Ed. Impresa Puntos de Vista
La democracia en la región y la oposición boliviana
Por Solares Ávila Gastón - Columnista - 10/03/2010
El Gobierno está creando oposición dentro de sus propias filas porque la oposición tradicional, de tanto dividirse, se ha muerto, en realidad se ha suicidado
Muchos cambios se han dado en la América Hispana después de los ciclos políticos que han existido en diferentes épocas. Uno correspondió a los militares, todos gobiernos de facto, otro a jóvenes izquierdistas y soñadores, otros a populistas. Todos, sin excepción, con más sombras que luces.
Hoy, vivimos una época de cambios. Hay que reconocer que muchos eran necesarios, pero hay que hacer votos para que esos cambios no impliquen desconocimiento del verdadero espíritu de la democracia.
Venezuela, que ha iniciado el proceso, se ha alejado de esos principios democráticos y al pueblo venezolano no le ha ido bien. Es el país con la más alta inflación de América Latina, su economía se está desplomando, la inseguridad ciudadana es la más grave de todas y, por si fuera poco, la población está sufriendo cortes de luz y de agua cada vez más frecuentes y más largos. Si bien es cierto que no se puede culpar al presidente Chávez por la sequía que ha ocasionado una importante caída en el nivel del embalse de Guri, del que depende el 70% de la electricidad que consume Venezuela, también es cierto que su gobierno no ha tomado previsiones ni ha incentivado inversiones para un plan B que hubiera permitido evitar severos racionamientos, con disminución del horario de la función pública entre otras medidas que afectan el normal desenvolvimiento del país. La devaluación de su moneda, vigente desde fines de enero, tiene ahora una doble paridad con respecto al dólar y es otro factor resultante de su crisis generalizada.
Las soluciones a estos graves problemas no son, ciertamente, las amenazas, ni las limitaciones a las que está sometido el pueblo venezolano. Es un ejemplo que no debemos seguir porque nuestra patria es mucho más importante que la amistad personal de tres o más mandatarios.
Lo que ocurrió en Honduras es algo que nos debe llevar a la reflexión porque su presidente derrocado se ha convertido en un empleado de Chávez, indigno para Zelaya y sugestivo para nuestra América. El caso de Chile es un antecedente que no podemos dejar de aplaudir porque en un momento de tragedia nacional, el presidente electo se puso al servicio de la presidenta cesante y juntos se ocuparon y se ocupan aún de un proyecto que sustituirá al plan de gobierno de Piñera, bajo la consigna de: “levantemos Chile”, país modelo en políticas de Estado y crecimiento económico.
Brasil perderá al presidente más popular de su historia reciente cuando deje el mando el 2 de enero de 2011. Será muy difícil para su sucesor o sucesora contar con un 83% de aprobación a su gestión como establece un sondeo de opinión de fines de 2009, a pesar de haber sido cuestionado por su acercamiento a Irán y por ceder su embajada en Tegucigalpa para refugio temporal del presidente hondureño depuesto. A pesar de su ideología, mantuvo una distancia prudente de Chávez consciente del poderío brasileño y de su liderazgo en la región.
Colombia perderá también a Uribe, que no se tentó con la prolongación de su mandato a cualquier precio. Sin duda, habrá continuidad de su política como ocurrirá también seguramente en Perú, que ha tenido avances importantes en su economía.
José Mujica, presidente uruguayo, ex guerrillero tupamaru que pasó 13 años en la cárcel, está ejerciendo el cargo cumpliendo lo ofrecido en su primer discurso después de las elecciones: “no hay vencedores ni vencidos, sólo se ha elegido a un gobierno que no es dueño de la verdad, todos somos hermanos”.
Este panorama de diversa ideología, tiene felizmente el sustento de la democracia a la que le dedicó su discurso el presidente Óscar Arias de Costa Rica, socialista, al despedirse de sus colegas en la Cumbre de la Unidad de la América y el Caribe, que se llevó a cabo en Cancún el pasado 23 de febrero. En una parte decía: “Un verdadero demócrata, si no tiene oposición, debe crearla. Demuestra su éxito en los frutos de su trabajo y no en el producto de sus represalias”. Sabia frase.
En nuestro caso, el gobierno está creando oposición dentro de sus propias filas porque la oposición tradicional, de tanto dividirse, se ha muerto, en realidad se ha suicidado.
Más en Columnistas
Ed. Impresa Y la carretera va….
Ed. Impresa Cuestión de orden
Ed. Impresa Dime cómo bebe tu comadre…
Ed. Impresa Una ley por favor, aunque sea corta
Ed. Impresa “Enigma de fulgor y escalofrío”
Ed. Impresa ¡Dictaduras del mundo, uníos!
Ed. Impresa La ONU y el Tipnis
En Portada
Ed. Impresa Nacional
Ed. Impresa Local
Ed. Impresa Internacional
Ed. Impresa Nacional
Ed. Impresa Economia
Ed. Impresa Local
Ed. Impresa Deportes
Ed. Impresa Deportes
Ed. Impresa Economia
Variedades foráneas de manzana se adaptan al valle cochabambino


