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Ed. Impresa CERÁMICA | En un tiempo en el que parece que la modernidad ha relegado la actividad artesanal, un grupo de 114 familias de Huayculi (Tarata) vive de la cerámica y no escatima esfuerzos para conseguir la arcilla

Huayculi, el pueblo de los alfareros en Tarata

Por Luis Gue­re­ca - Los Tiempos - 24/03/2013


La elaboración de cerámicas en un torno, con el cual se va moldeando la arcilla hasta obtener la figura de una vasija. - José Rocha Los Tiempos

La elaboración de cerámicas en un torno, con el cual se va moldeando la arcilla hasta obtener la figura de una vasija. - José Rocha Los Tiempos

Huayculi, pueblo de alfareros, está ubicado a cinco kilómetros del municipio de Tarata y se caracteriza por mantener viva la cerámica. En el lugar, que se define como la tierra de la arcilla, unas 114 familias están entregadas a este oficio, que aprendieron de sus abuelos.

Sus vasijas, platos, vasos, adornos y otros artículos se venden en mercados de la ciudad y en los puestos de la avenida 6 de Agosto, que son constantemente combatidos por la Intendencia.

También se venden en otras regiones como Santa Cruz y La Paz y se han comenzado a exportar a Brasil y Perú.

Uno de los alfareros más conocidos de Huayculi, Wilber Ccana, hace vasijas y adornos de barro, desde hace 20 años. Sus creaciones son comercializadas en distintos lugares de Cochabamba, como el pasaje de El Correo, las ferias de alasitas y el mercado de artesanías de la calle Sagárnaga de La Paz.

Ccana contó que utiliza distintos tipos de arcilla, “loza tradicional que es de color naranja y plástica que se combina”, para obtener mejores resultados.

Se hacen todo tipo de trabajos, “tazas de té, chops para cerveza, teteras, platos, cucharillas, jarras y artículos decorativos, como jarrones pintados que se exportan al exterior”.

“Todo el material y las arcillas se consiguen de este mismo sector de Huayculi, en los ríos y cerros de la localidad”, explicó.

Continúo: “Primero extraemos la materia prima, luego se la remoja y se pasa por un tamiz para posteriormente secar la arcilla y, después, dejamos reposar la arcilla, hasta que quede con una consistencia como la plastilina”.

El oficio ha comenzado a diversificarse. Los artesanos hacen desde tradicionales vasijas, castillos de barro hasta cerámicas eróticas, conocidas como “diablitos” y “traviesas”.

Los artesanos de Huayculi contaron que también elaboran trabajos a pedido, especialmente para las florerías y los bonsái.

Fabricar cerámicas de arcilla  es cada vez más difícil para los alfareros, debido a que la materia prima: la greda, es difícil de conseguir.
Contaron que deben caminar por varias horas cerca de los ríos y lagos para hallar arcilla de buena calidad.

De hecho, Huayculi debe su nombre a la existencia de yacimientos de greda en el lugar. Su traducción del quechua es:  “La tierra de la arcilla”.  Sin embargo, la urbanización ha reducido los yacimientos.



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