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Rasgos culturales y atentados ambientales

Por Redacción Central - Los Tiempos - 27/06/2008


La crisis energética propicia un auge prospectivo de la producción de biocombustibles. Se habla de la ventana de oportunidad que ello representa para la América Latina, salvo para los gobernantes obtusos a contrapelo de los tiempos. ¿En qué memo país le ponen zancadillas de precio y estupideces prohibitivas, en vez de fomentar lo que es todavía un piojo tuerto de sector agroindustrial?

No me colmará de adulación ni con adoradores originarios del sol, ni con adláteres mestizos de práctica dizque ancestral, pero a mí no me la cuentan. Creo que la festividad que traza línea común entre la engañifa del etnicismo en boga y los atentados criminales al medio ambiente, es el Día de San Juan: el día más largo, el más frío del año, el del solsticio aymara que recibe los nuevos rayos del sol por la Puerta del Sol de Tiahuanaco, que tanto gringo ingenuo atrae.

El 23 de junio marca el inicio del desmadre de los que alardean rasgos étnicos ilusorios para justificar piromanías anti-ecológicas, que desembocan después en criminales atentados medio ambientales, cuando el invierno seca los campos y propicia la quema anual del patrimonio vegetal del país y la joda ecológica de la aldea global; bueno, la parte sudaca de ella.

Es fecha que a la mañana siguiente enrostra un paisaje del día después de una hecatombe vegetal, en un planeta desolado por bípedos humanos que se arrogan la cúspide de la pirámide evolutiva y dilapidan tan espléndida heredad. Con el humo infectan a bebés, arruinan bronquios de los niños, inflaman tráqueas de los adultos que socapan tal bárbara práctica. Ocasionan incendios en parques botánicos de oxigenación del entorno urbano, o claros debilitantes de cordones arbóreos de contención de ríos montañosos, que se plantan laboriosamente con ayuda de extranjeros. Estos últimos se contradicen en su respeto al medio ambiente, y su contemporizar la barbarie nativa.

Comentar el tema es como arremeter lanza en ristre contra molinos de viento. Porque además de los principales arriba citados, están los mercachifles que apoyan la orgía medioambiental. Fabricantes de licores apenas de marca, o disfrazados de pobres para vender destilados dudosos, en un país donde la mayoría anda insolvente con un régimen que privilegia cocaleros, pichicateros y contrabandistas. Matuteros de pirotecnias chinas, que junto a las camaretas brasileñas que tanto gustan de explotar en zarabandas callejeras y fiestas religiosas, mantienen prósperas a industrias extranjeras tan transnacionales como las satanizadas empresas petroleras.

En tiempos de prejuicios entreverados, en que la etnofobia hacia lo europeo en nuestras raíces está en cachascán insulso con medias verdades que realzan lo indígena, hay que despejar algunos espejismos. La fiesta de San Juan es tan española como el mantón de Manila o la manta de la chola paceña, variantes mestizas de atuendos femeninos de hace varios siglos.

Prohibido encandilarse con el embrujo pirómano de rituales aymara de bienvenida al solsticio. Son simple rasgos culturales con los que humanos de todas las latitudes celebran hechos planetarios: sea de verano o de invierno, el solsticio no es más que un punto eclíptico en el que el Sol está más alejado del ecuador, el celeste, no el del presidente Correa. Solsticio quiere decir sol inmóvil, porque en esos momentos el astro rey cambia poco su declinación de un día a otro y parece permanecer inmóvil en un lugar al norte o al sur del ecuador celeste.

En Bolivia el 90% de los incendios forestales es causado por la mano del hombre. Empiezan en San Juan. Se queman unas 300.000 hectáreas por año para habilitar nuevas tierras de cultivo; en Brasil se quema 80 veces más que en Bolivia, lo que no es apología. Las cifras de 70% en Santa Cruz, 20% en Beni y el resto repartido entre Pando, Cochabamba, Tarija y La Paz son engañosas: es menester unir motivos de la quema con capacidad de carga y el estatus legal de las tierras.

Es claro que la quema cruceña va apareada con el charco vegetal de soya que allí ha ido creciendo; digo charco porque su producción de millones de toneladas métricas (MMTM) no llega a cuarta parte del lago de 9 MMTM de la modesta Rondonia. Para no hablar del mar soyero brasileño de 52.3 MMTM, o el de 40.5 MMTM de Argentina. Otro cuento es el Beni: la quema convierte el llano en llamas, para mejorar el canon mineral de tierras pobres de pastoreo antes de la llegada de las lluvias.

En Cochabamba, la quema no es de abrojos vallunos. Es expoliación medioambiental de terrenos en el Chapare, que deberían ser bosques, para vender las troncas a buitres madereros, quemar el monte y plantar arroz, luego sembrar coca que no es para acullicar sino para inhalar. Si aún antes del advenimiento del presidente cocalero, entre 2003 y 2004 el cultivo de coca se incrementó en 71% en los parques nacionales Isiboro-Sécure y Carrasco, no hace falta ser Einstein para imaginar la plaga de mala hierba de latifundistas de la coca. Y remarco latifundistas: 10 Has de coca, que hecha la ley hecha la trampa, los cocaleros reparten entre sus parientes para cumplir el engaño del cato (2.500 m2) por persona, son harto más lucrativas que un modesto hato ganadero de 1.000 cabezas en Beni, sin requerir 20 años de trabajo tesonero ni 2.000 Has de pastos mejorados.

La crisis energética propicia un auge prospectivo de la producción de biocombustibles. Se habla de la ventana de oportunidad que ello representa para la América Latina, salvo para los gobernantes obtusos a contrapelo de los tiempos. ¿En qué memo país le ponen zancadillas de precio y estupideces prohibitivas, en vez de fomentar lo que es todavía un piojo tuerto de sector agroindustrial? ¿No fue sandez rechazar la donación de 10.000 quintales de harina para paliar futuros desastres naturales, mientras el gobierno hace aspavientos porque ahora los gringos tienen prospectos para sus sobrantes de granos subsidiados?

La politiquería domina este país de coheteros. En última instancia, si los gobernantes fueran patriotas, harían de la fábrica militar de explosivos una industria integrada de fuegos pirotécnicos, que cumpla un rol de sustitución efectiva de importaciones.

winstonest@yahoo.com.mx


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