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Ed. Impresa Dictadura de 7 AÑOS

A 40 años del golpe de Banzer, aún quedan incógnitas

Por Gustavo Rodríguez Ostria - Periodista Invitado - 21/08/2011


Hugo Banzer, luego de asumir el mando tras el golpe de Estado. - Los Tiempos  | Usuario

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Documentos develan misterios

El jueves 19 de agosto de 1971, la asonada civil militar contra el Gobierno del general izquierdista Juan José Torres comenzó en Santa Cruz, sede de la nueva burguesía agroindustrial, producto de la Revolución Nacional de 1952. La conspiración se había intensificado en los últimos días, de modo que las fuerzas gubernamentales dirigidas por Mario Rueda Peña, subsecretario del Ministerio de Gobierno, apresó a una treintena de personas, entre dirigentes de organizaciones empresariales, entidades regionales, militantes de la Falange Socialista Boliviana (FSB) y del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), de fuerte incidencia en la zona. 

Entre los detenidos figuraba Hugo Banzer Suárez, de 45 años, atrapado en la casa del exsenador del MNR e importante hombre público Dionisio Foianini. Banzer, que tenía el grado de coronel y comandaba el Colegio Militar, fue dado de baja del Ejército tras la fallida intentona de derrocar a Torres el 10 de enero de ese año.

La resistencia a apoyarlo, de fracciones del Ejército y la masiva movilización pulular, detuvo la intentona. Banzer se exilió en Argentina. Luego se trasladó a Paraguay, donde, con el cobijo de la dictadura del general Alfredo Stroessner, empezó a conspirar. A principios de julio cruzó la frontera paraguayo-boliviana, y se introdujo clandestinamente en Santa Cruz.

Fue recluido en el Polígono de Tiro de la policía; el resto fue a dar a la Dirección de Investigación Criminal (DIC) en la calle Independencia y a la seccional de El Pari. A las 15:30 Banzer y otros 16 presos fueron trasladados en avión a La Paz. Poco antes, una multitud estimada entre 3 y 4 mil personas de familiares y adherentes, se congregó en la esquina de la Prefectura, sobre la plaza 24 de Septiembre, demandando la liberación de los presos. Enfurecidas destruyeron la Radio El Pari, administrada por la Federación Universitaria Local. Luego atacaron la sede de los Fabriles y la Casa Central de la Universidad Gabriel Moreno y sede del rectorado, ubicada en la Plaza de Armas.

En el ataque a la universidad actuaron grupos armados de paramilitares, sobre todo de la FSB, dirigidos por Carlos Valverde Barbery. No tuvieron éxito de inmediato, pero como a las 18:45 coparon sus instalaciones. Dentro quedaron presos decenas de universitarios y profesores. Otro grupo, entre ellos varios sindicalistas y dirigentes universitarios, fueron detenidos entrada la noche en la iglesia de La Merced, donde buscaron vano refugio tratando de huir de la vecina sede de los trabajadores fabriles, también cercada por los golpistas.

Los presos fueron conducidos al edificio de la universidad. Allí los paramilitares los seleccionaron por su importancia. Los dirigentes más conspicuos trasladados al cuarto y último piso. Radios cruceñas, entre tanto, difundían proclamas contra Torres y su gobierno calificado de “comunista”.

Esa misma tarde, a las 17:00, la celebración de los golpistas en la Plaza de Armas de Santa Cruz fue estremecida por una explosión. Se afirma que una militante del ELN colocó un par de granadas en el segundo piso de la Prefectura, cerca del balcón donde se hallaba la plana mayor golpista, que no murió, aunque la onda dejó personas heridas.

En venganza, civiles armados se ensañaron con los presos en la universidad. Dispararon a mansalva sobre personas desarmadas, varias cayeron muertas y heridas. En la noche, el golpe estaba consolidado, tropas del Ranger, con asiento en Montero, ocuparon la ciudad al mando del coronel Andrés Selich Chop.

En la madrugada del 20, otras regiones como Cochabamba, se sumaron al pronunciamiento de civiles y militares de Santa Cruz. Sólo en La Paz, el gobierno de Torres mantenía un precario control.

