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Aguaragüe, una reserva en riesgo

Por Mónica Oblitas y Rafael Sagárnaga Para ¡OH! y Día D - Los Tiempos - 2/05/2010


Aguaragüe, una reserva en riesgo - Mónica Oblitas, Rafael Sagárnaga y Sub Prefectura de Tarija   Los Tiempos

Aguaragüe, una reserva en riesgo - Mónica Oblitas, Rafael Sagárnaga y Sub Prefectura de Tarija Los Tiempos

ECOCIDIO  |  Una de las reservas naturales más importantes del Chaco tarijeño, está siendo destruida sistemáticamente por varios factores que no son controlados por ninguna institución. Las comunidades que habitan en el Aguaragüe están siendo seriamente afectadas.

Su belleza y generosidad aún no le han servido de nada, por el contrario, parecen convertirse en su pecado. El Aguaragüe, la serranía ante la que se abre todo el horizonte chaqueño, se muestra demasiado rica. Y sus riquezas hoy le cobran factura. En la zona se la apoda el “segundo Cerro Rico”, aludiendo a Potosí, y se recuerda que la economía del país depende fundamentalmente de lo que se exporte desde el Aguaragüe.

Verde y boscosa, cargada de vida, esta terraza natural es la última formación de la Cordillera de los Andes. Los elementos que la componen son constantemente agredidos. Los incendios forestales y los traficantes de madera arrasan con la flora y la fauna. Las obras civiles y la prospección hidrocarburífera carcomen y quiebran las capas del subsuelo. Los pasivos petroleros impregnan el aire y las rocas. Y en una suma fatal, cenizas y restos, explosiones, perforaciones y chorros de petróleo matan las aguas que dan vida al Aguaragüe.

Visitamos esta Serranía, declarada hace una década Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado, tres veces en un semestre. En cada oportunidad no resultó difícil comprobar una virtual feria de la destrucción.

Subir hacia el pico principal del Aguaragüe, por la carretera que une Yacuiba con Caraparí, permitía descubrir los efectos de las llamaradas. Parpadeantes focos ígneos destacaban en la lejanía.

Entre septiembre y diciembre, los pies de montaña reiterativamente se convirtieron en algo muy parecido a una zona de guerra. Humo, polvo, vehículos que llegan aceleradamente, tropas militares, bomberos, ambulancias, personal reclamando provisiones y equipos para combatir el fuego. Comunicaciones radiales que reportan la situación en los lugares más críticos hablaban también en tono de angustia y catástrofe.

Afortunadamente, pese al peligro, no se registraron casos graves entre los efectivos del Regimiento Aroma, la Escuela de Cóndores, la Policía, la Montada, la Prefectura o el SERNAP (Servicio Nacional de Áreas Protegidas). Pero sí se respiró muerte y dolor. 

EL FUEGO

“Se quemó toda tipo de flora. Vimos muchas víboras carbonizadas, también liebres, reptiles y quirquinchos. Nos conmovió especialmente cuando observamos salir de las llamaradas a un zorro ardiendo”, señaló Harold Nagel, responsable de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Subprefectura Gran Chaco. La imagen del zorro huyendo del fuego con el pelo en llamas parece una alegoría viva que resume el drama de la Serranía. Aguaragüe en guaraní significa “pelo de zorro”. 

Nagel realizó sus declaraciones mientras organizaba la provisión de alimentos y gasolina para un nuevo grupo de uniformados y funcionarios “apaga incendios”. 

El 15 de octubre era posible observar, desde cualquier punto de la ciudad de Yacuiba, los fuegos que se habían iniciado un mes antes. Arrasaban ya con 1.450 hectáreas rebosantes de vegetación y fauna. Así lo establece el informe del SERNAP. Para la segunda visita de los periodistas de ¡OH!, el 12 de noviembre, el área calcinada casi se había duplicado.

