Ed. Impresa El embajador Pablo Solón condujo a Bolivia al total aislamiento en la Conferencia mundial sobre cambio climático
Cancún: Cumbre logra pacto de 193 países
Por Los Tiempos | - Usuario - 12/12/2010
Activistas a orillas del mar en México, durante la Conferencia mundial sobre cambio climático. - Efe Agencia
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Los Tiempos y Agencias
Bolivia se convirtió ayer en el único país al margen de los compromisos adoptados en la XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático celebrada en Cancún, por considerarlos insuficientes para luchar contra el calentamiento global.
Ahora, anunció el embajador de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas, Pablo Solón, que Bolivia acudirá ante la Corte Internacional de Justicia para presentar su reclamo y objeciones al pacto “sin consenso”.
La postura de Bolivia fragmentó a los países de América Latina, que asumieron los acuerdos de Cancún para avanzar en la lucha contra el calentamiento global, y al final, Bolivia se quedó totalmente solo como país con su postura.
El presidente Evo Morales lamentó ayer en Cochabamba que “algunas potencias mundiales” no hayan entendido la posición boliviana sobre cambio climático y aseguró que continuará con su lucha en defensa de la “Madre Tierra” a pesar de que la conferencia en Cancún aprobó acuerdos finales a los que Bolivia se oponía.
“En Cancún aprobaron un documento que no favorece al pueblo boliviano... Seguiremos solos en la lucha junto al pueblo de Bolivia”, señaló Morales.
“Cuando debatimos, hay potencias internacionales que no quieren entender, (que) nos marginan, no toman en cuenta nuestra propuesta. Nos dejaron, no importa, solos pero con el apoyo del pueblo del mundo”, agregó.
Solón señaló también que la presidenta de la cumbre, Patricia Espinosa, violó el reglamento de la Convención, que establece que los acuerdos se adoptan con el consentimiento de los 194 países miembros y en este caso había una posición en contra: la de Bolivia.
“Hoy (ayer) se ha roto una regla establecida en el marco de Naciones Unidas, y esto genera un precedente funesto. Los que están ahí saben lo que han hecho, todo para imponer una posición”, insistió Solón.
“La regla del consenso no significa la unanimidad ni mucho menos significa la decisión de que una delegación quiera imponer el veto sobre la voluntad de unas delegaciones que con tanto trabajo han venido trabajando con enormes sacrificios. Mi obligación ha sido escuchar a todas y cada una de las partes, incluyendo a los hermanos bolivianos. Ahora bien, yo no puedo ignorar la visión, las solicitudes de 193 Estados parte”, le respondió la presidenta de la conferencia, la canciller mexicana, Patricia Espinosa, quien golpeó con la maza y la cumbre del clima rompió en aplausos.
Solón se negó a especular por qué otros países sudamericanos aliados de Bolivia no secundaron su posicionamiento y aceptaron los documentos de consenso divulgados por la Presidencia mexicana.
“Bolivia es un país que no tiene embargada ni vendida su voz ni su soberanía. Nosotros tenemos principios, principios que no vendemos”, subrayó el diplomático.
“Nunca nos imaginamos un escenario en el que un país que amamos tanto no se sintiera cómodo. Entendemos las razones, muchas de ellas las apoyamos. (El acuerdo final) no es ambicioso”, dijo a EFE Claudia Salerno, la negociadora jefe de Venezuela para Cambio Climático.
Bolivia comenzó la cumbre con los mensajes más duros dirigidos por su embajador ante la ONU, Pablo Solón, que exigió una segunda fase del Protocolo de Kioto y que la temperatura del planeta no subiera más de un grado centígrado en el presente siglo, la mitad de lo acordado en Cancún y Copenhague.
Aunque el texto final no recogió todas sus peticiones, como la de crear una corte internacional de justicia climática, sí logró que se tuviera en cuenta a las comunidades indígenas en las acciones que las afecten relacionadas con el calentamiento global.
La negociadora venezolana celebró el acuerdo pero admitió que ellos salían con un “sinsabor” de Cancún porque un acuerdo que iba a ser de todos al final fue adoptado sin Bolivia, que cuestionó tanto la sustancia como el procedimiento de la cumbre.
“Nosotros, que fuimos de alguna manera ignorados en Copenhague, trabajamos muy arduamente este año por que el acuerdo nos tuviera a todos”, indicó la venezolana.
