Ed. Impresa Algunas mujeres están predispuestas genéticamente a sufrir cáncer de mama u ovario. Por ello optan por la cirugía profiláctica antes de que surjan las células cancerosas
Sin mamas ni ovarios, por prevención
Por Mundo.es El - Agencia - 5/09/2010
La mastectomía es la extirpación de la mama y la ooforectomía, extirpación del ovario. - Agencias Agencia
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Madrid |
La medida es drástica y polémica, pero eficaz. Las mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 -que son hereditarias y aumentan el riesgo de sufrir cáncer de mama y ovarios- pueden prevenir la aparición de estos tumores con una mastectomía (extirpación de la mama) y/o una ooforectomía (extirpación del ovario) antes de que surjan las células cancerosas. Un estudio que publica Journal of the American Medical Association (Jama) confirma la eficacia de estas cirugías preventivas, aunque no todos los médicos las apoyan.
Según el trabajo, realizado por la Universidad de Pennsylvania (EEUU), las pacientes con estas mutaciones tienen entre un 56 por ciento y un 84 por ciento de posibilidades de desarrollar cáncer a lo largo de sus vidas. Para evitarlo, las cirugías son la mejor alternativa.
En el caso de los tumores de mama existen otras opciones, como realizar una vigilancia intensiva mediante mamografías anuales y resonancias magnéticas. No lo evitan, pero permiten detectarlo a tiempo. Sin embargo, para el cáncer de ovario, "la ooforectomía es la única medida", explica Timothy Rebbeck, del Centro de Epidemiología y Bioestadística del citado centro y coordinador del estudio.
"La cirugía es la única opción que previene realmente el cáncer. No es lo ideal, puede que no guste, pero es lo único que hay", reconoce Pedro Pérez Segura, oncólogo de la Unidad de Consejo Genético del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
La investigación se hizo con 2.482 mujeres con mutaciones en BRCA1 o BRCA2, procedentes de 22 clínicas de Europa y Norteamérica. De ellas, un 10 por ciento decidió voluntariamente extirparse la mama y un 38 por ciento, el ovario. Aquellas que se realizaron la mastectomía no desarrollaron ningún tumor en los tres años siguientes, frente al 7 por ciento que no se había quitado el pecho y enfermó. Por su parte, las mujeres con una ooforectomía estuvieron sanas en los seis años posteriores a la cirugía, frente a un 3 por ciento sin operar que desarrolló un tumor de ovarios.
"La extirpación ovárica no sólo previene el cáncer en esta zona sino que también disminuye el riesgo de sufrir el de mama", indica Susan M. Domchek, otra de las investigadoras. Se estima que la ooforectomía reduce un 70 por ciento el riesgo de tumores ováricos en las mujeres que no han sufrido previamente un cáncer de mama y un 85 por ciento en las mujeres que sí lo han padecido. Y disminuye un 64 por ciento (para la mutación BRCA2) y un 37 por ciento (BRCA1) las posibilidades de que aparezcan células cancerosas en los senos.
Esta intervención, que incluyó la retirada de las trompas de falopio, también se relacionó con un índice más bajo de mortalidad por todas las causas (un 3 por ciento de fallecimientos frente al 10 por ciento de las mujeres no operadas). "Este estudio demuestra que la cirugía profiláctica sí tiene impacto en la mortalidad, algo que hasta ahora ponían en duda los detractores de estas técnicas", indica el doctor Segura.
Para que la extirpación de los ovarios sea realmente eficaz debe realizarse antes de los 50 años.
Una difícil decisión
A pesar de su eficacia, no toda la comunidad médica ve con buenos ojos estas medidas. Tal y como recoge el equipo investigador, "algunos expertos son reacios porque estas intervenciones conllevan riesgos. En el caso de la extirpación de ovarios hay que lidiar con los problemas derivados de la menopausia prematura, aunque se pueden mitigar con la terapia hormonal que deben tomar estas pacientes", comenta Domchek. En cuanto a la mastectomía, además de la menopausia precoz, las mujeres sufren psicológicamente el impacto de perder un pecho, "pese a que las reconstrucciones estéticas ya están bastante logradas".
En cualquier caso, la mujer es la que tiene la última palabra, su decisión no es fácil. Una vez que sabe si porta o no la mutación que la predispone a enfermar de cáncer, debe elegir. O una vigilancia intensiva o una cirugía preventiva.
Las consecuencias de una u otra no son las mismas. Como recuerda un editorial, firmado por Laura Esserman y Virginia Kaklamani, de los centros oncológicos las universidades de California y Northwestern (EEUU), "la vigilancia no previene la aparición del tumor mientras que las cirugías profilácticas sí".
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