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Costas: El movimiento cruceño se debilitó

Por Jenny Cartagena T. - Los Tiempos - 17/08/2012


El gobernador Rubén Costas, ayer. - Carlos  López Gamboa Los Tiempos

El gobernador Rubén Costas, ayer. - Carlos López Gamboa Los Tiempos

El gobernador Rubén Costas admitió que no sólo el MAS y el Gobierno de Evo Morales han sufrido un desgaste, sino también el movimiento cruceño que abanderó la lucha autonómica y resistió frenando un proyecto político que iba a tener dimensiones “dantescas” para el país.

Costas estuvo ayer en Cochabamba, llegó como un feligrés más de la Virgen de Urkupiña para participar de la misa y se traslado hasta el cerro de Cota para llevarle unas piedras.

El Gobernador, antes de retornar a la capital cruceña, habló con Los Tiempos de los procesos judiciales que encara y su posible suspensión del cargo, de sus perspectivas políticas en el marco de la conformación de una nueva estructura político partidaria, de sus preocupaciones como autoridad y persona ante el incremento de la criminalidad y el narcotráfico en Santa Cruz.

¿Cómo está lidiando entre la gestión que debe cumplir como gobernador y su defensa en los juicios presentados en su contra?

-  No es nada nuevo, veíamos como una constante (los juicios) que iba a utilizar el Gobierno. Si hay algo que le molesta al Gobierno de Evo Morales es tener una oposición o gente que piense de forma diferente. Morales ha sido claro en muchas ocasiones cuando se ha referido a que no están de paso por el Gobierno, sino que han venido a quedarse. Todo proceso que concentra poder, puede llegar al autoritarismo y la historia nos enseña que esos autoritarismos, que se convierten en totalitarismo, son sumamente peligrosos, por eso no nos sorprende que eso suceda en el país.

El proyecto del MAS es concentrar todo el poder, ya tiene el Ejecutivo y Legislativo, nos quitaron la bandera de los dos tercios cuando negociaron la reelección del presidente Morales y a partir del Legislativo tienen la Justicia en sus manos. Aunque perdieron en los votos, igual impusieron autoridades judiciales, de ahí quienes estamos en la política y en la oposición decimos ¿a quién recurrir ahora?, a la corte celestial.

Pero en este siglo no hay posibilidades de que un proyecto de esa naturaleza dure, como sucedió en el pasado con los regímenes totalitarios, tanto de derecho como de izquierda, y la autonomía es la antítesis de ese proyecto; por ende, van a buscar descabezar a la oposición, cercenarnos los recursos para debilitarnos, lo han venido haciendo con los recursos del IDH, en este contexto, hacer gestión, más el tema de los juicios políticos a los cuales nos vemos sometidos, pues la verdad que no nos dejan tiempo para aburrirnos.

¿Esto ha incidido en el apoyo que le dio Santa Cruz en las elecciones?

- Es una gran responsabilidad, la gente quiere gestión, prosperidad para eso voto, y eso es lo que trato de hacer. Sin falsa modestia, el tener un apoyo de más del 70 por ciento en estos seis años, demuestra que han aprobado mi gestión, porque de la gestión política la gente se cansa, eso es lo que viene haciendo el Gobierno central, con tanta gestión política se olvidó de hacer una verdadera gestión, es decir atender la salud, la educación, reducir la pobreza, la corrupción y el narcotráfico. Eso es lo que está desalentando a la población.

Como tienen la justicia en sus manos, están ocupados de hacer juicios para descalificarnos. Yo tengo dos juicios políticos, por desacato, uno por haber dicho que si no hacemos algo en el país algunos lugares se van a convertir en ciudad Juárez (México), porque la mafia internacional del narcotráfico ya está en el país. Hoy vemos a mucha gente comprometida con el narcotráfico, incluso quienes son parte del Gobierno, y estamos viviendo ajustes de cuentas, crímenes horrendos. Lo que ya no tiene este Gobierno es legitimidad, cada día la pierde; contrariamente nosotros, además de legalidad mantenemos la legitimidad con el apoyo del pueblo.

Es el último gobernador opositor en funciones, ¿va a resistir hasta completar su gestión?