“¡Pobres bichitos! -dice un guardaparques del SERNAP al referirse a la fauna- los incendios destrozan nidos, madrigueras y sus rutas naturales de migración. Estas zonas recuperan su aspecto a veces en dos o tres años, pero ya no es igual”. La intervención antrópica en toda el área, actividades ganaderas, incendios, prospecciones petroleras y desmontes para cultivos de maíz y otros cultivos temporales, han causado alteraciones irreversibles en la fauna de la región. Según la Superintendencia Forestal (1998), las especies amenazadas y en peligro de extinción en el Chaco boliviano son: jaguar, gato montés, iguanas, yacarés, perdices, charatas, anta y chancho de monte. 

Hasta el 31 de ese mes, el SERNAP contabilizó nueve incendios. Siete de ellos destruyeron un total de 3.064 hectáreas. De otros dos, en la zona de Villamontes, aún no se ha logrado calcular la superficie destruida. Los fuegos convirtieron en descampados de ceniza blanca, leños de carbón y tierra lo que fue espeso bosque.

La lucha resultó ardua, baste recordar que la temperatura ambiente supera los 40 grados centígrados en el Chaco. De acuerdo a los informes prefecturales y del SERNAP, las quemazones duraron entre 4 y 20 días. Un mínimo de 80 y un tope de 180 personas tuvieron que ser movilizadas.  

A momentos los esfuerzos resultaron insuficientes y se evidenció la falta de equipo para este tipo de emergencias.

“Un incendio se inició en el lado argentino el 2 de octubre. Duró 20 días. Entonces apareció en el cielo un helicóptero hidrante, pero sólo trabajó al otro lado de la frontera”, relata Augusto, un poblador que recuerda la agitación de aquellos días. Afortunadamente, la lluvia apagó aquel fuego en el lado boliviano el 22 de octubre. 

A partir de noviembre las lluvias generaron otro tipo de preocupación: “Las aguas arrastran cenizas y otros materiales hacia el Picacho y Busuy. De allí gran parte de la población de Yacuiba capta el líquido elemento para su consumo. Tocaba movilizarnos para tomar medidas de mitigación. También existe el riesgo de aludes como el que en 2008 castigó a Tartagal”, explica Nagel.

En todos los casos los incendios se iniciaron a partir de la tozudez de grupos de colonos que preparan sus terrenos para la época de siembra. Para ello la vía más expedita, y contaminante, implica quemar pastizales. El problema es un eslabón en la cadena de agresiones que en años pasados avanzó hacia el Aguaragüe. A medida que las obras civiles y los proyectos petroleros abrían y dejaban sendas y campamentos, nuevos grupos de personas ingresaban al parque.

De acuerdo al informe del SERNAP, los incendios afectaron en términos de distribuciones y abundancias de algunas especies de flora prominentes como el Cebil (Anadenanthera columbrina) el nogal (Juglans australis) la tipa (Tipuana tipu) el barroso, (Blepharocalyx salicifolius), el cedro (Cedrela lilloi), los tajibos (Tabebuia spp.), entre otras. Éstas se encuentran categorizadas con algún grado de amenaza o tienen características comerciales. Un elemento de afectación importante es la pérdida de plantines de las diferentes especies. Estos elementos resultan esenciales dentro el proceso de regeneración del bosque.

TRACTORES Y CONSTRUCTORAS

Claro, las obras civiles en sí mismas marcan el otro gran problema. Tras bordear el picacho del Aguaragüe y llegar a Caraparí, Román Gómez, un capitán guaraní, nos muestra un claro ejemplo. Parte de las regalías de la explotación gasífera en la zona se han invertido en la construcción de la carretera asfaltada que, cruzando el Aguaragüe unirá Yacuiba y Caraparí. Y “cruzar” se convierte en la palabra de la polémica.

En el tramo Caraparí - Campo Pajoso se ha previsto perforar la montaña y abrir un túnel de 1.200 metros. Se halla a la altura de la cota 900, precisamente donde empieza el territorio del Parque Nacional. Cortará la parte neurálgica de la Serranía. Los vehículos evitarán así laderas y pendientes peligrosas. El proyecto cuenta con el financiamiento respectivo (87 millones de bolivianos), estudio a diseño final, la predisposición de las autoridades y la presión de transportistas y organizaciones sociales.

