Tragaluz

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Luisa Siles, agorera de las letras

Por Redacción Central - Los Tiempos - 12/02/2006


Argentina. El personaje principal es un tarotista homosexual que está enfermo de sida. Todo el foco dramático se sostiene en este personaje, pero también se relaciona con otros dos : un psicólogo boliviano y la madre de un desaparecido. La historia abarca alrededor de 50 años. Comienza en 1956 y llega hasta el 2000, sin embargo el máximo pico narrativo sucede en la dictadura argentina a fines de los 70.

ED.- ¿Por qué escogió la dictadura argentina?

LMFS.- Porque la historia me la inspiró un amigo argentino. Es su vida pero obviamente está tamizada por la ficción. Él también era homosexual y tarotista. Murió de sida.

ED.- ¿Cuánto tiempo estuvo trabajando en la novela?

LMFS.- Entre tres y cuatro años. La comencé en La Paz pero me trasladé a Santa Cruz y no pude dedicarle todo el tiempo que quise. El manuscrito tiene 400 páginas y es la historia de tres personas que no se conocen y llegado un momento, ya que todos estamos sometidos al destino, se encuentran y se ayudan porque los tres se hallan en momentos cruciales de su vida.

ED.- ¿Cómo fue el proceso de escritura de la novela, ésta fue surgiendo espontáneamente o en algún momento llegó a ser traumática?

LMFS.- Yo creo que ninguna escritura es traumática, todo proceso de creación es maravilloso porque uno encuentra una veta en la que se comienza a imaginar, se hace acopio de recuerdos. Toda ficción está hecha de cosas que hemos escuchado y vivido o que nos ocurren personalmente. Es grandioso crear porque nos permite vivir otras vidas y nos permite ponernos en el lugar de otras personas.

ED.- ¿Usted se documentó para la escritura de esta novela?

LMFS.- Sí, no se pudo hacer de otra manera. Como una vez dijo Vargas Llosa: "no se puede mentir sin fundamento de causa". Uno no puede crear de la nada, para eso tuve que documentarme con historia argentina y con mapas de Buenos Aires porque parte de la novela transcurre en dicha ciudad.

Leí al respecto del oscuro mundo de los desaparecidos y de las cárceles en donde fueron condenados. Alguien me dijo que éste podría ser un tema trasnochado, pero yo no creo que sea un tema trasnochado perder a un ser amado, es un problema que continúa vigente, siguen habiendo detenidos y muriendo por estos horrores. Es bueno sacar esta cuestión a la luz para que no vuelva a suceder.

ED.- ¿Cómo dialoga su novela con otras escritas durante la dictadura, como es el caso de Operación Masacre, de Rodolfo Walsh?

LMFS.- No la he planteado exclusivamente como una historia sobre la dictadura. Se me apareció este personaje y lo planteé como es. Es una visión del homosexualismo que está muy presente en el libro y en la sociedad actual. No se trata de alabar ni de condenar, es simplemente mostrarlos como son, sin juzgar si son o no son promiscuos.

ED.- ¿Cómo conoció a esta persona en la que se basó el personaje principal?

LMFS.- Es un amigo argentino tarotista que conocí en La Paz. Le leyó las cartas a una amiga y me las leyó a mí, era un personaje extraordinario y divertido. En la novela aparece como era: una persona encantadora y llena de vida.

ED.- ¿Le comentó la idea que tenía de hacer una novela basada en él?

LMFS.- Yo le comenté, sí, porque nos hicimos muy amigos y él me relató las experiencias que tuvo. Yo le dije que eran muy interesantes y que se debía contar su historia. Así nació. En realidad las historias son un pretexto que un escritor tiene para contar cosas. Tienes una historia pero en realidad hay miles detrás que surgen y con las cuales enriqueces el libro.

ED.- ¿Usted necesita referentes reales para hacer ficciones, dado que tanto en su primera novela como en ésta recurrió a ese método?

LMFS.- Los necesito. Yo admiro mucho a los escritores como Saramago que son capaces de crear, al parecer, maravillosas historias de la nada. Yo necesito referencias de personas cercanas para que funcione.

ED.- En ese sentido, ¿la ficción sería una vía distinta al periodismo de investigar un hecho?

LMFS.- Claro que sí, y no sólo de investigarlo, también de enriquecerlo.

ED.- ¿Cómo se relaciona El agorero de sal con El beso de la mujer araña, de Puig: un clásico que tiene como referentes dos temas de su novela, la homosexualidad y la dictadura?

LMFS.- Es una novela muy linda, pero yo no quisiera encasillar mi novela dentro de un género gay, ya que sería desmerecerla. En realidad toca temas humanos universales, como temores y realidades. La de Puig es una hermosa novel, pero la mía no tiende a juzgar, sólo a retratar los sentimientos de estos personajes.

ED.- ¿Concretamente cuál es la relación de este personaje homosexual con la dictadura?

LMFS.- Él no vivió la dictadura de una forma directa, sino que es cuidado por la madre de un desaparecido. Lo cuida cuando estaba muy enfermo y no era aceptado por su familia porque estaba enfermo de sida y en esa época era una enfermedad monstruosa y desconocida. Esta mujer, como perdió un hijo de una forma tan terrible, se aferra al personaje, lo cuida y lo acompaña. Es una prueba constante de amor al hijo perdido y al amante.

La novela trata de distintos tipos de amor.

ED.- ¿Cuáles son sus escritores esenciales?

LMFS.- Augusto Céspedes, lo admiro increíblemente. Me gusta mucho el gran ícono Gabriel García Márquez y todo el boom latinoamericano. Me encantan los españoles actuales como Arturo Pérez Reverte y Javier Marías.

ED.- ¿Siente a esos escritores próximos en esta novela?

LMFS.- No, no creo que nadie me haya influenciado, son cosas que uno tiene dentro. Con las lecturas uno se va enriqueciendo. Yo soy nueva en este oficio, así que trabajo de una forma instintiva.

ED.- ¿Cómo se ve dentro de la tradición boliviana, qué escritores le gustan?

LMFS Leo pocos escritores bolivianos. Me gusta mucho Edmundo Paz Soldán.

ED.- A la hora de hacer balance, ¿cómo compara este trabajo con el anterior?

LMFS.- Son muy diferentes. El diablo y la mujer que vuela era mi primera aventura y la escribí de una forma muy tímida. Ahora siento que he crecido, me volví más osada, investigué distintas técnicas, intenté jugar con los tiempos. La primera novela es lineal y muy sencilla en ese sentido; sin embargo, es una novela a la que le tengo mucho afecto.

ED.- ¿Tuvo más libertad al escribir una novela que no es estrictamente histórica?

LMFS.- Tuve más soltura porque la narración no dependió tanto de la ambientación. En una novela de época te preocupan mucho los detalles que existieron, por eso la investigación es más ardua.

ED.- Incursionó tarde en la literatura, ¿a qué se debe?

LMFS.- Sí. La razón es básicamente porque me dediqué a vivir. A mis treinta y tantos años decidí que era tiempo de escribir porque siempre me gustó, aunque no encontraba el tema y no sabía por qué lado arrancar. No es tarde porque ahora se me agolpan las cosas, ya estoy trabajando en un nuevo proyecto, una novela ambientada en la Revolución del 52, se llama Doña sol y trata de un personaje conmovedor.


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