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Ed. Impresa En Viernes Santo, en las áreas rurales del país, sobre todo en el altiplano y los valles, se tiene la creencia de que, como Dios ha muerto y no puede ver lo que ocurre en el mundo, no es pecado hacer pequeños hurtos de productos agrícolas

Procesiones, gastronomía y turismo en Semana Santa

Por Redacción Central | - Los Tiempos - 1/04/2012


La tradición de los 12 platos se sigue todavía en algunos hogares bolivianos, aunque cada vez incluyen menos platillos. - Carlos  López Gamboa Los Tiempos

La tradición de los 12 platos se sigue todavía en algunos hogares bolivianos, aunque cada vez incluyen menos platillos. - Carlos López Gamboa Los Tiempos

La Semana Santa se vive con intensidad en varios países de América y Europa donde además de las procesiones y celebraciones religiosas, la gastronomía cobra gran protagonismo en estas fechas en las que millones de personas también aprovechan para el ocio y el turismo.

 Penitentes, pasos, vía crucis, y nazarenos llenan las calles de todo el mundo católico en esta importante festividad religiosa en la que se rememora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

En Bolivia hay la tradición de los 12 platos, entre los que están la sajta de papalisa, el arroz con leche, las sopas de papa pica y pan, el locro de zapallo y otros, que varían según las ciudades. En los hechos, es un plato con pequeñas porciones, que hace referencia a los 12 apóstoles.

 Las habichuelas con dulce en República Dominicana, la fanesca (guiso de pescado) en Ecuador, el cuajao (pastel de pescado salado) en Venezuela, la miel de chiverre (una especie de calabaza) en Costa Rica, la chipá (torta de harina de maíz o mandioca con queso) en Paraguay,  la torrijas en España son algunas muestras de la rica y variada gastronomía de Semana Santa.

 Una de las costumbres bolivianas más destacadas es la peregrinación al Santuario de Copacabana, en la que miles de católicos, como demostración de su fe, recorren 156 kilómetros desde La Paz hacia ese lugar, situado a orillas del lago Titicaca.

 En Viernes Santo, en las áreas rurales del país, sobre todo en el altiplano y los valles, se tiene la creencia de que, como Dios ha muerto y no puede ver lo que ocurre en el mundo, no es pecado hacer pequeños hurtos de productos agrícolas (fruta o papas).

Ecuador

 La Semana Santa en Ecuador es sinónimo de procesión y fanesca. En Quito, el Viernes Santo se celebra la procesión "Jesús del Gran Poder" y la "Virgen María", en la que una multitud traslada las pesadas figuras protegidas en urnas de cristal, por varias calles del casco colonial de la capital.

 La elaboración de la fanesca, que deja atrás el ayuno de la Cuaresma, es otra de las tradiciones. El potaje se elabora con diferentes clases de maíz, altramuces, lenteja, fréjol, leche, queso, huevos, calabaza, trozos de bacalao seco, en una sopa espesa que se adorna con pequeñas empanadas y plátano.

Venezuela y Paraguay

 En Venezuela, una de las tradiciones más pintorescas es la quema de Judas el Domingo de Resurrección. Otra, ya menos difundida, dio vida a una expresión muy popular: "más buscado que palito de romero", y se refiere a que los Viernes Santos se acostumbraba a buscar siete palitos de romero con la creencia de que tienen la propiedad de alejar los rayos y las centellas.

 En Paraguay, país católico de arraigada religiosidad, Asunción queda casi desierta, pues es tradicional viajar al interior para pasar estas fechas en familia. El Jueves Santo, la familia reunida cocina en el "tatakuá" (horno de barro, en guaraní) la carne y la sopa (que en realidad es una tarta salada) que consumirán en la "karú guasú" (última cena), así como la chipá, una torta a base de almidón, leche, queso, huevos, aceite y sal que será su único alimento durante el ayuno de Viernes Santo.

Perú y Brasil

 Las procesiones más multitudinarias en Perú discurren por la ciudad de Ayacucho. A estas andas se le rinden cantos en lengua quechua y, entre ellas, destaca la del Cristo resucitado, una de las más grandes en cera de Latinoamérica.

