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Ed. Impresa PREMIER | Masivo estreno de la película nacional dirigida por tres directores: Martín Boulocq, Sergio Bastani y Rodrigo Bellott

“Rojo, Amarillo, Verde” flamea en lágrimas de mujer

Por Rojas Heredia Jackeline - Los Tiempos - 14/10/2009


Martín Boulocq (der) junto a los actores del filme, ayer durante la preentación. - Rocha José Los Tiempos

Martín Boulocq (der) junto a los actores del filme, ayer durante la preentación. - Rocha José Los Tiempos

Ambicioso proyecto plasmado en cinta fílmica. Tres historias, tres maneras de narrar diferentes y tres visiones intentan englobar una sola idea: Bolivia.

Anoche, ante una masiva concurrencia de invitados, entre cinéfilos, escritores y el equipo de producción de la película “También la Lluvia” –próxima a filmarse en Cochabamba–, se estrenó el filme “Rojo, Amarillo, Verde”, de los directores bolivianos: Martín Boulocq, Sergio Bastani y Rodrigo Bellott.

La Patria, recreada tantas veces en la mente del hombre, es proyectada otras a través de una obra artística cuyo autor masculino no se agota en delinear; es también creación y recreación que nuevamente se presenta a través de tres pares de ojos en un mismo lente, la cámara.

Y el camino de la obra inicia por el primer color de la bandera, el rojo. Rojo, historia dirigida por Martín Boulocq, presenta a Pilar, una mujer a quien el abismo del cáncer le abre la tierra a sus pies. Nada extraño cuando de repente se extrema el cariño y el cuidado para el ser, a quien se sabe perdido y la soledad que siente ese ser que prevé la muerte en cada instante y en cada gesto de lástima.

La escena de la ducha, el espejo, la herida mueven la fibra femenina de la identificación; sin embargo, tanto dolor, tanta impotencia a través del rostro tensionado de la actriz no convoca a pensar en un país, sólo una historia femenina, en la historia de una familia marcada por una circunstancia, y la narración se alimenta de la luz fría del blanco, las sombras, la noche, en contraste con ese rojo vestido de Pilar, que lejos de dar vivacidad a la secuencia de cuadros, se relacionan más con la sangre preludio a la muerte. Boulocq se ayuda con otro recurso más: El narrador. Amarillo, dirigida por Bastani. ¿Otra manera de narrar? ¿Cine arte? ¿Las palabras las da el espectador?

Miles de interpretaciones y estamos de nuevo frente a un niño con una polera amarilla. Un chiquillo inquietante, está sin estar junto a su madre. Está y se va.

¿Y Bolivia dónde está? Obviamente en esos caminos andinos, en esa melancolía del viento y el pastoreo de animales. La contradicción de lo andino, tristeza en oposición con la alegría del oriente… apenas un atisbo. Eso sí, cuadros estéticamente bien definidos y una calidad de imagen que demuestran buen uso técnico. ¿Se le habrá olvidado la historia?

Verde, la última franja de la bandera y la última visión, una especie de “Sprite zero”, helado y refrescante. Un cuento “bien contado” y quizá el merito no sea tanto del director Rodrigo Bellot, es más del escritor Rodrigo Hasbún. La historia es redonda y es verde, es Santa Cruz y su bandera, su música, su alegría, sus campos y la simpleza de la vida; sin embargo, es verde también por la envidia, los celos y el exceso de ego. ¿La manzana de la discordia? La mujer, la Madre, la Patria.

En concreto, tres historias enlazadas por la figura femenina y un final de los tres rostros de las protagonistas y las lágrimas.

Directores jóvenes y osados… ¿Lograron su fin?

La película aguarda por las respuestas del público.

 

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