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El mottainai japonés

Por Miguel García Angelo - Periodista Invitado - 20/06/2009


La historia del Japón es muy interesante, antes de la segunda guerra mundial, la pobreza la vivió la mayoría de sus habitantes. A partir de la década de los 50, los niponenses inician la gran cruzada por su desarrollo. Según los documentos impresos y audiovisuales revisados, cuatro fueron los factores para que este país hoy en día sea considerado como uno de los más ricos y desarrollados del mundo: Promoción de los méritos de cada ciudadano, la permanente colaboración entre lo público y lo privado, tecnología occidental basada en el espíritu japonés y finalmente mayor énfasis en la educación.


A partir de esta visión de desarrollo basada en los cuatro factores antes mencionados, Japón desarrolló su economía y su tecnología complementadas desde el “Mottainai”, palabra japonesa que significa “sentir pena cuando algo todavía tiene vida”, “respetar todo lo que existe, sea animada o no”; es decir, el mottainai nipón está basada en el enfoque que todo tiene una recirculación, por lo tanto es holístico.


La visión de desarrollo japonés complementada con el concepto y práctica cultural del mottainai, hoy en día esta maravillosa isla asiática es uno de los ocho países más ricos del mundo, con un ingreso anual de 70 mil dólares americanos por persona. Japón tiene aproximadamente 126 millones de habitantes, con un territorio de apenas 300 mil kilómetros cuadrados. Existen 1.800 gobiernos municipales y 47 gobiernos prefecturales, bajo el sistema descentralizado y autónomo desde el punto de vista político organizacional de este país.


A partir de esta breve descripción de la visión y práctica de desarrollo del Japón, los bolivianos y bolivianas debemos hacernos algunas interrogantes, si en algún momento deseamos alcanzar el tan esperado “desarrollo” para nuestro país: ¿será posible complementar en algún momento las acciones públicas y privadas?, ¿la educación seguirá siendo problema única y exclusivamente del corporativismo magisteril?, ¿el Estado y los propios bolivianos estamos dispuestos a promocionar nuestros méritos?, ¿nuestra riqueza pluricultural y multilingüe, desde el altiplano, valles hasta la amazonia boliviana logrará desarrollar nuestro espíritu boliviano?. Con éstas y otras interrogantes más, además de también aprender mucho de otras culturas países, en este caso de Japón, Bolivia debe seguir buscando su propio camino hacia el desarrollo de todos y cada uno de quienes vivimos en esta noble tierra.


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