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Calentamiento peligroso

Por Redacción Central - Los Tiempos - 30/08/2007


Senado que deberá demostrar sus habilidades atemperadoras observando o retomando el debido proceso.

Pero nadie quiere ceder. Al impulsar firmemente estas dos medidas, el gobierno apostó por colocar "toda la carne al asador" para liberarse de las ataduras "impuestas" por una legalidad que lo incomoda. Fue una apuesta riesgosa para demostrar que su "revolución" en el sentido radical no esta estancada, que su plan avanza. Sin embargo, el deterioro se respira en el aire, en el vacío de referentes institucionales y políticos ordenadores y concertadores.

Si la memoria no me falla, maniobras parlamentarias como la de marear la perdiz con un cuarto intermedio "en sala cuadrilátero" ya no funcionan. Sucumbieron cuando el mismo Tribunal Constitucional hoy cuestionado, decidió anular aquella que dispuso la injusta expulsión del parlamento de Evo Morales. No funcionaron ni en gobiernos pasados recientes, las eficientes tomas de testeras, inauguradas por el MAS, fueron parte de la pulseta resueltas las más de las veces en concertación, las menos en cambios de gobiernos. Es probable que hace mucho, mucho tiempo, estas "avivadas" parlamentarias hayan hecho sentirse muy machos a los impulsores de las precarias mayorías oficialistas que terminaron como terminaron. Siento, que la legitimidad y popularidad del gobierno no son garantía para que estas prácticas de antaño prosperen a su capricho.

Es cierto, en el polo de los movimientos cívicos de la media luna, ahora cuarto creciente, asistimos a la competencia de nuevos liderazgos regionales. Se pintan futuros candidatos a algún escaño o cargo electivo apetecible, es parte del juego político en un clima de polarización que premia la estridencia. Por el otro lado, el gobierno intenta justificar sus tropiezos en nombre de la revolución y el cambio, y atiza las brazas movilizando a sus bases más fieles hacia Sucre. Ello no contribuye a enfriar el estado de ánimo de la gente, que cuando se abren micrófonos en distintos medios refleja odio e irracionalidad crecientes. ¿Llegará el momento en que se dé cuenta que, en democracia, hay limites y que la sociedad ya no digiere extremos como los vividos? En ello la oposición hizo lo que debía hacer, al menos en el plano institucional. ¿Podrá la resistencia ciudadana democrática obligar a enfriar y serenar los ánimos autoritarios de unos y otros para desembocar en concertación y en nuevos equilibrios?, la solución pasa porque "nadie pierda"& al menos en apariencia.


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