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18:03 REPORTAJE

El último héroe boliviano del aire, en la Guerra del Chaco

Por Abi - Agencia - 26/09/2010


Alberto Paz Soldán acaba de cumplir 99 años y su casi centenaria existencia está marcada, por su participación en el conflicto que enfrentó a Bolivia con Paraguay entre 1932 y 1935.  -   Abi Agencia

Alberto Paz Soldán acaba de cumplir 99 años y su casi centenaria existencia está marcada, por su participación en el conflicto que enfrentó a Bolivia con Paraguay entre 1932 y 1935. - Abi Agencia

LA PAZ|

Alberto Paz Soldán acaba de cumplir 99 años y su casi centenaria existencia está marcada, a fe y fuego, por su participación en el conflicto que enfrentó a Bolivia con Paraguay entre 1932 y 1935.

  Con voz entrecortada por los aires fríos y calientes de la mayor parte del siglo XX y la primera década del presente que le ha tocado vivir, Paz Soldán se define como un "piloto auténtico" capaz de volar 50 tipos de aviones.

  Este hombre que creció con el siglo es mucho más que un manejador de aviones, es el único sobreviviente de aquella guerra mayoritariamente terrestre.

  Por esa razón, y con la convicción de que a las personas se las debe honrar en vida, la Fuerza Aérea Boliviana otorgó el 3 de septiembre la condecoración Al Mérito Aeronáutico, en el Grado de Gran Cruz de la Orden, al general de aviación en retiro Alberto Paz Soldán Pol, "como un sincero e imperecedero homenaje de reconocimiento al héroe nacional y último sobreviviente de la aviación boliviana en la Guerra del Chaco".

  "Mi vida está plasmada en función a esa guerra, la del Chaco, enigmática y trágica, que ha repercutido mucho en mi existencia y que me ha educado en un nivel práctico, difícil y peligroso", asegura el anciano, aún pasmantemente lúcido.

  El héroe boliviano nació en la ciudad de Cochabamba el 4 de septiembre de 1911, 20 años antes de que estallaran los horrores de una guerra que enfrentó a los países más pobres y menos poblados de Sudamérica.

  En 1935, cuando se declaró el armisticio fue nombrado por el Senado Héroe nacional y en 1996 esta misma instancia lo eligió como personaje notable.

  Es el último sobreviviente de su escuadrón y el único de los cadetes de su generación que ascendió al grado superior de general en 1965.

  Cien mil hombres de su generación dejaron la vida en las ardientes arenas del Chaco Boreal. Los que quedaron de la generación perdida, de aquel tiempo de borrasca, cambiaron -o intentaron hacerlo- el destino del país.

  Embarcado en un viaje de ida y vuelta en el tiempo, el general Paz Soldán lleva aún impreso en la memoria los vuelos eternos realizados en la Guerra del Chaco.

  "Volamos noche y día sobre el infierno verde", por el Chaco, balbuceó mientras su memoria arroja lampos de aquel tiempo.
  Pese a la edad, tampoco olvida la disciplina férrea que se impuso durante el conflicto.

  La Fuerza Aérea como tal ingresó al teatro de operaciones en 1932 y formó la Escuadrilla de Reconocimiento, que participó activamente junto a los Bolivian Scout.

  Tanto en Bolivia como en Paraguay habían hecho grandes esfuerzos por organizar fuerzas aéreas eficaces para la guerra que se avecinaba. 

 Al estallar el conflicto, el país poseía un poderío aéreo pequeña, pero capaz, que incluía aviones de combate y de transporte, e instructores con experiencia.

  El entonces presidente de Bolivia, Daniel Salamanca, debió acudir al acaudalado minero Simón Iturri Patiño para que entregue un empréstito para potenciar la fuerza aérea de Bolivia.

  En 1927 Paz Soldán ingresó al Colegio Militar del Ejército, del que egresó a la edad de 15 años como subteniente de artillería con la promoción 1931.

