Columnistas

Domingo 12 de febrero del 2012. Actualizado a las 18h22 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa Puntos de Vista

Se extingue la libertad de expresión

Por Ortiz Saucedo Jimmy - Los Tiempos - 12/03/2010


Si una particularidad identifica a la democracia es la libertad de expresión y su complemento, la libertad de prensa. Este concepto nos acompañó desde el inicio de la historia. La necesidad de comunicarse es innata en nosotros.

Desde siempre la lucha para poder ejercer este derecho fue durísima. La muerte, el exilio, la cárcel y la exclusión fueron las penas más comunes a las que fueron sometidos sus ‘infractores’.

Pero todo esto de nada sirvió. Las ideas no se matan, son inmortales, trascienden el tiempo y el espacio, y vuelven una y otra vez a amargar la vida a los tiranos. Con nuevos rostros, con nuevos ropajes, pero con la misma letal contundencia de siempre.

Muchas batallas se han librado en el pasado por la libertad de expresión y, por lo visto, se seguirán librando en este tercer milenio, en el que nos preciamos de tener los más increíbles adelantos tecnológicos, pero en el corazón seguimos siendo los mismos trogloditas de siempre.

Esta época es más parecida a la Revolución Industrial que al siglo de las luces. Necesitamos un ‘nuevo siglo de las luces’ que reimpulse el movimiento cultural, filosófico y político más que el tecnológico. Es el corazón y el alma del hombre lo que necesitamos seguir desarrollando.

Hoy, una nueva lucha por la libertad de expresión se desarrolla en Bolivia. Me preocupa cómo esta libertad se va extinguiendo. Y en esa misma medida, se extingue también la democracia. Una serie de hechos muestran con claridad esta tendencia. Veamos.

La muerte todavía impune del periodista Carlos Quispe Quispe, de la Radio Municipal de Pucarani, en La Paz, victimado por una turba el 27 de marzo de 2008.

La denuncia pública de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) en el Día Mundial de la Libertad de Expresión, que en sus partes pertinentes expresaba: “De mayo de 2008 a abril de 2009 se registraron 165 agresiones a periodistas y 154 ataques a medios de comunicación social, lo que representa la enorme violencia desatada contra el periodismo boliviano”.

La denuncia pública en octubre de 2009 de varias organizaciones de la prensa del continente: la Asociación Nacional de la Prensa de Chile, el Consejo de la Prensa Peruana, la Asociación de Diarios Colombianos, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos y la Associação Nacionál de Jornais reclamaban por un “sostenido deterioro de la libertad de expresión en la región”, en clara referencia a Bolivia y Venezuela.

La preocupación expresada por Canadá, Alemania, Noruega, Gran Bretaña y Estados Unidos en las Naciones Unidas –Ginebra (Suiza) el 10/02/2010– ante la presentación oficial del estado de los derechos humanos en Bolivia: “Por el estado de la libertad de expresión en el país y las agresiones que sufrieron en los últimos cuatro años medios de comunicación y periodistas”. Éste es un tácito reconocimiento de la violación de la Carta Democrática Interamericana, aunque la OEA mire para otro lado.

También está la presión gubernamental sobre canales de televisión para la salida de Roberto Barbery, Carlos Valverde, Cayetano Llobet, Jorge Tejerina y otros periodistas.

Ésta es la triste realidad de la libertad de expresión y de prensa. Dios querrá que un día comprendamos en Bolivia lo que los filósofos de la Ilustración comprendieron en el siglo XVIII, que “la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política”.

El autor es ingeniero agrónomo,
jimiortiz@cotas.com.bo

Ultimas noticias