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Ed. Impresa MENTIRAS PIADOSAS

Los estertores

Por Costa Benavides Jimena - Periodista Invitado - 9/02/2010


La actuación de la bancada opositora es realmente lamentable. Si bien sabíamos que no tenía capacidad de incidencia sobre las decisiones en la Asamblea Legislativa, era de esperarse que concentren sus energías en el oficialismo y no en la fragmentación y vergonzosa pelea interna. Peor aún cuando en lugar de resolver sus diferencias internamente decidan hacerlo con micrófono y cámara al frente para dejar como único resultado una crítica generalizada y la conclusión de que no se podía esperar algo distinto de una oposición agonizante en sus últimos estertores.

Al parecer, en la elaboración de las listas de candidatos se “filtraron” muchos cuadros con las viejas y odiosas prácticas aunque sean caras nuevas y que siguen viendo la política como un acceso a la prebenda y al beneficio personal, como una forma de alcanzar sus miserables ambiciones personales y les importa poco la responsabilidad que tienen frente a sus electores. Sin embargo también hay gente nueva, que no viene de la política y sobre todo que no viene por interés sino por compromiso, que no cuentan con la “experticia” para los contubernios, no están al tanto del modus operandi de algunos “colegas” y que seguramente estarán decepcionados, pero al mismo tiempo son quienes tendrán la oportunidad de renovar la política y sobre todo de renovar las prácticas.

Es lamentable que ante la cuestionable ausencia de Reyes Villa y Paredes, y con la particular situación de Leopoldo Fernández, algunos buitres aprovechen su endeble posición como una oportunidad para el “reacomodo”, ya ni siquiera a nombre de un caudillo sino a simple título personal. La elección del 6 de diciembre evidencia algo que el Gobierno manifestó en decenas de oportunidades: la oposición está en estado cadavérico. Pienso que no debe ser salvada, por el contrario, habrá que dejar que sus cuadros se ahoguen en el lodo al que llevaron a la política. Queda pues esperar la construcción de una nueva oposición, con nuevas prácticas y no sólo con nuevas caras. Y eso no será sólo desde el ex Parlamento, sino desde los gobiernos departamentales y municipales, y desde las calles y las universidades. ¿Vieron lo que está pasando en Venezuela?

Por otra parte, es también lamentable que la bancada oficialista tampoco tenga capacidad de incidencia sobre las decisiones de la Asamblea Legislativa, todas se toman en el Órgano Ejecutivo, y seguramente la gran mayoría de sus miembros seguirá siendo levantamanos como en el pasado, pero con consigna.

Las viejas prácticas que se mostraron como de uso exclusivo de los “tradicionales” también campean en el oficialismo, los “reacomodos” por ventajas están en las directivas, comisiones y seguro estarán en las listas de candidatos a gobernadores, alcaldes, asambleístas departamentales y concejales. Toda elección es una oportunidad de “acomodarse” para sangrarle al Estado, tanto para oficialistas como para opositores, tanto para la izquierda como para la derecha, es ahí donde se acortan las distancias.

Había corrupción antes, la hay ahora. Había llunk’us antes, los hay también ahora y mucho MAS. Antes el Presidente se creía un semidiós, ahora también, pero sin el semi. Hay cosas que no cambian ni con el proceso de cambio. Ojalá que los maletines negros de antes desaparezcan y no se sustituyan por legajos en los juzgados por la persecución judicial.

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La autora es politóloga

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