Tragaluz

Viernes 19 de septiembre del 2014. Actualizado a las 11h09 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa ¿Por qué muchos cuentos antiguos han sobrevivido hasta nuestros días? ¿Por qué ejercen un profundo atractivo tanto en los niños de antaño como en los niños de ahora, dónde radica su fuerza, su fascinación?

El reino de los cuentos desconocidos

Por Jenny Pavisic - Periodista Invitado - 12/07/2009


Una ilustración del cuento Pulgarcito, de Gustav Doré. - Los Tiempos Foto | Los Tiempos

Una ilustración del cuento Pulgarcito, de Gustav Doré. - Los Tiempos Foto | Los Tiempos

“Érase una vez un rey muy poderoso, cuyos dominios se extendían en todas direcciones más allá del horizonte, poseedor, además, de riquezas que sobrepasaban todo lo imaginable.


Este soberano tenía una esposa que por desgracia murió, llenándole de gran desconsuelo su fallecimiento. Semejante pena fue motivo de que el rey se encerrase ocho días enteros en un pequeño gabinete, en donde se golpeaba la cabeza contra los muros, de tan afligido como se hallaba, lo cual hizo que se temiera por su vida.  Para evitar males mayores se pusieron entonces colchones entre los tapices y los muros, de suerte que si él se golpeaba no se hiciese ningún daño.


Ante la situación creada, todos sus súbditos resolvieron ir a verle para decirle que podían mitigar tanta tristeza. Así pues prepararon discursos graves y serios los unos, los otros agradables y hasta divertidos, pero ello no hizo ninguna impresión en su espíritu pues el rey apenas escuchaba lo que para su bien le decían. Finalmente se presentó ante el soberano una dama cubierta de velos negros, con una capa, y el triste hábito de los duelos, y llorando y sollozando tan fuerte y alto, que el rey se quedó muy sorprendido.


La dama le dijo entonces que no venía como los demás a disminuir su dolor, sino a aumentarlo, porque nada era más justo que llorar a una buena esposa, ya que ella, que había tenido el mejor de todos los maridos, no dejaría de verter lágrimas mientras tuviera dos ojos en el rostro, y para confirmarlo, redobló sus lamentos de desesperación, a lo que el rey, siguiendo su ejemplo, la imitó.


Debido a que ambos eran viudos el monarca simpatizó prontamente con ella y se entretuvo contándole las bellas cualidades de su querida difunta mientras que la dama le refería las de su amado esposo, y hablaron tanto y tanto que ya no supieron de que más hablar sobre su dolor. Y cuando la astuta viuda vio que el tema estaba agotado, levantó un poco sus velos y el afligido soberano recreó la mirada contemplando a aquella pobre mujer inconsolable de sonrosado cutis, que abría una y otra vez con la mayor inocencia, sus grandes y hermosos ojos azules orlados de largas pestañas negras.

El rey la contemplaba con mucha atención y poco a poco empezó a hablar menos de su esposa fallecida hasta que al final dejó de mencionarla. Momento que la viuda aprovechó para confiarle que ella deseaba llorar siempre a su marido, a lo que el rey le pidió no hiciese eterna esa pena. En resumen, el monarca hallábase tan deslumbrado que contrajo matrimonio con ella y el negro luto se cambió en verde y en color de rosa, pues está visto que es necesario muy a menudo conocer la debilidad de las personas para entrar en su corazón consiguiendo todo lo que se desea”.

Así inicia El pájaro azul,  uno de los maravillosos cuentos salidos de la pluma de  Madame D´Aulnoy, escritora francesa contemporánea de Perrault, quien a finales del siglo XVII contribuye al florecimiento de los cuentos de hadas dentro de la corte francesa. Los llamados cuentos de hadas, hacen referencia a una de las formas más antigua de la literatura popular, sobrevivientes de los relatos que los hombres traían, llevaban, transmitían de generación en generación, y que hoy llegan hasta nosotros a través de importantes recopiladores.

CURSO

Desde el martes 14 y a lo largo de cinco sesiones, la psicoanalista Jenny Pavisic, impartirá el curso “Erase una vez un reino de cuentos desconocidos. Lectura y análisis de cuentos clásicos del acerbo infantil”.
Cupo limitado. Informes al teléfono
4 22 49 85.


Últimas noticias

En Vídeo