Sin embargo, el boquete carretero podría destruir acuíferos clave para el Área Protegida. Una batalla legal ha entrabado el proyecto. Ni la Prefectura, hasta septiembre de 2009, ni la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), hasta el presente, lograron aún la licencia ambiental del Viceministerio de Medio Ambiente y Biodiversidad. Según registros de la ABC, ya se han rechazado hasta cinco fichas de solicitud de licencia. 

La traba es significativa.

“No hay ningún estudio, que yo conozca, acerca de los flujos de aguas subterráneas en el parque. Yo entendería que antes de que se construya el túnel, debería hacerse ese estudio para conocer cuál será el impacto que tendrá”, señala Rodrigo Ayala, Director de la Organización ambientalista Prometa.

Gómez añade: “Nosotros, los guaraníes, estamos de acuerdo con el progreso de la región en que vivimos. Pero progreso no pueden significar daños irreversibles al medio ambiente. Eso es suicidio. Ya tenemos experiencias tanto con el Gobierno como con prefecturas, alcaldías y especialmente las empresas petroleras donde sólo les interesa ganar. Destruyen esto y se van. ¿Un túnel de semejante tamaño, en el centro mismo del Aguaragüe  a dónde nos puede llevar?”.

Los dirigentes y guías guaraníes nos invitan entonces a visitar obras frustradas o mal hechas para constatar denuncias más allá de los papeles y las palabras. La presa Caigua con sus aguas turbias y escasas parece dar fe de la oferta.

“Acá la gente ya no puede ni lavar ropa. Hay que hasta esperar agua de cisternas. Antes le bastaba ir a las vertientes y riachuelos, y así tenerla para todo uso, de la manera más natural”, dice uno de los guardaparques del SERNAP.

EXPLOSIONES Y PERFORACIONES

Pero, sin duda, las cicatrices más notorias del Aguaragüe se hallan en áreas petroleras. Basta visitar la zona de Sanandita realizando un viaje que dura 45 minutos. A las 06.00 de la mañana del 10 de abril  partimos  desde Yacuiba  e ingresamos hacia la quebrada de Aguairenda.  Danir Vaca, el Director del Área Protegida, dos de los tres únicos guardaparques de esta dependencia y dos guías guaraníes nos acompañaron hasta el lugar. Al final de la senda carretera, los guías advierten que el agua ha empezado a disminuir en todas las quebradas desde hace varios años. El lugar se muestra aún exuberante en vegetación y cruzado por arroyos cristalinos del cause del río Cororoy.

“Sólo a la vista”, aclara don David Benitez, uno de los guías. Luego, corta unas ramas,   se acerca a una parte estrecha y arma un pequeño dique. “Esperen unos minutos y van a ver lo que pasa”,  nos advierte. No transcurren ni tres, y donde el agua se acumula empieza a formarse un remolino aceitoso que descompone los colores de la luz. El agua traslada petróleo.

Iniciamos el ascenso hacia el “ya remediado” pozo Sanandita X3 (SAN X3). La quebrada se muestra aún plenamente tropical, pero el aire ya no. Huele a alquitrán o algún tipo de diesel. “Hace unas semanas vino una delegación de cívicos del norte de La Paz. Un poco más arriba ya hubo dos que se descompusieron y al retornar se pusieron a vomitar por el olor”, recuerda Vaca.

Unos turriles para almacenar el combustible y otros para la llegada de cisternas de agua se ubican en algunos recodos del trecho. Poco después mangueras perforadas de tres pulgadas se cruzan por la senda. Dejan negros manchones. Algunas desembocan en caños quebrados y el petróleo chorrea hacia los ríos. Desde las orillas se puede observar pedrones de dos metros de alto cubiertos por la espesa sustancia negra.

Y tras casi 40 minutos de caminata, el Sanandita X3 olvidado, con su contenido que rebalsa sin tregua. “Como éste hay 12 pozos sólo en esta zona de Sanandita Sur. Cada vez es peor, algunos han explotado y dejado grandes manchas por acá. Esto sabe Yacimientos (YPFB).

