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Envío de 72 discípulos

Por Redacción Central - Los Tiempos - 8/07/2007


Los que leen los evangelios conocen a los doce apóstoles: varones encargados de llevar al mundo la Palabra de Jesús. El evangelio de Mateo termina con la escena de ese envío. Jesús les dice: "Dios me ha dado todo poder en cielo y tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado" (Mateo 28:18-20). A algunos cristianos de hoy esta escena les parece buena pero incompleta. ¿Por qué sólo varones fueron enviados? ¿Acaso las mujeres no tienen la misma vocación cristiana? De hecho, en general las mujeres parecen tener más interés en la religión que los varones, como puede comprobarse cada domingo en las misas de las diversas iglesias. Y es interesante que en el catolicismo hay dos grupos: los que dirigen todo, que sólo son varones, desde el Papa hasta los seminaristas, y los que obedecen y cumplen todo, que son en su inmensa mayoría las mujeres, pero sin ninguna autoridad, sólo con su buena voluntad.

¿Qué diría Jesús si comprobara esta situación en las iglesias de hoy? No lo sabemos, pero podemos deducirlo de los evangelios. Hay un pasaje que muestra que Jesús, a diferencia de los demás profetas bíblicos, aceptaba mujeres en su séquito: "Recorrió ciudades y pueblos proclamando y anunciando el evangelio del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce [varones] y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María Magdalena, de la que habían salido siete demonios [una grave enfermedad], Juana mujer de Cusa, administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes" (Lucas 8:1-3).

En esto, Jesús se diferencia de otros personajes en la Biblia, que hacen diferencia entre los varones, como los importantes, y las mujeres sin importancia. Un ejemplo es Pablo, que se enorgullecía de ser soltero. En la primera carta a los Corintios (7:7-9) declara: "Mi deseo sería que todos ustedes fueran como yo [solteros], pero cada cual tiene de Dios su gracia particular, cada uno a su manera. Pero yo digo a los solteros y las viudas: Bien les está quedarse como yo. Pero si no pueden contenerse, que se casen. Mejor es casarse que quemarse". Esto fue en un tiempo en que todos los judíos, con pocas excepciones, contraían matrimonio.

Es claro que Jesús no hacía discriminación entre varones y mujeres: ambos géneros tenían para él el mismo valor, enseñaba a ambos, y dio su vida por ambos. Es verdad que Jesús decidió ser célibe, como su libre elección personal, para dedicarse por completo a su labor de salvación. Se lo ve en un corto discurso a sus discípulos, cuando estos se molestaron de la prohibición de divorcio declarada por Jesús. "Hay eunucos que nacieron así del seno materno. Hay eunucos que fueron castrados por otros hombres. Y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda" (Mateo 19:12).

En la iglesia católica la Misa está en manos de varones exclusivamente. ¿Por qué no pueden celebrarla las mujeres? La respuesta general es que Jesús en la última cena (en Marcos, Mateo y Lucas) sólo tuvo a los discípulos varones. Pero si esa ceremonia fue la Cena Pascual judía, como los evangelios lo atestiguan, también estaban presentes las esposas y los hijos de los discípulos. Y a toda esa gente, varones y mujeres, ancianos y jóvenes, Jesús les dijo: "Hagan esto [del pan y el vino] en memoria mía" (1 Corintios 11:24-25). Por estas razones yo, personalmente, opino que en el evangelio de hoy, cuando Jesús envió a predicar a 72 discípulos, ellos no fueron 72 varones, sino 36 parejas de esposos y esposas.


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