Pese a que todo el mundo salía –a su juicio– “un poco incómodo” porque los países tuvieron que hacer concesiones y ser flexibles en las negociaciones, cree que “el balance general (...) es positivo”.
En particular se congratuló por la creación del Fondo Verde Climático (GCF), de un mecanismo para transferir tecnologías y otro para proteger los bosques y evitar su degradación (REDD+).
Salerno trazó ya una línea de trabajo para el futuro que muchos otros comparten: “Tenemos que seguir trabajando hasta que Durban sea el acuerdo de todos”.
A diferencia de lo que sucedió hace un año en Copenhague, esta vez la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) no se alineó con Bolivia a pesar de la gravedad de las acusaciones bolivianas.
Nicaragua se sumó a la postura propugnada por este grupo de apoyar un segundo periodo del Protocolo de Kioto, que fue aplazada. El negociador cubano Orlando Rey se mostró satisfecho con el acuerdo final y dijo que permitía “recobrar la confianza, el valor del multilateralismo y el basamento para empeños superiores” en materia climática.
El director de Planificación Estratégica de la Secretaría de Medio Ambiente de Paraguay, Rodrigo Mussi, declaró que había justicia tras las reclamaciones de Bolivia y que se deberá contar con ellos.
España lamenta la actitud de Bolivia en Cancún
Los acuerdos de Cancún han sido “muy equilibrados” y permitirán crear un Fondo Verde por valor de 100.000 millones de dólares, destacó ayer la secretaria de Estado de Cambio Climático española, Teresa Ribera, que lamentó la actitud “autoexcluyente” de Bolivia durante las negociaciones.
“Ha sido una noche muy emocionante, porque hemos visto cómo de nuevo la comunidad internacional era capaz de resolver una situación muy complicada”, dijo Ribera pocos minutos después de concluir la cumbre de cambio climático de Cancún, que comenzó el 29 de noviembre.
Teresa Ribera lamentó, en declaraciones a la prensa, la actitud “autoexcluyente” de Bolivia que –en su opinión– no le ayuda en nada, y agregó: “Probablemente a nadie le gusta quedar aislado en un foro de 194 países”.
A su juicio, lo ocurrido con Bolivia es una “referencia” que todos los países tendrán en cuenta, ya que “pedir el último día un trato privilegiado para incorporar las propias modificaciones es algo que la comunidad internacional no está dispuesta a consentir”.
Críticos con Bolivia fueron otros países como Colombia y Guatemala. Guatemala consideró que no se podía perder la oportunidad que ofrecía el documento finalmente adoptado.
ACUERDOS DE CANCÚN
• La conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático aprobó ayer un conjunto de acuerdos para enfrentar el calentamiento global y respaldar a las naciones más pobres a pesar del rechazo de Bolivia.
• Los compromisos incluyen la creación del llamado “Fondo Verde Climático” de apoyo a las naciones en vías de desarrollo para que enfrenten el calentamiento global; reglas para la conservación de bosques, y un aplazamiento para antes de 2013 de la decisión sobre si se aplica un segundo periodo del Protocolo de Kioto que compromete a los países desarrollados a disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
• El Fondo Verde Climático será administrado de manera interina por el Banco Mundial y tendrá un consejo de 24 países, la mitad de ellos desarrollados y la otra en vías de desarrollo.
• También se establece que los países ricos se comprometen a movilizar a favor de las naciones pobres 100.000 millones de dólares al año para 2020.
•Los acuerdos señalan que las naciones desarrolladas suscriptoras del Protocolo de Kioto deben aumentar sus compromisos para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
• Se sugiere, además, que las naciones desarrolladas recorten sus emisiones hacia 2020 entre 25 y 40 por ciento, por debajo de los niveles de 1990. Organizaciones ambientalistas han dicho que actualmente sus recortes son de entre siete y 14 por ciento.
• La conferencia de Cancún también estableció la necesidad de reducciones mayores para evitar que la temperatura suba más de dos grados centígrados (3,6 grados Fahrenheit) por encima de los niveles preindustriales.
• Reconoce la necesidad de revisar a largo plazo el objetivo de una temperatura aceptable, y sugiere evitar un incremento de más de 1,5 grados centígrados.
Bolivia Vs 193 países
Sin aliados
La delegación de Bolivia no logró el apoyo ni de Venezuela ni de Cuba.
Soledad
Después de que Pablo Solón habló, no hubo ni un tímido aplauso.
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