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Ed. Impresa MEMORIA | El autor de la obra “Marcelo Quiroga Santa Cruz, socialismo vivido”, Hugo Rodas, dice que en Bolivia hay una involución respecto a los procesos contra los responsables de crímenes en dictaduras

Piden que el Estado rompa silencio “cómplice” sobre restos de Quiroga

Por Ballivian Eliana - Los Tiempos - 26/07/2010


Una manifestación en La Paz por el aniversario del golpe del 17 de julio de 1980.  - Apg   Agencia

Una manifestación en La Paz por el aniversario del golpe del 17 de julio de 1980. - Apg Agencia

“El nuevo Estado Plurinacional cuenta con aparatos dominantes que no sólo participaron del golpe de Estado del 17 de julio de 1980 y que están relacionados al asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz, sino que son parte de un conjunto de acciones represivas de todo este período democrático que resultan inimputables porque la autoridad principal del Ejecutivo no logra que obedezcan la ley”.

Ésa la observación de Hugo Rodas, autor de la obra “Marcelo Quiroga Santa Cruz, socialismo vivido”, tres gruesos tomos que tratan de la vida política del líder socialista, asesinado por la dictadura militar de Luis García Meza. Los responsables del crimen y de la desaparición de sus restos continúan escondidos tras 30 años del cruento episodio.

Rodas dijo, durante la presentación del libro el viernes pasado en Cochabamba, que está convencido de que existe una actitud de las instituciones represivas, que actualmente forman parte del Estado, de ocultar a los responsables y el conocimiento de estos hechos.

“Lo importante es que se comprenda que mientras las instituciones (militares) y el Estado boliviano no sólo no devuelvan estos restos que simbolizan la democracia y el propio socialismo en Bolivia, sino que no sancionen a los culpables, no podrá lograrse un régimen de derecho real efectivo, no sólo para las victimas sino para toda la sociedad”, indicó el autor.

Rodas recordó el discurso que el presidente Evo Morales dio el pasado 17 de julio, durante los actos de conmemoración del golpe de 1980, cuando quitó responsabilidad a las Fuerzas Armadas y dijo que “las decisiones que tomaron los ex comandantes (de las FFAA) no es porque querían ellos, sino (porque) estaban sometidos a la decisión política; los políticos decidieron o el imperio norteamericano decidía qué es lo que tenían que hacer las Fuerzas Armadas”.

“Esto plantea que no serían responsables de aquellos hechos, entre otros la desaparición de Quiroga Santa Cruz. Eso es algo que está en cuestión en todos los países de nuestra región y que se está sancionando, pero que aquí parece haber involucionado”, señaló Rodas.

Silencio
En tanto, la dirección nacional del Partido Socialista - 1 hizo circular panfletos con motivo de la evocación de los 30 años del asesinato del fundador de ese ente en los que responsabiliza a los actuales órganos del Estado como aquellas entidades que “guardan un silencio cómplice”.

“La Asamblea Legislativa Plurinacional, que otorga una medalla con el nombre del líder socialista y ha designado la Ley de Lucha Contra la Corrupción con el nombre de Marcelo Quiroga Santa Cruz, guarda un silencio cómplice”, señala la organización.

Agrega que las autoridades del Órgano Ejecutivo no muestran voluntad política para ordenar que se devele el paradero de los restos del político, el Órgano Judicial emite resoluciones que no se preocupa por hacerlas cumplir y los altos mandos militares, “continúan socapando los crímenes del pasado”.

Aún resta explotar fuentes

El historiador Gustavo Rodríguez Ostria, durante la presentación de la obra de Rodas el pasado viernes, dijo que pese a la riqueza histórica que exhibe el texto existe un conjunto de fuentes que se podrían seguir explorando para escribir la historia de Bolivia en ese momento y circunstancia.


“Esta obra es un testimonio respecto a Marcelo, lo devuelve a la vida, está por encima de su muerte física, de esa muerte negada, de ese cuerpo que no muere de ese cuerpo que está enterrado en algún lado, y que todos los que estamos aquí, esperamos que en un acto de reparación histórica de justicia, vuelva lo más pronto posible”, indicó.


Citó y expuso como ejemplo los archivos desclasificados de la Central de Inteligencia Americana (CIA) y aquellos desclasificados de la Policía de Argentina.


Dos de estos archivos, rotulados con el sello de “top secret” y que tienen varias partes borradas, uno del 19 de julio de 1980 y otro del 11 de agosto de ese mismo año, reflejan la aquiescencia y  simpatía que expresó el presidente argentino Jorge Videla por el nuevo régimen del general García Meza.

 

DEUDA DEMOCRÁTICA

El autor de la obra, Hugo Rodas, recordó que es de conocimiento de toda la sociedad boliviana que existe un vacío, una deuda democrática y una situación insostenible “porque son 30 años de un pacto de silencio respecto a la devolución de restos (de Quiroga Santa Cruz) y la sanción inexcusable de los culpables”.


Recordó que durante todos los gobiernos democráticos se crearon comisiones de investigación; las fiscalías correspondientes desarrollaron, en algunos casos, bastante actividad.


“Pero la pregunta sería si realmente se buscan los restos y se pretende hacer justicia o más bien se cumple con prolongar el tiempo para que este delito de lesa humanidad, de alguna manera velada, prescriba”, dijo. Agregó que existe demasiada información en la prensa, de las maneras en que se eludió la ley.

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