expondrán las experiencias respecto a la convivencia con los ríos.

Manifestó que en estos encuentros se definirán las líneas de acción del plan estratégico, además de la ejecución de los planes directores o programas de intervención en función al estudio de cuencas y subcuencas de la zona.

“La solución la vamos a dar técnicamente, pero en función a los resultados que salgan de los conversatorios, porque invertir en canalizar kilómetros y kilómetros nos es viable”, dijo el responsable de cuencas.

De igual manera aclaró que  este plan tendrá varias líneas de acción, entre las que se encuentran, además de inundaciones, la calidad de agua y la gestión ambiental.

Según el técnico de la Unidad de Cuencas, las inundaciones son ocasionadas por cuencas geológicamente jóvenes que presentan signos de erosión hídrica en las partes altas, que se manifiestan en el arrastre de sedimentos hacia las zonas bajas.

Agregó que las intensas lluvias contribuyen a las inundaciones en zonas bajas. “La última semana se ha registrado un promedio de entre 350 y 400 milímetros de lámina de agua de lluvia”, dijo. Explicó que en promedio en el Chapare se registra 7.000 milímetros de lluvia al año. En otras regiones del país las precipitaciones llegan a un máximo de 90 milímetros por metro cuadrado.

Según el responsable del Comité  de Defensa Ambiental de Cochabamba (Codac), Gonzalo Maldonado, cada año se deforestan indiscriminadamente 3.000 hectáreas de suelo en el Chapare, sumando un total de 30.000 en los últimos 10 años, lo cual ha  provocado niveles alarmantes de erosión.

La responsable de la Secretaría de la Madre Tierra de la Gobernación, Tatiana Sanabria, agregó que otros de los factores para los desbordes son los asentamientos cerca de los cursos de agua y la ausencia de una planificación del crecimiento urbano.

El coordinador del Centro de Gestión y Monitoreo Ambiental, Marcelo Delgadillo, informó que la deforestación en la cabecera de las cuencas por el avance de los cultivos también influye para que ocurran inundaciones. 

Hay más de 30 cuencas

En el Chapare existen nueve cuencas altas con una extensión de 17.297 kilómetros cuadrados. A ellas se suman 33 cuencas, entre  medias y bajas, con un largo de 27.839. En total se tienen 45.136 kilómetros de cursos de agua, según datos de la Unidad de Cuencas del Chapare.

Entre las cuencas altas con mayor intervención se encuentran: Espíritu Santo, San Mateo, Chimoré, Sajta e Ichilo. Sólo entre el 2011 y 2012, la Gobernación invirtió 2.159.476 dólares en la acción directa de las emergencias ante las  anegaciones de los ríos Espíritu Santo y San Mateo.

“Muchos sectores y zonas se olvidan del espacio que necesita el río y se asientan en lugares cercanos a las riberas, olvidándose de las franjas de seguridad y del dinamismo de éstos; entonces, se ve por conveniente hacer un plan integral para el manejo de las inundaciones”, dijo el responsable de la Unidad de Cuencas del Chapare, Wilthon Alconz.

Aunque existen estudios sobre cuencas de la década del 60, los esfuerzos no han transcendido más allá.

REACCIONES SOBRE EL MANEJO DE CUENCAS

Gonzalo Maldonado,  Codac

“La solución debe ser integral”


Una solución integral a las inundaciones pasa por una planificación de todos los asentamientos humanos, el control de la forestación y deforestación, debido a que no existe reposición de la vegetación,    que es destruida por los saqueos. Se tiene que hacer en un estudio hidráulico para poder realizar un manejo de los ríos.

Soledad Delgadillo, Asambleísta 

“Plan de cuencas resolverá problemas”


El plan director en el trópico preservará las cabeceras de cuenca. En el trópico se han producido inundaciones con enorme cantidad de material erosionado, lo que ha tapado los cultivos porque éstos se han extendido a cabeceras de cuenca. Esto contribuirá a reducir el impacto de las inundaciones en el trópico, preservar bosques y cuencas.



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