Yo he ido a reclamar y a avisar allá, vienen a visitar desde hace años, pero no arreglan. Los animales, las vacas de aquí, ya no quieren beber el agua. Algunos en su desesperación hasta buscan modos muy raros para recién animarse y sumergen casi su cabeza. Los que llegan de otras zonas las huelen y se van”, explica don David Benitez.

Benitez ha sido guía del lugar hace más de 20 años. Ha conducido desde delegaciones de ingenieros extranjeros hasta a los célebres satinadores de la cercana Escuela de Cóndores. Transita la región cada semana.

“Éste pozo afecta a la comunidad de Sanandita Viejo. La gente a veces consume esta agua y le hace mal. Otras veces preferimos no consumirla hasta durante tres días”, explica Martín Cárdenas, un dirigente vecino del lugar. El agua baja hacia las poblaciones de Sachapera y Soto. Se estima que hasta 500 personas podrían estar afectadas.

LAS RESPONSABILIDADES

Consultados sobre el caso, el Director de la Unidad de Gestión Ambiental del Ministerio de Hidrocarburos, Omar Quiroga, y la jefa de prevención de esa repartición, Lourdes Calla, explicaron que la definición de responsabilidades entre las transnacionales petroleras y YPFB ha impedido que se realicen adecuadamente los trabajos de remediación ambiental hasta la fecha. “Hay susceptibilidad hasta de acercarse a la zona por el hecho de que eso podría implicar una aceptación por parte del Estado a las malas labores que realizaron las petroleras”, explicó Calla. Lamentó además “que los reclamos hayan sido tan fuertes contra este Gobierno y no así a los anteriores”. Sin embargo, ya el libro “Agua”, publicado por el PIEB en el año 2003 reflejaba el problema y las demandas sobre los pasivos en la región.     

El Sanandita X3 se constituye en la cercana muestra de casi 40 años de explotación petrolera y olvido de los denominados pasivos ambientales. Pero ese pasado que contamina constantemente resulta sólo parte, y no la mayor, de las preocupaciones de la zona.  Según informaron a ¡OH! funcionarios de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos  (YPFB), tres empresas, Petrobras, Petroandina y British Gas (BG) se aprestan a realizar labores en el Aguaragüe. Danir Vaca confirmó que recibieron tres solicitudes  para actividades de exploración. Éstas se convertirán en un virtual bombardeo sobre la serranía. “Sólo un bloque suele implicar 6 mil detonaciones de dinamita a profundidades de 12 y hasta 20 metros”, señala Vaca. Expertos consultados, como el ex ejecutivo de YPFB y ex viceministro de Hidrocarburos, Jorge Tellez, confirmaron que la labor tiene dichas características.

De acuerdo al plan mínimo de proyectos 2010 de Yacimientos, sólo la empresa Petroandina (YPFB y PDVSA) trabajará cuatro bloques: Iñau, Iñiguazú, Aguaragüe sur A y Aguaragüe sur B. El área de trabajo, por ejemplo, de Iñau suma 500 kilómetros para una prospección sísmica del tipo 2D.

Consultado sobre los proyectos de exploración de las tres empresas, el vicepresidente de YPFB, Juan José Sosa, confirmó simplemente los datos obtenidos en relación a Petroandina.

TRÁFICO DE MADERA

Al salir de la quebrada de Aguairenda e ingresar en la carretera Yacuiba - Villamontes, desde el vehículo se observa otro de los castigos que sufre el Aguaragüe. Son las 10.00 de la mañana y un camión, a pleno sol y libertad, transporta madera recién cortada en el área protegida.  Tras detener el vehículo y amonestar al conductor, Danir Vaca y los guardaparques aseguran que el saqueo es constante. “Debe haber casos cada noche. Se llevan lapacho, quebracho, quina, cedro y roble. Hemos hecho denuncias a la Autoridad de Bosques (ABT). Ha habido casos infraganti en los que se debía proceder a decomisos de camiones y equipos, pero no ha pasado nada”, asegura el funcionario.

