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Fueron balas calibre 5.56, no calibre 22

Por Redacción Central - Los Tiempos - 3/01/2008


Señor Presidente de la República, señor Ministro de Gobierno: las balas que mataron a jóvenes manifestantes en los sucesos del pasado mes de noviembre en la ciudad de Sucre, son de calibre 5.56 milímetros, corresponden a un arma de guerra semiautomática o automática y no de calibre 22 como varias autoridades del Gobierno Nacional sostuvieron irresponsablemente.

El informe oficial de balística es del Instituto de Investigaciones Forenses y ha sido remitido al Ministerio Público para que se prosigan las investigaciones del caso, el cual sostiene que las muertes de Gonzalo Durán y José Luis Cardozo fueron producidas por impacto de bala calibre 5.56.

Durante los días del conflicto en "noviembre negro" varios policías pertenecientes al Grupo de Acción Inmediata encabezados por el General de Policía Espinoza, fueron vistos en la zona de La Calancha, antes de que empezara la dura represión contra los manifestantes, portando armas de fuego del calibre de las balas que fueron disparadas contra las víctimas mortales de la represión.

Estas son las inocultables evidencias pese a los esfuerzos oficiales de sostener ahora, que estas no son de uso oficial, empero las armas de guerra que portaban miembros de la Policía Nacional en inmediaciones de La Calancha eran de características similares a los fusiles Galil que fueron adquiridos durante el gobierno del Gral. Banzer. La constancia gráfica se encuentra reflejada en el periódico Correo del Sur, sustentada con imágenes de Televisión que fueron tomadas en los días aciagos de noviembre y por miles de ciudadanos que vieron portar estas armas a las fuerzas policiales.

De ahí que es poco serio sustentar que estás armas de guerra no son de uso oficial y suponer que 10.000 fusiles Galil han sido dejados fuera de circulación en un país pobre como el nuestro para ser reemplazados por otro tipo de armamento es una mentira insostenible, salvo que dichos fusiles hayan sido vendidos a otro país u otras personas, para cuyo caso el Gobierno Nacional tendrá que brindar todas las explicaciones y con papeles en la mano.

Estas burdas maniobras para alterar la verdad de los hechos en lugar de deslindar cualquier participación y autoría del gobierno en los sucesos y muertes de "noviembre negro", lo ponen, más bien, en una situación delicada, porque su responsabilidad sobre los hechos es manifiesta pues han refrendado con sangre y de manera puntillosa la frase de uno de los hombres más importantes del gobierno actual que sostuvo que la Asamblea Constituyente en Sucre debería desarrollarse asi sea con muertos.

Es de esperar que el Ministerio Público no se permeabilice a las presiones gubernamentales y concluya las investigaciones en el marco del respeto a la ley y a la verdad de los hechos, para que los responsables de la represión estatal causante de las muertes en Sucre no queden impunes.

Un punto aparte es el comportamiento de la Policía que deberá efectuar todos los esfuerzos para evitar que su accionar esté sujeto a sentimientos de venganza o rencor contra la población pues el abandono unilateral y voluntario que hizo de Sucre en el mes de noviembre, dejó a toda una ciudad sin protección por la equívoca y cobarde decisión de sus autoridades superiores que olvidaron el fin para el cual fueron creados como institución y cuya actuación también deberá merecer la investigación y la sanción penal correspondiente.


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