 Los limeños suelen recorrer en Jueves Santo las siete principales iglesias del centro histórico de la capital, y el cerro San Cristóbal, en la otra ribera del río Rímac, es el escenario de una representación del 'vía crucis', que realiza la misma persona desde hace 30 años.

 En Brasil, pese a ser el país con mayor número de católicos del mundo, la Semana Santa es más una ocasión para el ocio y el turismo, al igual en que Uruguay, considerado el país mas laico de América Latina donde la Semana Santa es conocida oficialmente desde hace décadas como Semana de Turismo.

Al otro lado del Atlántico

En España, cada región imprime un estilo a las celebraciones, marcadas por el rigor y la sobriedad en las zonas del interior y por el fervor y el folclore popular en el sur del país. La Semana Santa española también supone un encuentro con su rica gastronomía.

 Entre los platos típicos de esta época se incluyen los tradicionales potajes de vigilia, a base de garbanzos y bacalao, mientras que entre los dulces más consumidos, especialmente en Madrid, figuran las torrijas, que se elaboran con pan rebozado en leche y huevo, frito en aceite y espolvoreado con azúcar y canela.

 La Semana Santa italiana es de las más cortas de Europa ya que únicamente el Lunes de Pascua o Lunes del Ángel es festivo.

 Además de los oficios religiosos propios de la Pasión y Muerte de Cristo a los que asiste el papa Benedicto XVI y la comunidad católica, destaca el papel de la gastronomía.

 El Domingo de Resurrección, los italianos se preparan un desayuno opulento a base de vísceras de cordero, fritada de espárragos y alcachofas, pizza dulce, huevos duros, lomo y huevos de chocolate, que suelen romperse al final para dar suerte a los comensales.

 En Israel y los territorios palestinos, la Semana Santa está profundamente influida por el hecho de celebrarse en el lugar donde transcurrieron los episodios que se conmemoran. Jerusalén es el epicentro de la celebración, que  atrae a miles de peregrinos.

Los cristianos palestinos preparan "kak", un dulce de sémola a base de dátiles y con forma de corona (para simbolizar la corona de espinas) o el similar "maamul", con nueces, un poco de vinagre y forma de esponja para recordar la esponja empapada en vinagre que un soldado romano acercó a Cristo en la cruz.

Tradiciones

En varias regiones de Bolivia es costumbre cocinar 12 platos para rememorar la presencia de Jesucristo reunido con sus 12 apóstoles en la cena del Señor. Así estas costumbres son una buena excusa para degustar de deliciosos platos típicos, propios de estas fechas religiosas.


Actualmente, las vendedoras de comida del mercado de la 25 de Mayo B y 27 de Mayo para la Semana Santa preparan los platos tradicionales, algunas de ellas lo hacen jueves y viernes y otras, solamente viernes.


Entre los platos más solicitados por los comensales de este mercado popular se encuentran: la sopa de papa pica, sopa de escariote, sajta de papaliza, ch’uma de lacayote, carbonada, revuelto de achojcha, pescado (trucha, sábalo, surubí, pejerrey), pejtu de habas, ají de poroto, sopa de camarones, espagueti de camarones, sopa de pan y arroz con leche.

Visita de templos

Una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa es la visita a los templos. El Jueves Santo e incluso hasta el medio día del Viernes Santo, los feligreses recorren diferentes templos como una manera simbólica de acompañamiento a Jesús en sus momentos de pasión, juicio y sentencia de muerte.


En cuanto a la cantidad de la visita a los templos, existen varias posiciones. Sin embargo, la cantidad no es importante sino la actitud y finalidad con la que se realiza esta peregrinación.


Consideran que se deben visitar siete templos por los siete recorridos que hizo Jesús desde la Última Cena hasta la sentencia de muerte. Otros, que se debe acudir a 12 por los apóstoles que acompañaron a Jesús, y otros 14 por las 14 estaciones del Vía Crucis.



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