En Yacuiba el responsable regional de la ABT, Jorge Luis Castillo, explicó que sólo se tiene en proceso tres casos de la zona del Aguaragüe. “No decomisamos ningún camión, porque eran volúmenes menores “, explicó.

“El Aguaragüe tiene una defensa natural que es su poca accesibilidad, pero esta defensa, por efecto de la exploración petrolera, ha ido desapareciendo porque la empresas abren sendas, y esas sendas son utilizadas por quienes hacen explotación ilegal de madera.”, explica Rodrigo Ayala.

“Hemos hecho denuncias sobre la extracción ilegal de madera que sale del área protegida constantemente, pero las autoridades no toman cartas en el asunto. La ABT no hace nada, tampoco la prefectura ni el municipio. Estamos permanentemente en lucha de concientización, pero las autoridades no toman el asunto en serio. La ABT es testigo y conoce perfectamente la situación, tiene varias denuncias. Pero no hay nadie que haya ido a la cárcel. Son cómplices en la destrucción de nuestro parque.”, dice Justino Zambrana, Presidente de los Capitanes del Pueblo Guaraní.

Al abandonar el Aguaragüe, alguien menciona que en el parque también actúan cazadores. Un tema añadido para el que ya a nivel nacional el descontrol es proverbial.

En Tarija, consultados por EL NACIONAL - DÍA D, los asambleístas nacionales que representan al departamento se mostraron ignorantes o indiferentes sobre los problemas de la serranía más codiciada del país. Lo propio sucedió con varios responsables de la Prefectura. “¿Indiferencia?, parlamentarios y Prefectura desconocen el problema de los guaraníes”, tituló EL NACIONAL en su nota de apertura del 20 de abril.
En La Paz, tras los recientes reclamos guaraníes y weenhayeks en la Cumbre de los Pueblos, se anunció que una Comisión Parlamentaria visitará la zona en las próximas semanas.

Hace 10 días, remitimos cartas de solicitud de información sobre los daños ambientales en el Aguaragüe al Ministro de Hidrocarburos, los presidentes de la ABC y YPFB, así como la ABT. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta alguna.

El silencio parece completar un virtual manual o una antología sobre como agredir un Parque Nacional sin que importen las consecuencias.

Justino Zambrana*:
 “Las petroleras no van a ingresar al Parque Aguaragüe”

¡OH!:  ¿Qué ha hecho el pueblo guaraní ante lo que ocurre en el Parque Aguaragüe?

Nosotros hemos mandado cartas al gobierno, específicamente al Ministro de Hidrocarburos y al Presidente de Yacimientos, por los impactos ambientales que están ocurriendo en el Chaco y al mismo tiempo por la política de hidrocarburos, pero lamentablemente el gobierno ha tratado de minimizar el problema, de no escucharnos y ha seguido trabajando.


Han ingresado varias empresas petroleras y nosotros hemos visto, muy molestos, que las comunidades no soportan la contaminación de los pasivos que caen a las quebradas, especialmente lo que es Sanandita o la Quebrada de los Monos. El gobierno nunca ha dado importancia a lo que nosotros pedimos.

¡OH!:  ¿Cuál es la importancia del Parque Aguaragüe para las comunidades indígenas?


El pueblo guaraní es el administrador del Parque Aguaragüe. A nosotros nos interesa este parque porque nos da agua, nos da la vida, pero el gobierno está muy interesado en ingresar sin tomar en cuenta qué función cumple esa área, especialmente para los chaqueños. El Parque Aguaragüe nos da vida con sus bolsones donde se almacena agua, y el beneficio no es sólo a nivel del Chaco. Estamos preocupados con todos estos cambios que hoy ocurren en el país y en el planeta, donde en muchos lugares ya no hay agua.

¡OH!:  ¿Cuál es el estado de las negociaciones con el gobierno?


Finalmente pudimos hablar con el gobierno gracias a una gran marcha que hicimos desde Yacuiba hasta Villamontes. El señor Ministro nos dijo que la actividad petrolera no trae ninguna consecuencia, y no afecta al medio ambiente, ni afectará el agua. Es ridículo. Nos dijo que más bien somos nosotros, los indígenas, los que contaminamos.