- Hemos resistido casi seis años y en los tiempos más difíciles, en algún momento este Gobierno tuvo todo el apoyo y la simpatía internacional, hubo una época de extraordinaria bonanza económica y no nos olvidemos que el país no estaba bien antes del MAS, la partidocracia hizo mucho daño y la gente estaba hastiada. El MAS tuvo una oportunidad de oro, de unirnos a los bolivianos y trabajar en lo que más se precisa y en esa época, nosotros sin ninguna estructura partidaria política hemos establecido resistencia heroica de todos los departamentos, de la gente que no comulgaba con el proyecto del MAS y se desalentó con el Gobierno, porque en lugar de encaminar un cambio verdadero, fue más de lo mismo y con más odio, rencor y desencuentros.

Son dos años que quedan, en los que el desgaste del Gobierno es claro, hay problemas internos serios en el MAS y hay un claro reconocimiento de la comunidad internacional de lo que en el  país lo que vivimos no es democracia. Ante esto hay despertar, una pérdida de temor  al amedrentamiento del MAS, de quienes piensan diferente.

Al parecer el desgate no sólo es del MAS y del Gobierno, sino también de movimiento autonomista.

- Yo opino que esa lucha de mucha valentía, de heroísmo de muchos hombres y mujeres e instituciones también tuvo su desgaste, hay que reconocerlo, pero podemos decir con inmensa satisfacción de que se paró un proyecto que realmente iba a ser de dimensiones dantescas en el país. El Gobierno del MAS consiguió desestructurar una oposición con toda una pantomima como fue el caso terrorismo, que sirvió para amedrentar al empresariado, la institucionalidad y chantajear. Eso se vio reflejado en un debilitamiento normal y común, pero hay algo que no debemos dejar de visualizar claramente, el sentimiento de la lucha por la libertad, la democracia y la verdadera justicia sigue latente e intacta.

El hecho de haber convocado y haber hecho reventar la plaza (24 de Septiembre) hace tres viernes, con unas 60 mil personas a una sola convocatoria,  es un hecho incuestionable de que la gente está con los mismos principios, la misma fuerza y, como decía, sin temor y miedo.

No hay una desestructuración institucional, lo que pasa es que en estos procesos hay desgaste, no olvidemos que el Gobierno tiene una serie de instrumentos para desprestigiar, desestructurar, descalificar y dividirnos, lo estamos viendo con el movimiento indígena. Pero hay que ver que en esto al Gobierno se le empieza a caer la máscara de la impostura, se dijo indígena y ahora maltrata a los indígenas y compra conciencias y los divide.

Entonces, si puede comprar conciencias, desestructurar un movimiento como el de los indígenas, no podemos descartar de que en Santa Cruz  haya habido una baja de intensidad este último año, pero hoy en día, al llamado y convocatoria, esa misma gente, con la misma fuerza y fortaleza, esta dispuesta a seguir defendiendo los principios de la democracia.

LIDERAZGO Y NUEVO PROYECTO POLÍTICO

Ante la arremetida del Gobierno, pareciera que los líderes cruceños desaparecieron y lo dejaron solo.

- No concuerdo con eso, si algo nos enseñó esta etapa de Bolivia es que en algún momento todos tuvimos que unirnos para detener un proceso que iba a hacer mucho daño al país; ahí tuvieron que intervenir los empresarios en la parte política, meterse la institucionalidad y el pueblo en general para luchar por la autonomía y la democracia. No olvidemos de que no había una estructura partidaria y lo que está sucediendo ahora es una decantación, los empresarios están trabajando en sus empresas y tienen el derecho democrático a apoyar a la tendencia que ellos profesen.

Las instituciones tienen que dedicarse a la parte técnica, si es una institución empresarial o productiva debe trabajar por el progreso del país. Pero ahora, más que nunca, se está viendo en esta transformación que para luchar por la democracia no hay otra forma que no sea con una estructura partidaria; entonces, lo que estamos viviendo más bien es el nacimiento y la construcción de un proyecto político nacional, de una democracia social que fue todo lo que nos unió anteriormente, pero que no estaba estructurada.

Ese es el temor del Gobierno, por eso son los acosos, los juicios y tratan de desestructurar y de que el último bastión de la oposición, en términos formales, que es la Gobernación de Santa Cruz, pueda caer con mi suspensión. Pero se están dando cuenta de que esto es imparable, la formación de una democracia social convertida en un movimiento nacional que rescata todo esa lucha de una década.

Entendiendo de que no podemos ser verdugos de nuestros verdugos y de que el país necesita de verdad un reencuentro, eso está sucediendo. Ahora  todo proceso que está en maduración tiene estos aletargamientos, no es falta de liderazgos; los líderes están, existen, nítidamente se los ve, no hay caudillismo, no nos confundamos, que es lo que sucede con el MAS.


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