  En enero de 1934 inició sus actividades de vuelo como alumno-piloto en el curso impartido en la localidad de Villamontes por su instructor, el mayor Rafael Pabón, hasta que obtuvo su brevé como Piloto Militar el 20 de agosto de de ese año.

  Como piloto de combate realizó innumerables incursiones aéreas en las posiciones enemigas. 

 Protagonizó varios combates aéreos, como el registrado el 23 de septiembre de 1934 en el sector La Rosa-Picuiba, cuando tripulando un Curtíss Hawk puso fuera de combate a un avión paraguayo de caza Fiat CR-20.

  Durante la Guerra del Chaco, después de participar en diferentes acciones militares como Comandante de Compañía, en mérito a su destacada actuación y a solicitud suya, fue incorporado a la Fuerza Aérea.

  Concluido el conflicto con Paraguay, en julio de 1932 y garantizada la paz en Buenos Aires en 1938, prestó servicios como piloto del Lloyd Aéreo Boliviano, la primera línea comercial de la aviación sudamericana fundada en 1925.

  Posteriormente fue instructor de vuelo de la Escuela Militar de Aviación en El Alto. 

 Pero por sus excepcionales cualidades para el pilotaje, fue seleccionado para realizar un curso de lata acrobacia en la Real Aeronáutica Italiana de Gorizia y en la Escuela Superior de Guerra Aérea de Roma.

  Asimismo, fue enviado a Estados Unidos, donde realizó el curso de Comando y Estado Mayor Aéreo en la universidad de Maxwell Field, de Montgomery.

  Luego se desempeñó como subjefe de Estado Mayor de Aviación, máximo cargo jerárquico de la aviación militar, Comandante de la Escuela de Altos Estudios Nacionales e Inspector General de la Fuerza Aérea.

  Alberto Paz Soldán es autor de la obra histórica La conducción de la Fuerza Aérea Boliviana en la Guerra del Chaco, editada en 1990.

  Según archivos históricos de la FAB, el 4 de diciembre de 1934 sobre los cielos del Kilómetro 7, el capitán Rafael Pabón protagonizó el primer combate aéreo en América.

  Derribó al Potez del teniente paraguayo Trifón Benítez y a su observador capitán. Ramón Avalos.

  El 8 de julio de 1934 una escuadrilla de Potez paraguayos bombardeó la pista de Fortín Ballivián, lugar donde se encontraba una escuadrilla de aviones bolivianos, los que merced al estado de disponibilidad despegaron para interceptarlos, enfrentándose en combate aérea sobre los cielos chaqueños y rechazándolos.

  El 12 de agosto de 1934, durante la batalla del sector Fortín Florida, el mando detectó e identificó una aeronave enemiga, por lo que solicitó la defensa aérea del sector en mención, siendo programado para esa tarea, en un Curtiss Osprey el capitán Rafael Pabón con el metrallista subteniente Mario Calvo, los que en la fase de interceptación fueron derribados por el capitán paraguayo Carmelo Peralta al mando de un Potez llevando como artillero al teniente Rogelio Etcheverry.

  El 23 de septiembre de 1934, el teniente Alberto Paz Soldán, con su artillero subteniente Sinecio Moreno, en el sector La Rosa-Picuiba derribaron un Fiat CR20. 

 El capitán Juan Antonio Rivera junto al subteniente. Alberto Alarcón derribaron un Potez sobre el sector de Algodonal, el 24 de septiembre de 1934.

  El 11 de diciembre de ese mismo año es derribado sobre Capirenda el Potez 25 por Alarcón y Emilio Beltrán.

  Si bien ésta y otras operaciones fueron proyectadas satisfactoriamente, algunas otras no tuvieron el tiempo suficiente para poder interceptar los vectores enemigos, debido a que la aviación paraguaya realizaba ataques relámpago y emprendía un rápido repliegue a sus bases evitando los combates aire-aire.


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