No hemos llegado a un ningún acuerdo con el gobierno, hemos tomado un cuarto intermedio. Hemos sacado una resolución y de nuevo nos vamos a sentar con el gobierno, pero somos claros, las empresas petroleras no van a ingresar al Parque Aguaragüe porque es un recurso natural que estamos defendiendo no sólo como pueblo guaraní.

¡OH!:  ¿Qué sucede en cuanto a las obras civiles?


También hay obras civiles que se están construyendo al interior del parque sin tener un estudio del impacto ambiental, por ejemplo el túnel del Parque Aguaragüe: están destruyendo nuestro parque sin ningún estudio. Nosotros no conocemos ninguno, tampoco sabemos qué garantías nos van a dar si se hace ese túnel. Se hacen represas al interior del parque, que están contaminadas. Son trabajos realizados por la Prefectura, por ejemplo la represa Caigua. Hay lugares, como esta represa, que están tan contaminados que ni siquiera se puede lavar la ropa. La gente que antes tenía agua potable, ahora toma agua de la cisterna.


Las obras que vayan a realizarse deberían ser de conocimiento de las comunidades, que viven al interior del parque. Pedimos respeto a nuestro derecho ancestral como pueblos indígenas. Es hora de saber la verdad de las cosas y de lo que va a pasar hacia el futuro.

¡OH!:  ¿Quiénes son afectados?


Son varias comunidades, hablamos de tres municipios, Yacuiba, Caraparí y Villamontes. El parque está al medio. Nosotros estamos haciendo conocer nuestra posición como pueblos indígenas no sólo a nivel nacional sino también internacional.
Queremos que los derechos de la Madre Tierra se pongan en práctica.

¡OH!:  ¿Qué sucede en cuanto a las explosiones sísmicas?


La detonación de dinamita nos trae graves consecuencias y la pérdida del agua. Un proyecto solamente, de los muchos que hay, tiene 6.000 detonaciones dentro del Parque Aguaragüe. Imagine la magnitud del daño ecológico que ocasionarán. Si hablamos de los otros proyectos el daño aumenta.


Nosotros no tenemos información oficial, pero sabemos con certeza que esto es así. Nunca nos han consultado ni nos han informado, pero por ejemplo ya han comenzado a abrir caminos sin el consentimiento del pueblo.

* Justino Zambrana es Presidente de los Capitanes del Pueblo Guaraní.

 

Rodrigo Ayala*:
“El colapso se va a dar”

¡OH!:  ¿Cuál es la importancia del Aguaragüe a nivel ambiental?


El Aguaragüe es ambientalmente muy frágil. Es una zona importante porque combina dos ecosistemas de transición, tiene Chaco en la parte baja y tiene una parte de selva de montaña en lo alto. Esta es lo que se denomina una fábrica de agua, porque va absorbiendo la humedad de las nubes y esa agua va fluyendo hacia abajo durante todo el año, es por eso que la característica del Chaco tarijeño es que es muy rico en comparación a los de Santa Cruz o Chuquisaca, justamente por este efecto esponja que tiene el Aguaragüe.  Por eso a pesar de que el Chaco tarijeño es mucho más pequeño que el cruceño, en él vive la misma cantidad de gente. La tierra es mucho más fértil y rica.

¡OH!:  ¿Cuáles son los problemas ambientales por los que atraviesa?


Pese a que es una zona muy importante a nivel ambiental, también lo es en cuanto a la prospección, explotación y transporte de gas e hidrocarburos. Lo que siempre se ha sabido es que estas causan fuertes impactos, alteran las aguas superficiales y casi con toda certeza, porque no se han hecho estudios al respecto, también alteran las aguas subterráneas.


El problema ambiental de la Serranía del Aguaragúe, se ha ido incrementando con los años. Hay una serie de pozos que ya fueron abandonados, y que fueron explotados por YPFB en la década del 70 y el 80, los cuales están mal cerrados y continuamente causan contaminación. Siempre hubo una interrogante de quién tenía la responsabilidad de cerrar bien estos pozos. Por varios años hubo un peloteo entre YPFB y las empresas capitalizadas. Pero lo cierto es los pozos no se han cerrado.


