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Ed. Impresa LOS FAMILIARES DE JULIO COSSÍO MERUVIA RECLAMAN POR EL OLVIDO

Piden reconocimiento de dirigente minero muerto en dictatura militar

Por Central Redacción - Los Tiempos - 30/08/2009


Julio Cossío (el primero de la izquierda, de cuclillas) junto a otros trabajadores de Catavi, en 1978. - Los Tiempos Foto | Los Tiempos

Julio Cossío (el primero de la izquierda, de cuclillas) junto a otros trabajadores de Catavi, en 1978. - Los Tiempos Foto | Los Tiempos

A 28 años del secuestro, tortura y cruel asesinato del ex secretario general del Sindicato de Trabajadores Mineros de Catavi Julio Cossío Meruvia, su esposa e hijos piden a las máximas organizaciones laborales nacionales y de los mineros, en homenaje a su memoria, reconocerlo como “mártir de la resistencia minera”.


Los familiares del extinto dirigente minero, incansables en su pedido de justicia y del esclarecimiento de su muerte durante todos estos años, piden a las organizaciones sindicales de las que fue parte y junto a las que organizó la resistencia a la dictadura de Luis García Meza, por lo menos honrar su memoria con ese reconocimiento para que no quede en el olvido.


Inés Limache Tórrez, esposa de Cossío, recuerda que fue apresado en su domicilio el 7 de agosto de 1981, delante de sus hijos y ella, donde fue que lo vieron por última vez. Fue torturado y posteriormente asesinado el 17 de agosto de 1981 por el famoso coronel Carlos Arrázola, comandante del Regimiento Militar Uncía de Uncía y coadyuvado por su hermano Prefecto de Oruro de esa época.


“De manera clandestina fue llevado hasta Oruro y allí internado en la clínica URME, donde falleció, después de 10 días de agonía a causa de las torturas que sufrió”, recuerda la esposa.


Agregó que para recuperar el cuerpo de mi difunto esposo fue otro sufrimiento.  “Me dijeron que no me entregarían a Julio si pensaba retornar al distrito minero de Catavi para enterrarlo dignamente con sus bases, se me conminó bajo amenazas a enterrarlo en la ciudad de Cochabamba donde vivía mi suegro y parte de la familia de mi esposo, no teniendo otra opción se me entregó el cadáver bajo estricto control militar y su posterior traslado a Cochabamba con la estricta vigilancia del grupo SES y paramilitares al servicio de la bota militar de esa época, que no nos dejaron solos hasta enterrarlo en el cementerio general”.


Desde entonces, dijo, fueron muchos años de acoso a su familia, los que tuvo que seguir adelante sola con sus hijos sin que nadie recuerde a su esposo que ofrendó toda su vida a la lucha del bienestar del proletariado y por la democracia que ahora se vive en el país.


Ahora, 28 años después, manifestó que continúa reclamando por él y reiteró su pedido a la Central Obrera Boliviana, Derechos Humanos, la Asociación de Familiares de los Desaparecidos y fundamentalmente de la Federación de Mineros de Bolivia, realizar los trámites para declararle únicamente “mártir de la resistencia minera”.

DOCUMENTOS

Según el informe del Comité de Libertad Sindical de 1982, Julio Cossío Meruvia, secretario general del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Catavi, falleció el 17 de agosto de 1981 en una clínica de la ciudad de Oruro, a consecuencia de las brutales torturas que le fueron infligidas hasta dejarle en estado de coma en las dependencias del cuartel militar de Uncía por paramilitares del servicio especial de seguridad. Los querellantes indican que  Cossío Meruvia había sido detenido el 8 de agosto de 1981 y que su único "delito" fue ser dirigente.


El gobierno nunca dio cuenta de su muerte y los autores están impunes.

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