Ed. Impresa ANÁLISIS
«¿Entre Evo y Jesús? No puedo elegir»
Por Losantos Quiroga Cecilia - Periodista Invitado - 22/01/2009
Cuando me pidieron escribir algo sobre el referéndum y la religión me di cuenta que no había profundizado lo suficiente en los detalles del texto ni en lo "redentor" que es para algunos, o lo "malévolo" para otros. Es que no creo que la política que estamos haciendo sea la mejor. Creo en el cambio, en el ser humano y en Dios. Pero si mis amigos de izquierda -y me considero de izquierda- dicen que el "Sí" significa acabar con 500 años de injusticias, no lo creo, precisamente por cómo se ha conducido el proceso. Y si quienes defienden el "No", alegan correr el riesgo, hablando de religión, de perder nuestra fe, me parece que es, en general, más por temor a perder privilegios y por manipulación de la derecha, que por auténtica conciencia cristiana. Tampoco convencen.
Lo que pienso es que de la manera en que estamos actuando en política, llevados por consignas enraizadas en desencuentros ancestrales, el votar "Sí" o "No" pierde trascendencia. O, en todo caso, no nos llevará al cambio anhelado, el cual, en mi opinión, sólo puede nacer en el corazón. Idealismo, sí; pero creo en la fuerza de las ideas y de las buenas intenciones. Y estoy segura que los sueños se pueden alcanzar. Si los bolivianos somos coherentes con nuestros discursos, y honestos al decir que queremos un país donde todos vivamos dignamente, incluidos mujeres, niños, ancianos y pobres, entonces podremos construir una nueva sociedad.
Quién puede negar que en el país unos, ya al nacer, son privilegiados y que existe una inmensa deuda social con los más pobres, que el pueblo tiene heridas muy abiertas y es desde ahí que clama justicia; el resentimiento social, consecuencia de siglos de explotación, es justificado. Las condiciones desde donde los bolivianos miramos la realidad, son muy desiguales. Ante eso, si nos decimos cristianos, es decir seguidores de quien enseñó el amor al prójimo, no podemos permanecer indiferentes; es necesario aceptar esta verdad y cambiar hacia una actitud muy distinta No de defensa de nuestros intereses o de encono por nuestros semejantes. Por el contrario, de profunda humildad, de pedir perdón y perdonar.
Por ello, pienso que más importante que el "Sí" o el "No", es el hacerlo con un espíritu de buena fe y amor por el país. Esperemos que el domingo, al introducir el voto en la urna, tengamos la intención de sembrar una semilla de paz y justicia, una ofrenda de buena fe para que todos los bolivianos y bolivianas nos comencemos a reconocer como iguales. Por eso ¿optar por Evo o por Jesús? nada que ver.
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