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Actualidad de Dostoievski

Por Aira Mauricio - Columnista - 7/11/2009


El genial estudio de la psiquis humana que se siente culpable por el crimen cometido con premeditación y alevosía, sirve de referencia varios siglos después de haber sido escrito para juzgar la conducta del criminal que deja su marca en el cuerpo del delito, en el cadáver que trasciende las huellas de su ejecutor. Un sobrino mío recordaba a propósito a uno de sus profesores de criminología. “cada muertito está denunciando a su asesino” y un general  policía afirmaba “el peor error cometido en el caso Rósza es que entregaron los cuerpos a los familiares de dos de los tres asesinados en el hotel “Las Américas” el pasado 16 de abril en la ciudad de Santa Cruz. Un tercero intervino en el diálogo y afirmó contundente “el peor error fue haber liquidado a los tres supuestos terroristas en lugar de haberlos detenido y juzgado”.

Así como el ruso Dostoievski disecciona al igual que un cirujano con el bisturí, al principal sospechoso del crimen de San Petersburgo, así también el acucioso periodista Carlos Valverde ha venido día tras día reuniendo, descubriendo nuevas evidencias del caso ya conocido en todo el globo como “el crimen del hotel”. Resulta simplemente admirable el trabajo que viene realizando el investigador camba, a pesar de todo el esfuerzo desplegado por el gobierno de Evo Morales de oscurecer, desfigurar, modificar a su favor las circunstancias del suceso que deja malparado al Presidente quien a pocas horas de haberse derramado abundante sangre en las habitaciones del referido hotel, admitió, quizá corresponde mejor el adjetivo “proclamó su autoría en declaraciones formuladas ante Raúl Castro y Hugo Chávez. Yo ordené el operativo”.

Resulta evidente que las muchas horas dedicadas por Valverde al análisis del hecho periodístico, arrojan indicios claros de culpabilidad criminosa. Los hechos muestran que hubo una vulgar masacre, las víctimas no alcanzaron a defenderse, menos aún que fueron ejecutados al tratar de huir como el propio Morales trató de desinformar.

Aquel “no matarás” bíblico está presente precisamente cuando se mata. A la ejecución del crimen cambia la conducta del criminal, su psicología influye en su conducta, el arrepentimiento, el complejo de culpa la imperiosa necesidad de redención, esa lucha ética perenne entre el bien y el mal, trascienden al hecho criminal y en la  literatura magistral de Fedor Dostoievski aparece como algo común a todos los mortales. El estudio del material fotográfico, los textos explicativos que ofrecen las fuentes oficiales, las declaraciones de policías, fiscal y otros involucrados, en lugar de hacer luz sobre las evidencias, contribuyen a mostrar la torpeza, brutalidad, desnuda crueldad con que procedieron a cumplir las orden de terminar con el grupo humano, que al parecer fue traído por agentes del propio gobierno. Lo evidente es que “se advierte nerviosismo” en los operadores oficiales del suceso. Poco a poco se le va convirtiendo en un talón de Aquiles, y se le hace difícil ofrecer explicaciones coherentes y creíbles.

Al igual que en Crimen y Castigo, el comisario de policía que bien puede encarnar en el investigador del programa Sin Letra Chica de la TV cruceña, comienza a presionar sobre los autores que más pronto que tarde terminarán confesando el crimen que lastimosamente hará blanco en el mismo Presidente de la República por lo que el daño será irreparable y hasta podría afectar su futuro personal tomando en cuenta que de incoarse un proceso en tribunal internacional perseguirán a la persona y no a su investidura, ejemplos los tenemos en la historia pasada y reciente, a mandatarios a los que llegó el largo brazo de la justicia.

En el caso presente no es cuestión de sacudirse los hombros y dejar hacer, o de dar a entender que “el acusado se siente libre de culpa”, recordemos que la justicia es implacable actúa sin fronteras, ni nacionalidades, en un mundo globalizado y moderno puede traspasar fronteras y dejar sentir el peso de la Ley al margen de cualquier fuero o impunidad. El doble criminal de Crimen y Castigo cuando llegó finalmente a confesar los asesinatos se sintió liberado, se libró de la paranoia que estuvo enturbiando su existencia. Raslkolnikov sintió en los trabajos forzados de la Siberia a que fue sometido un ejercicio de liberación y en el amor a Sonya la vía de la reconciliación con su conciencia culpable de los crímenes horrendos, porque no hay pecado sin pena, ni culpa que no se pague.

Comentarios - 1

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    Juan el loco07-11-2009 10:07

    Un paralelismo interesante, pero hay que advertir que Raskolnikov tenia consciencia, y esta es ajena a Evo, de modo que no se dará el "mea culpa " sino la sentencia en base a pruebas irrefutables

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