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La minería al Pacífico

Por Tórrez G. O. José Guillermo - Columnista - 17/12/2009


Es importante echar una mirada a lo que acontece en las costas del Pacífico cuando se sostiene que Antofagasta se convierte en la capital minera del mundo.

El megapuerto de Mejillones, en Chile, en construcción, pretende convertirse en el más grande de Chile, dejando atrás a Arica.

En abril de 2010, Chile pondrá en marcha su planta de regasificación de gas natural licuado (GNL) llamado Angamos, que depende de la provisión de energía eléctrica confiable (baja en contaminación) para el norte chileno y la minería del cobre, uno de los pilares de su economía. Esta planta, en Quinteros, demandó una inversión superior a los $us 1.300 millones con una capacidad máxima de regasificación: 5,5 millones de metros cúbicos diarios. Desde el punto de vista marítimo, está protegida, pues es la única que mira al norte y la afectan las mareas que provoca el viento sur. Se suma a ello que en esa zona no llueve, lo que permite un 99% de disponibilidad de puertos al año. El sector de la minería implica casi el 20% del PIB chileno y seguirá creciendo. Sólo en esta región la minería tiene proyectos aprobados por casi $us 15.000 millones en los próximos años.

El gobierno de Michelle Bachelet y el alcalde Marcelino Carvajal del PS apoyaron esta inversión. Es un plan geopolítico que valora la alianza público-privada. El Complejo Portuario Mejillones es una empresa filial de Codelco. En 2008 se convirtió en el puerto chileno exportador de cobre, donde se operará entre 14 a 16 millones de toneladas al año, incluyendo la infraestructura para embarques de concentrados de minerales de Bolivia.

Con relación a la mediterraneidad boliviana, se reitera que sorprende que estas autoridades no la destaquen. Aquí está la mejor solución a ello. Se embarcan los concentrados de zinc y plomo de la mina San Cristóbal, el mayor proyecto minero de toda su historia, que sale al mundo a través del puerto Mejillones. Esto gracias a un acuerdo entre privados que dijeron “necesito embarcar estos minerales”. Se indica que son 700 mil toneladas al año. Chile puso $us 26 millones y ellos cerca de $us 1.000 millones en el proyecto. Las operaciones de San Cristóbal son a través de Apex Silver Mine, que embarca su producción de plata, plomo y zinc. Esta carga se traslada hasta la Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur (Zicosur).

Éste es un proyecto, se indica, de complementación económica, comercial y cultural, además de cooperación intergubernamental y empresarial de las regiones: Tarapacá, Antofagasta y Atacama, los departamentos de Potosí y Tarija en el sur de Bolivia, las provincias del norte argentino. Además, los estados en el occidente brasileño, el norte del Paraguay y las regiones del sur de Perú, no hay de qué asombrarse, el futuro viene por este lado. Según los estudios de la Fundación chilena del Pacífico, esta cuenca es un espacio geográfico que cubre más de la mitad del globo y representa el concepto de un borde terrestre litoral, encerrando al océano de mayor extensión y profundidad. Este borde litoral, a su vez, es la puerta a la más grande superficie terrestre continental del mundo. Son estas características las que le otorgan un peso decisivo en la economía mundial ya que en esta superficie se concentra el 50% de la población total del mundo, constituyendo un gigantesco mercado consumidor y productor. Chile tiene clara la figura: tratará de ejercer hegemonía sobre esta parte para ser la puerta de los corredores bioceánicos que vincularán al Atlántico con el Pacífico y para conseguir su objetivo, y no le cederá a Bolivia de los territorios conquistados en 1879, que ya son sitios estratégicos.

jgtorrez@gmail.com


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