El 21 en la tarde se libró la decisiva batalla en la Sede de Gobierno. Grupos de izquierda entre los que figuraban Marcelo Quiroga, Jaime Paz y Osvaldo Peredo y sumadas fuerzas del batallón Colorados, leales a Torres al mando de Rubén Sánchez, confrontaron con tropas militares que paulatinamente se iban sumando al golpe. Entre tanto, Banzer logró salir de su lugar de reclusión. Al atardecer, la suerte estaba decidida.

La superioridad militar y en poder del fuego del sector castrense y de civiles, que buscaban derrocar a Torres se impuso, a costa de decenas de muertos, heridos y detenidos.

La tarde del domingo 22, Banzer Suárez, asumió la presidencia. Se quedaría casi siete años, hasta el 21 de julio de 1978, cuando su delfín y también general, lo derrocó.

Documento traducido sobre el GOLPE

Resumen elaborado a posteriori por organismos norteamericanos, del proceso de toma de decisiones respecto al gobierno del general Juan José Torres, que se puede leer en history.state.gov


En junio de 1971, el embajador de EEUU en Bolivia, Ernest Siracusa V., expresó su preocupación a Washington que la falta de apoyo a los opositores al régimen militar anti-estadounidense y de tendencia izquierdista de Juan José Torres podría dejar la puerta abierta a los comunistas para ganar otro punto de apoyo en las Américas.


La CIA compartía la preocupación del Embajador. En respuesta a una petición de la Casa Blanca para un programa de acción política para detener la tendencia hacia la izquierda del régimen de Torres, se presentó una propuesta a la Comisión 40 de 410.000 dólares en fondos encubiertos para el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y líderes militares moderados, que se oponen al régimen de Torres. Los fondos fueron destinados a gastos de organización y una campaña de propaganda que utiliza medios impresos y radio y televisión bolivianos.


En julio de 1971, la Comisión 40 se reunió para considerar la propuesta. En respuesta al bajo interés del Secretario Johnson de que el Gobierno de los EEUU podría patrocinar un golpe de Estado, el Fiscal General John Mitchell, declaró que su comprensión de la propuesta era que el golpe era inevitable, y, por lo tanto, el apoyo encubierto debía ser dirigido, tan pronto como sea posible. Aunque la mayoría de la Comisión 40 votó a favor de aprobar la propuesta de acción encubierta, el Subsecretario U. Alexis Johnson indicó que objetaba la decisión hasta oír la opinión del embajador de Siracusa en la materia.


En un mensaje al Secretario Meyer, el embajador Siracusa indicó que él se opuso a la financiación encubierta de  410.000 dólares, caracterizándolos como "dinero de golpe de Estado", y sugirió que la inyección de una suma en el MNR, sería difícil de mantener en secreto. En cambio, el embajador sugirió que más beneficios podrían derivarse del aumento de la ayuda económica (en concreto, la ayuda económica al Gobierno de Torres) para que se estabilice, preservando así la influencia de EEUU con el régimen. A pesar de la oposición de Siracusa, la financiación encubierta fue aprobada.


En agosto de 1971, Arnold Nachmanoff, del Consejo de Seguridad Nacional, informó a Kissinger que la CIA había transferido fondos a un exmilitar involucrado en el complot de un golpe, y a otro oficial disidente. El dinero estaba destinado a disuadir la intención de otro inminente golpe y para "consolidar las relaciones" con figuras militares bolivianas.


Nachmanoff cuestionó la decisión de tener a la CIA pasando fondos directamente a figuras de la oposición y sugirió que si se revelaba el incidente podría desembocar en reclamos del Gobierno de EEUU de que estaban interviniendo en los asuntos de interés bolivianos. Indicó que no se procedería más con transferencias directas a los opositores de Torres sin el permiso explícito de Washington.


Dos días después, el general Hugo Banzer Suárez tomó el control del Gobierno de Bolivia a través de un golpe de Estado, y el resto de los fondos aprobados para apoyar a los opositores de Torres no fue necesario.


El 14 de enero de 1972, Siracusa informó al Departamento de Estado que gozaban de buenas y fructíferas relaciones con el gobierno de Banzer.


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