Y sobre esto hay otro problema más general y muy importante. Aparte de estos impactos que ha habido con el transcurso del tiempo, no existe una planificación del uso y de la conservación del agua en la Serranía. Hay una serie de obras que se ha ido haciendo, como tomas de agua para sembradíos, etc., que son positivas a corto plazo pero que no responden a un criterio de planificación. Una tarea que debería haber encarado la mancomunidad de municipios de la zona y la Prefectura es planificar el uso del agua de la zona. Todos estos problemas acumulados hacen temer por el futuro del Aguaragüe como fuente del agua.

¡OH!:  ¿Cuál es la situación de la explotación maderera?


No hay control para la explotación maderera. El Aguaragüe tiene una defensa natural que es su poca accesibilidad, pero esta defensa, por efecto de la exploración petrolera, ha ido desapareciendo porque la empresas abren sendas, y esas sendas son utilizadas por quienes hacen explotación ilegal de madera. No hay control, primero porque la ex Superintendencia Forestal era muy débil, tenía solo una persona en el parque, y después porque no se ha iniciado la gestión del parque Aguaragüe.


Está declarado por ley desde hace varios años, pero nunca se pudo iniciar la gestión. Se creó una mancomunidad de municipios con este fin, que llegó a un acuerdo con el SERNAP, tenían que empezar la gestión pero no se hizo. Este acuerdo ha caducado, los guaraníes han reclamado el manejo del parque Aguaragüe pero, dentro de lo que yo sé, tampoco ha empezado la gestión.

¡OH!:  ¿Cuál es el impacto de las obras civiles?


No hay ningún estudio, que yo conozca, acerca de los flujos de aguas subterráneas en el parque. Yo entendería que antes de que se construya el túnel debería hacerse ese estudio para conocer cuál será el impacto que tendrá.

¡OH!:  ¿Puede hablarse de un colapso ambiental?


El colapso se va a dar, aunque los bolivianos tenemos la costumbre de esperar hasta el último momento. No hay una planificación del tema agua en el Chaco, lo que es terrible porque el Chaco es un ecosistema muy frágil, crítico y seco por naturaleza. El Chaco tarijeño es la excepción por la presencia del Aguaragüe.

*Rodrigo Ayala es director de la ONG PROMETA, en Tarija.

Antecedentes

La Serranía Aguaragüe en el departamento de Tarija involucra geográficamente a tres secciones de la provincia Gran Chaco, desde las cercanías de la ciudad de Yacuiba, por la parte sur, hasta la línea divisoria con el departamento de Chuquisaca, por la parte norte. La Serranía continúa, (aunque ya no con el mismo nombre) por la provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, hasta los márgenes del río Grande. La distancia aproximada de norte a sur, tomando como eje la longitud de la Serranía, es de aproximadamente 150 kilómetros. La diferencia actitudinal de la cima de la Serranía respecto de la llanura chaqueña es de aproximadamente 1.250 metros.


El 20 de abril de 2002, la Serranía fue declarada Parque Nacional y Area Natural de Manejo Integrado (ANMI) con los objetivos de conservar una muestra representativa de la biodiversidad existente en los ecosistemas de transición entre los bosques montanos y la parte húmeda de la llanura chaqueña, y proteger la Serranía como regulador del régimen hídrico de la llanura chaqueña y como fuente de agua de las ciudades de Villa Montes, Yacuiba, Caraparí y otras comunidades rurales. Se trata de un área de 118.700 hectáreas con una longitud de 111 kilómetros y un ancho promedio de 10 kilómetros.


El área designada como Parque Nacional corresponde a la ocupada por las selvas Yungas Andinas (selvas nubladas o de montaña). El Area Natural de Manejo Integrado corresponde a la región de transición situada entre la selva pedemontana y las sabanas del Chaco. La creación del Parque Nacional y del Area Natural de Manejo Integrado, posterior a las actuales concesiones petroleras, ha provocado la superposición del área natural sobre el 100% del territorio que ocupan las concesiones petroleras.


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