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El surgimiento de la guerrilla en Colombia (II)

Por Redacción Central - Los Tiempos - 26/01/2008


Desde la perspectiva histórica, Colombia posee en su trayectoria político-social una de las batallas más difíciles de librar a lo largo de su tránsito democrático, el narcotráfico, el terrorismo y la dura situación social

En 1965 se convocó a la la "Primera Conferencia Guerrillera, en la que se demarcan los campos de acción en contra de las políticas norteamericanas.

Luego de esta Primera Conferencia, al parecer las FARC se hacen de una fuerte presencia, no sólo desde la óptica armada, sino también estratégica. Encabezada por Marulanda y sus huestes, esta agrupación guerrillera se nutre de cierta influencia. Su discurso contestatario emerge como una inevitable bandera y Tirofijo se convierte en líder tenaz de una contraofensiva sin aparente solución.

Pero el escenario social y político estaba por demás irreconciliable, es así que a la sombra de esta crisis nace una nueva agrupación guerrillera que de una manera esencial se convertiría en brazo armado del Partido Comunista Colombiano, el Ejercito Popular de Liberación (EPL). Llovía sobre mojado, simultáneamente a este surgimiento, en 1972, otro grupo guerrillero parecía estar consolidándose, de pronto y para agudizar más el conflicto emerge la figura del Movimiento 19 de abril (M-19), leales a Pinilla, el nombre había sido adoptado como consecuencia, según ellos, de un supuesto fraude en las Elecciones Generales del 19 de abril de 1970 en las que la Alianza Nacional Popular (ANAPO) había ciado derrotada ante el candidato del Frente Nacional, Misael Pastrana.

El M-19 poseía en su seno una fuerte influencia urbana. A diferencia de las demás agrupaciones, el M-19 parecía tener una línea mucho más contundente en su forma de operar y de propagar aun más la incertidumbre social sobre una paz colombiana de por si extremadamente debilitada. Los secuestros eran estrategias que presionaban y sembraban la inseguridad. Para entonces las FARC ya se habían convertido en el grupo guerrillero de mayor influencia, estableciendo su campo de acción en las zonas de Magdalena, Boyacá, Tolima, etc. Mientras tanto el ELN avanzaba en sus "sistemas operativos subversivos"; secuestros y muerte fueron los métodos que empleaban.

Belisario Betancur; un hombre conciliador.- Tras una serie de confrontaciones en el seno del Frente Nacional que posteriormente terminaría en una ruptura política, la victoria de Belisario Betancur traía bajo el brazo medidas reconciliadoras, su discurso político estaba centrado en la propuesta del regreso a la "actividad legal" de las distintas agrupaciones que continuaban beligerantes, aunque esta medida tuvo cierto éxito, la violencia, los secuestros y los asesinatos se hacían cada vez mas frecuentes.

Sin embargo, un Gobierno débil e inconsistente provocó otro flagelo que sin duda alguna se hizo carne en el país: el narcotráfico. Era obvio que a la sombra de la crisis social y política este mal lograra cierto fortalecimiento, el tráfico de drogas se convirtió en un motor económico que de una manera fulminante se estampaba en los distintos carteles. Sin duda alguna en este periodo la violencia y la inseguridad llegan a su punto máximo, el caos era incontrolable y la sociedad colombiana vivía días oscuros a todo esto se sumaba la tremenda presión que los Estados Unidos ejercía sobre el Gobierno, para que este ultimo tomara medidas mas enérgicas al respecto.

La administración de Betancur logra un acercamiento con las FARC a través de una amnistía y se acuerda una tregua, sin embargo, y de una manera simultanea, el Partido Comunista de Colombia y las propias FARC conforman la "Unión Patriótica" un partido político que posteriormente lograría cierta participación parlamentaria.

Pero no fue hasta después de la administración de Virgilio Barco que las negociaciones de paz tomaron cierto matiz resuelto. En efecto, las constantes negociaciones arrojan resultados esperanzadores cuando el M-19 decide desarmarse y reintegrarse a la vida democrática, pero pese a estos logros la violencia continua de una manera tenaz. En 1990 Carlos Pizarro, líder del M-19 es asesinado y, como una inevitable consecuencia, la violencia recrudece y una vez más Colombia se sume en una profunda crisis social.

De Gaviria a Uribe.- Tras coyunturas políticas conflictivas, la lucha por la paz en Colombia se convirtió en una línea inquebrantable, los resultados que dejó y todavía deja la guerrilla son espeluznantes; miles de muertes, secuestros y el cáncer del narcotráfico no sólo anquilosaron el avance constante, sino que también permitieron que en cierta etapa de su historia la esperanza por lograr la pacificación se convirtiera en un reto de todos los días.

El rol protagónico por alcanzar esa paz también llega hasta la administración del entonces presidente Cesar Gaviria, con la firme convicción de negociar, propone la desmovilización de la guerrilla. Logra un acercamiento con las FARC y el ELN, sin embargo ese proceso no tiene resultados totales, se experimenta un avance precario que consistió en un acuerdo de desmovilización con otros grupos armadas de talla menor.

El turno le llegó al por entonces presidente Ernesto Samper Pizano

Tras 157 días de prisión, su ex ministro de Defensa, Fernando Botero, hijo de uno de los más exitosos pintores y escultores de Latinoamérica, del mismo nombre, decide desorbitar aún más los destinos de una Colombia conflictiva y compleja, destapando la caja de Pandora, en efecto, las acusación de Botero a la administración del entonces presidente Ernesto Samper Pizano de estar al tanto de la financiación de la campaña presidencial de 1994 por el Cártel de Cali pone al borde del colapso, no sólo al Gobierno democrático de Samper, sino también la estabilidad socio-económica y coyuntural de ese país.

Desde la perspectiva histórica, Colombia posee en su trayectoria político-social una de las batallas más difíciles de librar a lo largo de su tránsito democrático, el narcotráfico, el terrorismo y la dura situación social.


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