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Pedir disculpas ante un juez nos exonera el delito

Por Redacción Central - Los Tiempos - 16/02/2008


Si, acá en Bolivia es así, Si Ud. calumnia, denigra la moral ajena, difama y viola el derecho a la intimidad, tipificados como delitos en los artículos 282, 284, 286, 287 de nuestro Código Penal, que manda incluso, privación de libertad entre otros; lo único que Ud. deberá hacer, es decir que lo hizo en momento de rabia y ofuscación (borracho estuve, no me acuerdo), y el juez... lo exonera de culpa y todo delito cometido.

Aunque yo aún no me lo crea... me sucedió a mí, a Salamandra Pitonisa, cuyo nombre responde al de Pilar Pedraza ciudadana bolivianísima con C.I.773292 de Cochabamba y residente de la Llajta. Y es que hay que contarlo para que me lo crean, por lo que lo narraré a mis lectores a fin de que tomen sus previsiones, y tengan "luz verde" para sacarle el cuero al vecino; total y como siempre... después se lo cuelan con la gotita y le dicen al Juez "estaba furiosa", se me fue la lengua y lo siento mucho... borrón y cuenta nueva sigo considerándola mi gran amiga (o); y el juez sin más ni mal lo aceptará complacido, sin considerar que a gallina desplumada no se le cuelan sus plumas. Así nomás había sido, la opinión pública recordará los improperios y calumnias vertidas pero no leerá un pequeño aviso de "disculpa pública" divulgado con letra pequeña perdido entre medio de muchos edictos de un pasquín.

-Yo solía tener una amiga que consideraba buena y solidaria, su nombre de pila, según me enteré después, es el de Rosa Auriestela Vasquez Sánchez de Kane, más conocida en nuestro medio como Roxana Kane, quien, según le dijo hoy al Juez de Sentencia Nº.1, se arrepentía y se disculpaba de las agresiones, porque en un "momento de rabia" me publicó una carta difamatoria en el periódico La Voz de Cochabamba, el 16 de Septiembre del 2007, pagando trescientos bolivianos que, según le dijo al Juez, fueron donados por la inexistente institución "Comité en defensa de la mujer boliviana" de La Paz; y, como su momento de ira persistía, fotocopió y envió la temible y falsa acusación por correo a más de 60 personas que integran instituciones a las que pertenezco; esto para asegurarse de que quienes no leemos "La Voz", sí leámos el artículo difamatorio, que ella pensó, era una maravillosa producción literaria y justiciera, amparada por la Justicia Comunitaria en mi caso. Para que se interiorice de nuestro código penal, ya que ella ha vivido muchos años en el extranjero, le envié una carta notariada pidiéndole que depusiera su mala actitud (esperando que no se mordiera la lengua so peligro de envenenarse), pero en acto de prepotencia su marido me la trajo de regreso; y al día siguiente, con más ira acumulada, se apersonó a Migración, Identificación y la oficina de Lucha Anticorrupción y me denunció de falsificar mi documentación de boliviana con la única finalidad de atacar al gobierno y a sus simpatizantes en mi programa de TV."Conversando con Pilar"...Para que les cuento la agilidad de las autoridades competentes: a simple carta firmada por mi "amiguita querida" la denuncia llegó (sin que yo sea notificada por supuesto) hasta la fiscalía y la Ministra Torrico. Pero ya ven ustedes, con una escueta disculpa ante el Juez de Sentencia Nº 1, éste, ponderó la valentía y arrepentimiento de la autora del daño moral y material que me ocasionó su "momento de ira", y felicitándola, la exoneró de todo resarcimiento y culpabilidad.

¿Qué pasó conmigo?... Tuve que probar mi nacionalidad y la no falsificación de mis documentos obviamente, pero también sufrí por no poder asistir al encuentro familiar en el que nos reuniríamos todos los hermanos después de 23 años de separaciones ... ¿Triste no?, tampoco estuve en la celebración de los 79 años de mi madre, además de que no pude asistir a un Seminario en Proyectos de Desarrollo y Cuidado del Medio Ambiente; debí pagar abogados, notificar personas e instituciones gastando tiempo, paciencia y gasolina; y todo esto, para enfrentar la frustración y tener que aceptar que estos hechos y gastos sólo sirvieron para corroborar que en Bolivia la ley no se practica ni aplica de acuerdo a nuestro mandato constitucional, ya que podemos dañar el honor, la dignidad, la familia, la imagen y la vida de las personas, consientes de que, con una pequeña disculpa y tal vez algo más... un juez nos exonerará de toda culpa.


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